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EL ESCASO «TIKITAKA» ENTRE LOS MUNDIALES DE FÚTBOL Y LA AUTOMOCIÓN
Durante casi un siglo, la relación entre la Copa del Mundo y la automoción fue discreta, funcional y bastante fría. Hasta que Hyundai-Kia convirtió el patrocinio en una maquinaria global sobre ruedas.

La Copa del Mundo de fútbol ha tenido relaciones intensísimas con la televisión, las marcas deportivas, las bebidas, las aerolíneas, los bancos y la política. Pero con el mundo de la automoción, en cambio, la historia ha sido mucho más tibia. Ha habido coches, claro. También autobuses, flotas oficiales, neumáticos, lubricantes y vehículos industriales. Pero durante décadas el automóvil fue más herramienta de servicio que protagonista del espectáculo.
La clave está en no confundir presencia con importancia. Que un Mundial necesite transportar selecciones, árbitros, directivos, periodistas y autoridades no convierte al coche en actor principal. Durante mucho tiempo, la automoción estuvo ahí porque tenía que estar: aparcada en la trastienda del torneo.

A nivel competición los coches no patrocinaron Mundiales como sí lo hicieron a nivel estrellas
Una relación más débil de lo que parece
Entre 1930 y los años setenta la conexión fue casi siempre ambiental entre balones y coches. Uruguay-30, Italia-34, Francia-38 Brasil-50, Suiza-54, Suecia-58, Chile-62, Inglaterra-66, México-70 o Alemania-74 tenían coches, carreteras y ciudades en expansión, pero no una relación mundialista verdaderamente automovilística. El motor formaba parte de la modernidad del siglo XX, no de una estrategia propia del Mundial.
Incluso en países con gran industria automovilística (Italia, Alemania, Francia, Inglaterra, Japón, Corea o Estados Unidos) la relación fue más simbólica que decisiva. El Mundial podía celebrarse en territorio de Fiat, Alfa Romeo, Mercedes-Benz, Volkswagen, Renault, Peugeot, Toyota, Nissan, Hyundai, Kia, Ford o General Motors, pero el balón seguía ocupando todo el centro del escenario y dejaba la rueda en el párking, lejos de la acción.

Patrocinadores: pocos, pero significativos
La relación se volvió más concreta cuando aparecieron marcas oficiales. Ahí sí hay nombres importantes: Iveco, ligada al vehículo industrial en España-82; Alfa Romeo, asociada a Italia -90; Opel/General Motors, con presencia en varios Mundiales; Continental, desde el mundo del neumático; y Castrol, desde los lubricantes.
Pero tampoco conviene inflarlo. No estamos ante una invasión del motor en la Copa del Mundo. Estamos ante apariciones puntuales, valiosas para un reportaje, pero insuficientes para hablar de una tradición profunda. La automoción no ha sido para la FIFA lo que Adidas, Coca-Cola, Visa o McDonald’s han significado para la iconografía comercial del torneo.

Hyundai-Kia, la gran excepción
La gran excepción se llama Hyundai-Kia. Ahí sí cambia la historia. Hyundai inició su colaboración con FIFA en 1999 y está presente en la Copa del Mundo desde Corea-Japón 2002, aprovechando la primera cita mundialista del rey de los deportes en Asia, sobre todo en Corea del Sur. Kia se sumó como socio oficial de FIFA en 2007, y el grupo coreano ha quedado vinculado a todos los Mundiales modernos: Corea-Japón 2002, Alemania-2006, Sudáfrica-2010, Brasil-2014, Rusia-2018, Catar-2022 y EE.UU, Canadá y México 2026.
Desde entonces, la automoción deja de ser decorado y pasa a ser infraestructura oficial del torneo. En Rusia 2018, Hyundai y Kia entregaron una flota de 954 vehículos: 530 Hyundai y 424 Kia, destinados a selecciones, árbitros, oficiales, delegados y VIP. En Catar 2022, Hyundai aportó 616 vehículos, de ellos 446 turismos y 10 autobuses eléctricos Elec City. Kia añadió 297 coches y 70 autobuses, incluyendo 80 vehículos electrificados.
La escalada continúa en 2026. Hyundai anunció su mayor despliegue mundialista: 994 vehículos de pasajeros y 506 autobuses repartidos por 16 ciudades sede de Estados Unidos, Canadá y México. Kia, por su parte, moviliza 660 vehículos para operaciones del torneo. La relación ya no habla solo de coches: habla de movilidad, flotas, sostenibilidad, autobuses oficiales, tecnología autónoma, robótica y futuro.
Conclusión
La relación entre Mundial y automoción ha sido, en general, tibia, irregular y secundaria. Durante décadas, el coche fue necesario, pero no protagonista. Algunas marcas aparecieron como patrocinadoras; algunos países aportaron contexto industrial; algunos autobuses dejaron imágenes simpáticas. Pero la única conexión realmente sólida y sostenida es la de Hyundai-Kia, que convirtió la Copa del Mundo en un escaparate global de movilidad.
En resumen: el motor no ha ganado muchos Mundiales, pero Hyundai-Kia sí ha sabido jugar todos los minutos desde 2002.


