#HISTORIAS
LAS (PRESUNTAS) PROFECÍAS DE NOSTRADAMUS SOBRE COCHES
#TalDíaComoHoy 2 de julio, murió en 1566 el médico y astrólogo francés Michel de Notradame, más conocido como Nostradamus. Y entre sus célebres profecías hay “posibles” visiones que hoy se reinterpretan como anticipaciones del mundo del automóvil, los atascos, los coches eléctricos y hasta la inteligencia artificial.
Un profeta, muchas carreteras posibles
Michel de Nostradamus, médico y astrólogo francés del siglo XVI, ha sido objeto de incontables reinterpretaciones. Sus crípticas cuartetas, escritas en verso y repletas de imágenes ambiguas, se han adaptado a todo tipo de eventos históricos: guerras, pandemias… y también, con algo de imaginación, al mundo de la automoción. Aunque no mencionó coches directamente, hay quien afirma que sus escritos anunciaban el auge de las “bestias metálicas”, la contaminación del tráfico urbano o incluso la llegada de vehículos autónomos. En este reportaje, repasamos las predicciones que —forzando un poco el texto— pueden relacionarse con los coches y su impacto en la sociedad.

Carros de fuego y rugidos mecánicos
En varias cuartetas, Nostradamus utiliza imágenes de “carros de fuego”, “ruido atronador” o “bestias metálicas” que surcan los caminos. Estas expresiones se han interpretado como símbolos tempranos de los vehículos motorizados, muchos siglos antes de que Karl Benz diseñara el primer automóvil en 1886.
“Las bestias feroces de hambre cruzarán los ríos,
el mayor campo contra el Hister se moverá,
En jaulas de acero los grandes serán arrastrados,
cuando el niño de Alemania nada quiera ver”
(Cuarteta V.29)
Esta cuarteta suele vincularse con la Segunda Guerra Mundial, pero algunos han querido ver en ella una descripción velada de camiones militares, tanques o incluso trenes de transporte, todos ellos vehículos a motor. La imagen de los “jaulas de acero” y el movimiento masivo por tierra resulta sugestiva cuando se piensa en el avance de la tecnología del transporte.

La ciudad atrapada en su propio humo
Otra línea de pensamiento reinterpreta las profecías como un anticipo de la crisis medioambiental derivada del tráfico masivo. Algunos versos parecen aludir al aire envenenado, al estruendo urbano o incluso a ciudades colapsadas por sus propias rutas de hierro.
“Las calles serán ríos de hierro,
y los hombres rugirán como el trueno,
la sangre del cielo caerá sin aviso,
y nadie sabrá hacia dónde ir”
Esta cuarteta, aunque apócrifa y no atribuida con certeza al corpus de Nostradamus, se ha viralizado como ejemplo de cómo sus imágenes pueden adaptarse a las autopistas modernas, el estruendo del tráfico, y la confusión generada por los atascos urbanos. Para algunos intérpretes, el “río de hierro” sería una visión poética de una avenida colapsada de coches. La “sangre del cielo” sería la lluvia ácida o la contaminación atmosférica, mientras que el “nadie sabrá hacia dónde ir” se asociaría con la desorientación de las ciudades congestionadas.

¿Predijo los coches eléctricos?
Una de las reinterpretaciones más modernas de Nostradamus lo sitúa como profeta del coche eléctrico. Algunas cuartetas hacen referencia a “carros silenciosos” y “máquinas sin humo”, lo cual ha llevado a algunos a pensar en los Tesla, los Renault Zoe o los BYD de hoy.
“Los carros cruzarán la tierra sin rugido,
ni humo, ni llama, ni grito de motor.
Con la chispa invisible serán movidos,
y las torres vigilarán su destino”.
Aunque esta cuarteta no está documentada en los escritos originales de Nostradamus, circula ampliamente por internet como ejemplo de su supuesta visión futurista. La idea de un vehículo impulsado por energía invisible (electricidad) y controlado por torres (satélites o estaciones de carga) ha calado en la imaginación popular como una posible descripción anticipada del coche eléctrico conectado.

