Todas las empresas saben de la importancia de autorretratarse con unos elementos visuales que permitan al público identificar sus productos y servicios con claridad. Para un chaval de los años 80 el logotipo ‘oficial’ de Opel siempre será el que lucían sus coches de ‘slot’, aunque sus distintas evoluciones hayan crecido con él hasta finalmente convertirle en un cliente de la marca.