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#HISTORIAS

FRANK LLOYD WRIGHT, EL MITO DE LA ARQUITECTURA QUE TAMBIÉN DISEÑÓ PARA EL COCHE

#TalDíaComoHoy, 8 de junio, nació en 1867 Frank Lloyd Wright, uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX. Pero su genio no solo levantó casas imposibles, museos en espiral y ciudades soñadas: también entendió antes que casi nadie que el automóvil iba a cambiarlo todo.

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Frank Lloyd Wright no fue diseñador de coches, pero pocos arquitectos comprendieron tan bien el impacto del automóvil en la vida moderna. Para él, el coche no era un simple invento mecánico: era libertad, velocidad, paisaje, lujo, independencia y futuro. Su arquitectura lo asumió con naturalidad.

El arquitecto que nació antes del coche… y acabó pensándolo todo para él

Cuando Wright nació en Richland Center (Wisconsin, Estados Unidos), el 8 de junio de 1867, el automóvil todavía era una fantasía técnica. Estados Unidos se movía a caballo, en tren y en carruaje. Sin embargo, cuando Frank murió en 1959 el coche ya era el gran símbolo del siglo americano. Y Wright, siempre atento a las transformaciones de su tiempo, lo incorporó a su manera de entender la casa y la ciudad.

Las famosas Prairie Houses de Lloyd Wright

Biografía de un gigante

Frank Lloyd Wright fue arquitecto, diseñador, escritor y urbanista. Formado en Chicago, trabajó con Louis Sullivan, uno de los padres de la arquitectura moderna, antes de desarrollar un lenguaje propio basado en la integración con el paisaje. Sus famosas Prairie Houses, sus viviendas Usonian, la Casa de la Cascada y el Museo Guggenheim de Nueva York lo convirtieron en una figura universal. Fue genial, contradictorio, egocéntrico, visionario y profundamente moderno. Diseñó más de mil proyectos y construyó cientos de edificios. Su obsesión era clara: crear una arquitectura orgánica, adaptada al ser humano y al territorio.

El simple y brutal Carport que Lloyd Wright incorporó al diseño de sus hogares

Del garaje al carport

Una de sus aportaciones más relacionadas con el motor de Frank Lloyd Wright fue el carport, el cobertizo abierto para guardar el coche. El arquitecto lo popularizó en sus casas Usonian porque pensaba que el automóvil moderno no necesitaba un garaje pesado, cerrado y caro. El coche ya no era un caballo que hubiera que meter en un establo. Era una máquina limpia, útil y cotidiana. Bastaba con protegerlo de la lluvia y el sol.

El tristemente desaparecido Hoffman Auto Showroom en Nueva York

Un showroom para vender deseo

La conexión más directa con la automoción fue el Hoffman Auto Showroom, en Park Avenue (Nueva York). Lo diseñó para Max Hoffman, importador de marcas europeas en Estados Unidos. Allí Wright convirtió la exposición de coches en una experiencia casi teatral, con una rampa curva que hacía que los automóviles parecieran piezas de museo. No vendía solo vehículos: vendía prestigio, movimiento y deseo. Pero fue demolido en 2013 para construir la sucursal de un banco en su lugar.

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El futurista proyecto de Broadacre City

Broadacre City: una ciudad para ir en coche

Wright también imaginó una ciudad distinta, Broadacre City, dispersa, verde, horizontal y basada en la movilidad individual. Era una utopía muy americana: cada familia con su parcela, su casa, su naturaleza… y su coche. Hoy podemos discutir sus consecuencias urbanísticas, pero la intuición fue brutal: el automóvil iba a redibujar la vida cotidiana.

Un arquitecto al volante

Wright fue además un apasionado de los coches. Tuvo modelos elegantes, modernos y llamativos, y veía en ellos una prolongación de su personalidad: diseño, estatus, técnica y belleza funcional. Como sus edificios, sus coches favoritos no eran simples objetos: eran declaraciones de estilo.

Lloyd Wright, con su Mercedes «alas de gaviota»

La carretera también era arquitectura

Por eso la relación de Frank Lloyd Wright con la automoción fue estrecha y profunda. No diseñó el gran deportivo americano, pero sí diseñó casas, espacios, ciudades y sueños para un mundo que ya se movía sobre ruedas. Y eso, en la historia del automóvil, también cuenta.

Miguel Ángel Linares
Miguel Ángel Linares

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