Contacta con nosotros

#MÚSICA + COCHES

DÍA MUNDIAL DE LOS BEATLES: DIEZ CANCIONES SOBRE RUEDAS «LIVERPULIANAS»

#TalDíaComoHoy 25 de junio se celebra el Día Mundial de The Beatles y, como aquí no sabemos escuchar una canción sin buscarle matrícula, volante o tubo de escape, toca repasar los temas del cuarteto de Liverpool que huelen a carretera, viaje, motor, estación, huida o atasco emocional con guitarras.

Foto del avatar

Publicado

el

La histórica primera retransmisión de la historia de TV vía satélite con los Beatles

The Beatles no fueron precisamente un grupo de gasolinera, pero dejaron un cancionero lleno de coches imaginarios, viajes imposibles, carreteras torcidas, billetes, trenes, taxis mentales y escapadas sentimentales. Sus canciones no siempre hablan de motor de forma literal, pero muchas funcionan como pequeños vehículos: unas arrancan como un Mini Cooper con prisa, otras avanzan como autobús psicodélico sin ITV y otras parecen escritas desde el asiento de copiloto de una ruptura. Para celebrar el Día Mundial de The Beatles, en conmemoración a su mítica primera emisión mundial vía satélite por televisión en la que estrenaron «All You Need Is Love», aquí van sus grandes canciones “sobre ruedas”, entendiendo el motor en sentido amplio: conducir, viajar, huir, volver, perderse y hacer el ridículo con mucho ritmo.

«Drive My Car»: el himno del carnet B beatle

Si hay una canción de The Beatles que entra en el garaje por la puerta grande es “Drive My Car”, publicada en 1965 dentro de Rubber Soul, porque aquí no hay metáfora escondida en el maletero: hay coche, conductor, aspiraciones de estrella y una invitación con más doble sentido que un anuncio de descapotables en agosto. Es puro pop con gasolina premium, una fantasía de fama en la que conducir no es solo llevar a alguien de A a B, sino convertirse en chófer de un sueño absurdo. Beep-beep, yeah, y a circular.

«Ticket to Ride»: billete para largarse sin mirar atrás

“Ticket to Ride”, de 1965, no habla de un coche concreto, pero sí de algo esencial en cualquier cultura del movimiento: el billete de salida. La chica de la canción tiene permiso espiritual para marcharse, y eso ya es más potente que un motor V8. Aquí el vehículo puede ser tren, autobús, metro, avión o patinete con drama, pero lo importante es que alguien se va y otro se queda con cara de haber perdido las llaves. Es la movilidad emocional convertida en temazo.

«The Long and Winding Road»: carretera, piano y bajona panorámica

Publicada en 1970 en Let It Be, “The Long and Winding Road” es la canción ideal para conducir de noche fingiendo que no estás sufriendo, aunque el retrovisor diga lo contrario. No hay acelerones ni olor a neumático quemado, sino una carretera larga, curvada y sentimental, de esas que parecen no acabar nunca porque el corazón va en tercera y cuesta arriba. Es menos “ruta divertida de domingo” y más “GPS hacia la melancolía”, pero como imagen de viaje es impecable.

«Two of Us»: excursión sin destino y bocata invisible

“Two of Us”, también de 1970, tiene aroma de escapada sencilla: dos personas viajando sin rumbo, gastando suelas, ruedas o paciencia, como si la vida fuera una carretera secundaria y el plan consistiera en no llegar demasiado pronto. La canción nació en la época final del grupo, pero suena a paseo luminoso, casi doméstico, como salir en coche un domingo y acabar discutiendo si el mapa está al revés. Motor suave, ventanilla bajada y nostalgia en el asiento trasero.

publicidad libro RALLYE

«Magical Mystery Tour»: el autobús que no pasaría la ITV

“Magical Mystery Tour”, de 1967, es el gran viaje colectivo de la etapa psicodélica, una especie de excursión en autobús organizada por alguien que claramente no había leído el reglamento de transporte escolar. Todo invita a subir, dejarse llevar y aceptar que el destino quizá sea una rotonda mental llena de colores. No es una canción de coches, pero sí una celebración total del vehículo como experiencia: subes normal y bajas viendo elefantes con bigote.

«Day Tripper»: turismo de ida y vuelta con guitarra afilada

En “Day Tripper”, de 1965, el viaje está en el propio título: excursionista de un día, persona que se apunta a la aventura pero vuelve antes de que anochezca o antes de comprometerse. Su riff entra como un deportivo adelantando por la izquierda, con chulería, brillo y cero intención de pedir perdón. Es la canción perfecta para quien quiere parecer salvaje pero ha dejado pagado el parking. Mucho cuero imaginario, poca pernocta real.

«One After 909»: tren beatle en vía antigua

“One After 909” fue una de las canciones tempranas del grupo, aunque terminó apareciendo oficialmente en Let It Be en 1970, y es puro espíritu ferroviario: estación, número, urgencia y ganas de subirse a algo que salga ya. No es motor de pistones, sino de raíles, pero vale perfectamente en esta ruta porque el rock and roll siempre tuvo mucho de tren nocturno. Liverpool, maletas, prisas y un andén con flequillo.

«Get Back»: volver, arrancar y no mirar demasiado

“Get Back”, de 1969, no necesita volante para sonar como una orden de tráfico: vuelve, arranca, regresa a donde perteneces, deja de hacer eses por la vida. Tiene ritmo de carretera seca, de furgoneta cargada con amplis y de banda tocando en una azotea mientras Londres mira hacia arriba. Es una canción de movimiento puro, un “tira millas” convertido en estribillo. Rock directo, gasolina sin plomo y cero florituras.

«Why Don’t We Do It in the Road?»: atasco de descaro

Incluida en el White Album de 1968, “Why Don’t We Do It in the Road?” convierte la carretera en escenario de travesura absurda, casi como si Paul McCartney hubiera visto una señal de tráfico y decidido saltársela con piano, gritos y mucha cara dura. No es una canción de conducir, pero sí de asfalto, descaro y espacio público usado de forma poco recomendable. La DGT no aprobaría el videoclip, pero el rock sí.

«Back in the U.S.S.R.»: avión, pista y aterrizaje soviético-pop

“Back in the U.S.S.R.”, de 1968, va más de aviación que de coches, pero entra en este garaje ampliado porque es puro transporte a reacción: despegue, regreso, velocidad y parodia playera con pasaporte. The Beatles se ponen uniformes imaginarios de tripulación y aterrizan en la Guerra Fría bailando como si nada. Es el motor llevado al cielo: turborreactor, ironía y armonías vocales con cinturón abrochado.

Miguel Ángel Linares
Miguel Ángel Linares

Continuar leyendo
Clic para comentar

Escribe una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright ©2024