El carro sin jinete: ¿vehículos autónomos?
Uno de los conceptos que más ha estimulado la imaginación es el de los coches autónomos. Y, cómo no, algunos versos de Nostradamus han sido “actualizados” para hacer referencia a esa idea: un vehículo sin conductor humano, guiado por una inteligencia superior.
“El carro avanzará sin la mano del hombre,
atravesará caminos con mirada de halcón.
Ninguna orden será dicha,
y aun así, llegará a su destino”.
Este pasaje, apócrifo o no, ha sido vinculado con los vehículos autónomos guiados por sensores y algoritmos, como los modelos de Google Waymo o los proyectos de Tesla. La “mirada de halcón” se interpreta como los sistemas LIDAR y cámaras, y la “ausencia de órdenes”, como la conducción automatizada sin intervención del usuario.
Aunque suene fantasioso, la imagen resulta inquietantemente contemporánea.
De las profecías al branding de lujo
Más allá de las interpretaciones esotéricas, el nombre de Nostradamus ha sido usado en el mundo del motor de forma directa. Por ejemplo, algunas marcas han coqueteado con su figura para crear campañas publicitarias impactantes o para dar nombre a conceptos futuristas.
En 2011, una startup de diseño conceptual presentó un prototipo llamado Nostradamus EV, un concept car eléctrico autónomo que jamás se produjo, pero que usaba la idea de un “vehículo profético” como eje creativo.
Además, varias campañas de coches de alta gama han usado frases del tipo “el futuro que Nostradamus no pudo prever” para vincularse con la idea de ir más allá de la predicción.

El petróleo como veneno moderno
Algunas profecías atribuidas a Nostradamus parecen hablar de un recurso oscuro que trae destrucción y dependencia, lo que algunos interpretan como una alusión al petróleo:
“El oro negro traerá la guerra,
el aire se volverá veneno dulce,
y los pueblos buscarán la chispa blanca
para escapar de su adicción”
En esta cuarteta no documentada se sugiere una crítica velada al modelo energético basado en combustibles fósiles y un anhelo por alternativas más limpias —“la chispa blanca”— que fácilmente puede identificarse con la energía eléctrica o el hidrógeno.
La idea de un mundo atrapado por el petróleo y en busca de soluciones más limpias se ha convertido, de forma retrospectiva, en una manera de vincular al profeta con los grandes debates contemporáneos de movilidad sostenible.

Entre la imaginación y el tubo de escape
Lo cierto es que Nostradamus no predijo los coches, al menos no de forma literal. Pero como ocurre con toda literatura profética, sus versos se prestan a la reinterpretación creativa. Y el automóvil, como icono del siglo XX y XXI, se ha convertido en objeto de proyección y símbolo del futuro.
Los “carros sin humo”, “bestias de acero” o “calles de hierro” son imágenes poderosas, capaces de resonar con nuestros propios miedos y deseos. Aunque no haya pruebas de que Nostradamus pensara en un motor de combustión o en un asistente de aparcamiento, su lenguaje críptico permite que lo imaginemos.

Conclusión: un profeta en la autopista
¿Profetizó Nostradamus la llegada del coche eléctrico, los atascos o la inteligencia artificial sobre ruedas? Probablemente no. Pero su legado ha servido como espejo donde mirar nuestra ansiedad tecnológica. En un mundo en el que los coches se conducen solos, se conectan a satélites y contaminan el aire que respiramos, no es de extrañar que busquemos sentido en los versos de un visionario del siglo XVI.
Tal vez la pregunta no sea si Nostradamus vio el coche venir, sino si nosotros estamos preparados para lo que viene después. Porque el futuro, como sus profecías, sigue siendo un territorio abierto… lleno de curvas.

