#ELÉCTRICOS
MAZDA MX-30 e-SKYACTIV R-EV: EL ‘SUPERENCHUFABLE’
Esta semana toca probar el Mazda MX-30 e-Skyactiv R-EV, el curioso ‘superenchufable’ de la marca japonesa, con un motor eléctrico alimentado por un motor de gasolina.

Muchas ganas de subirnos en la alternativa apuesta eléctrica de Mazda con este MX-30 de autonomía extendida que cuenta con dos motores; un eléctrico para mover el coche y uno de combustión (gasolina) para ‘mover’ la batería.

Diseño minimalista, pero rompedor
DÍA 1. La gente se queda mirando mucho el coche, señal de que les sorprende, tanto por la novedad como por su diseño, minimalista pero desde luego innovador y rompedor. El frontal en especial consigue una integración perfecta entre los faros, la miniparrilla y el logro integrado en la misma.

¿Gasolina en un eléctrico?
DÍA 2. La gran novedad que aporta este modelo es el motor rotatorio de combustión, que no mueve el coche, pero sí recarga el motor eléctrico, el principal del vehículo. Por eso se le puede calificar al MX-30 R-EV de ‘superenchufable‘.

Carga rápida en todas circunstancias
DÍA 3. La batería, al estar combinada con el motor de combustión, es de pequeña capacidad, 17,8 kW, con lo que el gran problema de los tiempos de recarga no existen en este modelo. En un cargador de alta velocidad podemos cargar toda la batería en poco más de media hora.

Las puertas del RX-8
DÍA 4. Antes de subirnos es imposible no abrir las dos puertas de cualquiera de los laterales para comprobar el espacio que tienen los pasajeros para entrar sobre todo en las plazas traseras. Y todo hay que decirlo: queda muy bonito, muy estético, pero a los pasajeros les toca doblarse para entrar al coche.

Espacio limitado en las plazas traseras
DÍA 5. Aunque haya más hueco para entrar con las dos puertas abiertas, la sensación que da la habitabilidad trasera es un poquito agobiante, no olvidemos que estamos en un SUV compacto. Aún así, dos adultos viajarán cómodos en los asientos traseros si no les da por jugar al Twister en pleno trayecto.

Interior sencillo, pero acogedor
DÍA 6. El diseño interior destaca por su sencillez, su calidez y su versatilidad. El cuadro está muy desprovisto de postureos en forma de adorno, lo que se agradece, aunque la pantalla es pequeña y está lejana. Y, evidentemente, no es táctil, sino que se maneja por rueda.

¿Qué es ese zumbido?
DÍA 7. Nada más arrancar, nos puede sorprender una especie de zumbido ronco (si no vamos en modo eléctrico puro). Tranquilos, es el motor rotativo del MX-30 haciendo su trabajo de cargar continuamente la batería que alimenta al motor eléctrico. A los pocos minutos disminuye sus decibelios.
Conclusión: una apuesta de Mazda a tener muy en cuenta
Terminada la semana de prueba, ¿con qué me quedo? Sin duda con la sensación de que la apuesta de Mazda de reintroducir un motor rotatorio para ir un paso más allá en la propulsión híbrida es todo un acierto. Hasta hoy, un híbrido enchufable no dejaba de ser, al menos para mí, un vehículo de combustión con un cierto toque de ayuda eléctrica que, por encima de todo, te daba la ansiada etiqueta Cero. Sin embargo, esta autonomía extendida del MX-30 e-Skyactiv R-EV supone una ‘tranquilidad’ de no ir mirando siempre la autonomía que te queda, aparte de extender esa sensación de conducir un eléctrico que, tarde menos o más menos, todos tendremos que acostumbrarnos a ella.

Poco espacio para las piernas de los viajeros posteriores.
Pantalla pequeña y alejada de los ojos del conductor.
Acertada combinación de un motor rotatorio que ‘mueve’ el motor eléctrico.
