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#HÍBRIDOS ENCHUFABLES

NUEVO DOLPHIN G-DMi: BYD AL ABORDAJE HÍBRIDO ENCHUFABLE DE LA CIUDAD

BYD mete el enchufe en el segmento B con un utilitario híbrido enchufable que quiere ser pequeño por fuera, grande por dentro y muy poco amigo de pasar media vida en la gasolinera.

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El BYD DOLPHIN G DM-i llega con una idea bastante clara: poner la tecnología híbrida enchufable al alcance de quien busca un coche urbano, práctico y con autonomía suficiente para no ir mirando el indicador como si fuera la cuenta atrás de una bomba. Mide 4,16 metros, tiene cinco puertas, ofrece hasta 105 kilómetros en modo eléctrico y presume de una autonomía total de hasta 1.040 kilómetros con la batería cargada y el depósito lleno. En cristiano: puede hacer la semana en eléctrico si la rutina acompaña y, cuando toca viaje largo, no obliga a organizar la vida alrededor de un enchufe. Además, está ya a la venta en España desde 18.700 euros con campañas, Plan Auto+ y financiación, una cifra pensada para que el coche enchufable deje de sonar a capricho de garaje con suelo pulido.

Un pequeño con mucho maletero

Por tamaño, el DOLPHIN G DM-i juega en la liga de los utilitarios, pero por aprovechamiento interior parece que se ha colado en un segmento superior con cara de no haber roto un plato. Su batalla de 2.610 mm permite ofrecer espacio para cinco adultos, que es justo donde muchos coches pequeños empiezan a poner excusas, y el maletero alcanza 425 litros, una cifra más propia de compactos que de coches pensados para moverse por ciudad sin sudar en cada aparcamiento. Si se abaten los asientos traseros, la capacidad sube hasta 1.225 litros, así que caben maletas, compra, trastos, mochilas, juguetes, cables y esa bolsa misteriosa que nadie sabe de quién es pero siempre aparece en el coche. El diseño sigue el lenguaje “oceánico” de BYD, con líneas suaves, pilotos LED unidos por una franja trasera y llantas de 16 o 18 pulgadas según versión. No busca gritar, sino parecer moderno sin ir disfrazado de nave espacial.

El enchufe manda, la gasolina ayuda

La gracia está en la tecnología Dual Mode Intelligence, que prioriza la conducción eléctrica y deja al motor de gasolina como apoyo cuando hace falta. El sistema combina un motor eléctrico delantero de 163 CV, un gasolina 1.5 de cuatro cilindros, una Blade Battery y una gestión automática que decide qué fuente de energía conviene en cada momento, sin exigir al conductor un máster en ingeniería ni rezar ante el menú del coche. En las versiones Active, la batería es de 7,42 kWh y ofrece 40 km eléctricos; en Boost, Comfort y Sport sube a 18,3 kWh, con esos 105 km eléctricos que ya permiten hacer muchos trayectos diarios sin gastar gasolina. La potencia total llega a 176 CV en Active y 212 CV en las versiones superiores, con un 0 a 100 km/h en 8,3 segundos. No pretende ser un misil, pero tampoco un electrodoméstico con ruedas. En carga, las versiones con batería grande admiten corriente continua de 39 kW y pasan del 10% al 80% en 26 minutos.

Tecnología útil, no fuegos artificiales

Dentro hay pantallas, sí, pero también botones para funciones importantes, que es algo que debería celebrarse con banda municipal. El cuadro digital mide 8,8 pulgadas y la pantalla central puede ser de 10,1 o 12,8 pulgadas, con Android Auto, Apple CarPlay y, en los acabados superiores, integración de Google Maps y Google Assistant. El selector de marchas va en la columna de dirección para liberar espacio entre los asientos, y las versiones más completas añaden carga inalámbrica, Head-Up Display, cámara de 360 grados, techo panorámico, asientos calefactables, volante calefactable, iluminación ambiental y función Vehicle-to-Load, que permite alimentar dispositivos externos. Vamos, que puedes cargar el móvil, una cafetera o una parrilla eléctrica portátil, porque nunca se sabe cuándo una excursión acaba en barbacoa improvisada. En seguridad, todas las versiones incluyen control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, alerta de tráfico cruzado, detector de ángulo muerto y monitorización del conductor.

Más escaparate en Madrid

El lanzamiento del DOLPHIN G DM-i coincide con un momento de crecimiento para BYD en Madrid, donde Harmony Auto refuerza su presencia con sus centros de Carabanchel y Cobo Calleja-Fuenlabrada, además de preparar un nuevo punto en Las Tablas para otoño de 2026. La marca registra cerca de 7.835 matriculaciones en la Comunidad de Madrid en lo que va de año, mientras que en España suma 17.986 unidades, un crecimiento del 130,9% y una cuota del 3,46%. Para el comprador, la parte interesante no está solo en la cifra, sino en algo bastante terrenal: más puntos donde ver el coche, preguntar, comparar, abrir el maletero, tocar los mandos y decidir si este pequeño híbrido enchufable encaja de verdad en su día a día.

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Antonio Guzmán

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