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#HISTORIA DEL AUTOMÓVIL

ORNIs: «OBJETOS RODANTES NO IDENTIFICADOS» QUE ATERRIZARON Y DESPEGARON CASI A LA VEZ

Para celebrar el Día del OVNI, aparcamos los platillos volantes y encendemos las luces largas hacia sus primos terrestres: los ORNIs, Objetos Rodantes No #TalDíaComoHoy 24 de junio se celebra el Día Mundial de los OVNis. Y para celebrarlo, aparcamos los platillos volantes y encendemos las luces largas hacia sus primos terrestres: los ORNIs (Objetos Rodantes No Identificados), coches tan raros, fugaces o incomprendidos que el mercado apenas tuvo tiempo de preguntar “¿pero esto qué es?” antes de que ya hubieran desaparecido del concesionario.

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Unos coches que nacen para conquistar el mundo y otros son paridos para dejar al jefe de producto mirando al suelo en las reuniones de ventas. Los «ORNIs» («Objetos Rodantes No Identificados») pertenecen a esta segunda y maravillosa familia: vehículos que llegaron con ideas atrevidas, diseños imposibles, precios suicidas o conceptos tan marcianos que parecían escritos durante una sobremesa demasiado larga. Algunos fueron brillantes, otros torpes, otros directamente delirantes, pero todos compartieron una virtud: duraron menos que una promesa electoral con motor diésel. Aquí van diez modelos, ordenados de menor a mayor tiempo (todos ellos demasiado cortos) en producción, que el mercado europeo vio pasar como quien ve una luz extraña sobre la autopista.

Saab 9-4X: el SUV fantasma (2011)

El Saab 9-4X es el ORNI definitivo porque casi no tuvo ni tiempo de calentar los neumáticos: empezó a producirse en 2011 y «murió» ese mismo año, engullido por la bancarrota de Saab como si una nave nodriza hubiese absorbido la fábrica entera. Era un SUV elegante, diferente, con ese aire sueco de profesor melancólico que sabe conducir sobre hielo, pero nació justo cuando la marca estaba más cerca del más allá que del configurador online. Resultado: un coche raro, caro, escasísimo y con aura paranormal.

Lotus Europa S: el Lotus que quiso ir cómodo (2007-2008)

El Lotus Europa S fue una rareza incluso dentro de Lotus, que ya es decir mucho. Producido en una tirada muy corta entre 2007 y 2008, intentaba ser un deportivo menos radical, más utilizable, casi civilizado. El problema es que el cliente de Lotus quería sentirse piloto, no ejecutivo con dolor lumbar moderado. Era ligero, bajo, rápido y elegante, pero también difícil de colocar: demasiado cómodo para los quemados y demasiado incómodo para los cómodos. Un ORNI fino, británico y con cara de “yo pasaba por aquí”.

Rover CityRover: el salvador que llegó tarde y mal (2003-2005)

El Rover CityRover duró de 2003 a 2005, aunque su vida comercial pareció una escena de urgencias con música triste. Era un Tata Indica maquillado como Rover, pensado para dar oxígeno a una marca británica histórica que ya estaba pidiendo respiración asistida. El problema es que el coche no parecía un salvador, sino el becario enviado a apagar un incendio con un vaso de agua. Barato no era, refinado tampoco y querido menos aún. Cuando MG Rover se hundió, el CityRover se fue con él, sin ovación y casi sin despedida.

Renault Avantime: la nave nodriza francesa (2001-2003)

El Renault Avantime, fabricado entre 2001 y 2003, no fue un coche: fue una pregunta filosófica con llantas. ¿Era un monovolumen, un coupé, un gran turismo, un salón acristalado, una obra de arte o una apuesta perdida en una cena de Renault y Matra? Sí. Todo a la vez. Su diseño era espectacular, sus puertas parecían compuertas de hangar y su concepto estaba tan adelantado que el público todavía no había nacido para entenderlo. Hoy mola muchísimo; entonces fue un “¿mande?” de 4,64 metros.

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Aston Martin Cygnet: James Bond en patinete de lujo (2011-2013)

El Aston Martin Cygnet, producido entre 2011 y 2013, fue básicamente un Toyota iQ con traje de gala, cuero caro y apellido de agente secreto. Sobre el papel tenía sentido para bajar emisiones medias y ofrecer un coche urbano premium; en la vida real parecía que alguien había encogido un Aston Martin en la lavadora. Era exclusivo, sí, pero también desconcertante: un utilitario con precio de capricho aristocrático. El público lo miró, parpadeó dos veces y siguió soñando con un Vantage, que era bastante más fácil de explicar.

MG XPower SV: músculo, carbono y desastre administrativo (2003-2005)

El MG XPower SV vivió entre 2003 y 2005 como un superdeportivo británico con alma de videojuego, carrocería de carbono y destino de tragedia industrial. Tenía pinta de salir en una película de persecuciones ilegales, pero apareció cuando MG Rover no estaba para fabricar sueños, sino para revisar facturas con sudores fríos. Era agresivo, rarísimo, potente y carísimo, justo la combinación perfecta para vender poquísimo. Un misil con matrícula lanzado desde una empresa que ya no tenía pista de aterrizaje.

smart Roadster: el kart que vino de Marte (2003-2005)

El Smart Roadster, producido entre 2003 y 2005, era pequeño, bajo, simpático y absurdamente divertido, como si alguien hubiera cruzado un kart, un mechero y una rana futurista. No fue un fracaso por falta de encanto, porque de eso tenía para llenar una galaxia, sino por problemas de rentabilidad, costes y una lógica comercial complicada. Era el coche ideal para quien quería sonreír en cada curva y sufrir cada vez que alguien preguntaba por el maletero. Un ORNI adorable, pero demasiado raro para pagar las facturas.

Lancia Flavia Cabrio: italiano con pasaporte americano (2012-2014)

La Lancia Flavia Cabrio, vendida entre 2012 y 2014, era un Chrysler 200 Convertible con logotipo italiano y una identidad más confusa que un turista pidiendo cappuccino después de cenar. Recuperaba un nombre histórico, pero debajo había un descapotable americano enorme, cómodo y algo fuera de sitio en la Europa del coche compacto y el diésel ahorrador. No era ofensivo, simplemente parecía llegar a la fiesta equivocada, vestido de gala y hablando otro idioma. Un ORNI con acento de Detroit y perfume de Turín.

Renault Wind: se lo llevó el viento (2010-2013)

El Renault Wind, producido entre 2010 y 2013, tuvo el detalle de avisar con el nombre: llegó, sopló un poco y desapareció. Era un biplaza pequeño con techo giratorio, base modesta y una pinta simpática, pero nunca terminó de encontrar su sitio entre los urbanos, los cabrios y los deportivos asequibles. Le faltaba glamur para ser capricho serio y le sobraba rareza para ser compra racional. Un coche alegre, curioso y condenado a que todos dijeran “ah, sí, ese existió”.

Opel Ampera: demasiado pronto (2011-2015)

El Opel Ampera, producido entre 2011 y 2015, fue el ORNI tecnológico de la lista. No era absurdo: era inteligente, avanzado y hasta premiado, pero llegó cuando media Europa todavía miraba un enchufe de carga como si fuera tecnología alienígena. Su sistema eléctrico con extensor de autonomía tenía mucho sentido, pero el precio, el momento y la falta de cultura eléctrica lo dejaron flotando en tierra de nadie. Fue un coche del futuro aparcado en un presente que aún olía demasiado a gasolinera.

Miguel Ángel Linares
Miguel Ángel Linares

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