Los retrovisores convencionales se sustituyen por unas cámaras digitales compactas de alta resolución, que transmiten imágenes en tiempo real a unos monitores en el interior del vehículo. Con protección frente a la lluvia, nieve y polvo, garantizan unas imágenes óptimas en cualquier situación de conducción. Mayor seguridad gracias a una visión ampliada automática cuando el conductor activa los intermitentes, la marcha atrás o a demanda, eliminando los ángulos muertos.