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BAIC X55: MUCHO APARATO, MÁS TECNOLOGÍA Y CERO COMPLEJOS
El BAIC X55 llega con esa actitud tan típica de algunos SUV chinos actuales: entra en escena con faros afilados, pantallas, techo panorámico, asientos ventilados y una lista de equipamiento que parece escrita por alguien con miedo a olvidarse algo. Pero también viene con gasolina pura, etiqueta C, un maletero justito y una marca que todavía tiene que ganarse la confianza del personal. O sea: no es perfecto, pero tampoco viene a pedir perdón.

Hola, soy nuevo, pero no tímido
El X55 es el primer gran golpe de BAIC en España, y no llega precisamente de puntillas. Es un SUV compacto de 4,62 metros, aunque de compacto tiene lo justo: en la calle se ve grande, ancho y bastante aparente. Su receta es sencilla: un solo motor, un solo acabado y casi todo de serie. Nada de perder media tarde configurando llantas, paquetes, molduras y “pack premium emotion plus”. Aquí eliges color y poco más. Para quien odia los configuradores, esto es casi terapia.

Diseño: el SUV de los tiradores escondidos
Por fuera, el BAIC X55 quiere gustar. Y se nota. Tiene un frontal muy trabajado, faros finos, una parrilla con pinta futurista y esos tiradores enrasados que antes parecían cosa de concept car y ahora ya salen hasta en coches que aparcan en batería delante del supermercado. La trasera también va cargada de intención, con pilotos unidos y un alerón partido que le da cierto aire deportivo. ¿Original al cien por cien? No. ¿Resultón? Bastante. Es de esos coches que no pasan desapercibidos, aunque tampoco sabes si lo miras porque te gusta o porque estás intentando recordar a qué otro SUV se parece.

Plazas delanteras: aquí se viene cómodo
Delante, el X55 juega fuerte. Los asientos son cómodos, tienen ajuste eléctrico, calefacción y ventilación, que es una de esas cosas que parecen una tontería hasta que llega agosto y descubres que tu espalda también merece derechos humanos. La postura de conducción es buena, la visibilidad correcta y la sensación general del habitáculo está por encima de lo que muchos esperarían de una marca todavía desconocida en España. Hay superficies agradables, detalles vistosos y también algo de negro piano, ese material que debería venir con una gamuza y un psicólogo.

Plazas traseras: bien de piernas, sin milagros
Detrás hay buen espacio, sobre todo para las piernas, gracias a una batalla generosa de 2,72 metros. Dos adultos viajarán cómodos y un tercero podrá sobrevivir, aunque no fundar una nueva civilización en la plaza central. Hay salidas de aire, tomas USB y una sensación de amplitud favorecida por el techo panorámico. No es una limusina china disfrazada de SUV, pero cumple bastante bien. Si delante el coche presume de butacas, detrás ofrece una zona razonable para viajar sin que los pasajeros pidan asilo en la primera gasolinera.

Maletero: el gran «pero» del BAIC X55
El maletero es el gran “pero” del BAIC X55. Tiene 350 litros, una cifra floja para un SUV de 4,62 metros. Muy floja. Tan floja que algunos utilitarios familiares casi le miran por encima del hombro. La culpa, en parte, la tiene la rueda de repuesto bajo el piso, que es un detalle muy de agradecer cuando pinchas, pero que se come espacio como un adolescente en un bufé libre. Los respaldos traseros se abaten en proporción 60/40 y el portón eléctrico viene de serie, pero el volumen es el que es: justo para viajar ligero o para aprender a jugar al Tetris con maletas.
La prueba a fondo de Antonio Guzmán en el canal de YouTube de REVISTA DEL MOTOR
Conducción: cómodo antes que guerrero
En marcha, el X55 no va de GTI elevado ni falta que le hace. Su enfoque es claramente confortable. La dirección es ligera, la suspensión filtra bien en general y el aislamiento acústico está bastante conseguido. En ciudad se mueve con suavidad y en carretera transmite aplomo suficiente, aunque no invita a buscar curvas como si estuvieras clasificando en Nürburgring. Pesa alrededor de 1.550 kilos, responde bien cuando pisas el acelerador y el cambio automático de doble embrague cumple sin montar un drama. Eso sí, no hay levas en el volante, así que quien quiera jugar a piloto tendrá que bajar un poco sus expectativas.

Tecnología: pantalla para casi todo, quizá demasiado
El interior está dominado por dos pantallas de 10,2 pulgadas: una para la instrumentación y otra para el sistema multimedia. Se ven bien y dan al coche ese aire moderno que tanto gusta en catálogo, aunque hay un problema habitual: demasiadas funciones viven dentro de la pantalla. Incluso el climatizador depende del sistema central, y eso nunca es tan cómodo como una ruleta de toda la vida. También puede equipar Android Auto, Apple CarPlay, cámara 360º, cargador inalámbrico, sonido de ocho altavoces y un buen arsenal de ayudas. Es tecnológico, sí, pero a veces uno echa de menos un botón físico con nombre y apellidos.

Propulsión: gasolina sin enchufes ni complejos
Bajo el capó hay un motor 1.5 TGDi de cuatro cilindros, turbo, 177 CV y 305 Nm. Va asociado a un cambio automático de doble embrague de siete marchas y mueve solo las ruedas delanteras. Sus cifras son buenas: acelera con soltura, puede rondar los 7,8 segundos en el 0 a 100 km/h y alcanza 200 km/h. El problema no es la fuerza, sino el contexto. En plena era híbrida, enchufable y eléctrica, el X55 llega sin electrificación y con etiqueta C. Además, homologa unos 8 l/100 km, y en uso real conviene esperar consumos más cercanos al “bebe lo suyo” que al “me olvido de la gasolinera”.

Curiosidades: todo de serie, hasta lo que no esperas
La gran rareza del X55 es su planteamiento comercial: no hay una gama de acabados interminable. Viene bastante cargado desde el principio: faros LED, techo panorámico, llantas de 19 pulgadas, portón eléctrico, cámaras 360º, control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, alerta de ángulo muerto, aparcamiento semiautomático, asientos ventilados y calefactados, climatizador bizona y más juguetes. Otra curiosidad simpática: aunque el coche se vende como BAIC, en algunas zonas aparece el nombre “Beijing”. Es como si el coche llevara pasaporte, DNI y tarjeta de visita a la vez.
El programa de VUELTA RÁPIDA GT que hicimos a bordo del X55
Conclusión: mucho coche, poca letra pequeña
El BAIC X55 es un SUV interesante porque da mucho por un precio contenido. A favor tiene diseño llamativo, buen equipamiento, confort, potencia suficiente y una garantía de cinco años o 100.000 kilómetros. A mejorar, un maletero pobre, consumo algo alto y etiqueta C.. Cuesta 31.995 euros al contado y puede quedarse en 28.995 euros si se financia. Por ese dinero ofrece mucho escaparate, mucho gadget y bastante coche. Solo hay que tener claro que no compraremos un híbrido ahorrador ni un rey del maletero, sino un SUV muy equipado que entra gritando: “Mírame, que soy nuevo, pero vengo cargado”.

