Hace veinte años, los motores de gran potencia y consumo de combustible eran la norma incuestionable entre los automóviles de gama alta. Sin embargo, con el cambio de milenio, el mundo empezó a ser consciente del apremiante desafío del calentamiento global y la necesidad de conservar los recursos naturales. Se hacía necesaria una nueva solución y Lexus salió al paso.