Los amortiguadores son una parte fundamental de un vehículo, ya que su función es esencial para la seguridad, el confort y la dinámica del vehículo. Su elección correcta y su mantenimiento son primordiales para disfrutar de nuestro coche.



Fuente de la imagen: www.motordoctor.es

La suspensión de un vehículo esta formado por una serie de componentes mecánicos, eléctricos y electrónicos que implican la elección correcta del tipo de amortiguador específico para el uso que queremos darle a nuestro coche. Para ello deberemos conocer el funcionamiento de un amortiguador.

La importancia de los amortiguadores en el vehículo y su funcionamiento

Como esquema general, un amortiguador dispone de un anclaje en el vehículo y una estructura formada por dos tubos de acero, uno exterior lleno de un componente hidráulico (generalmente un tipo de aceite), y uno interior que se ancla al vehículo y se desplaza internamente ofreciendo el movimiento oscilatorio que absorbe las irregularidades del terreno, la carga y los golpes de los baches. Pero también tiene la misión de ayudar a reducir la distancia de frenado, la estabilidad en curva o mantener la adherencia.

El funcionamiento un amortiguador está basado en el funcionamiento de las válvulas que mueven el aceite dentro de la carcasa principal. Este aceite circula por el amortiguador llenando o vaciando una serie de cavidades creadas para controlar dos movimientos fundamentales, la expansión y a compresión.

En la expansión, el pistón se abre gracias al flujo del aceite gracias a los elementos que le dan fuerza de resistencia hidráulica, ya que a través de esta resistencia se regula el paso del aceite y se controla, por lo tanto, el movimiento de extensión del pistón. un amortiguador con poca resistencia a la extensión será mas confortable cuando pasar por los baches, pero en curvas generará movimientos de balanceo y de cabeceo cuando aceleramos o frenamos. En cambio, si tenemos una extensión más dura tendremos un coche más duro y menos confortable, pero más dinámico y ágil.

En la compresión el pistón del amortiguador se cierra, generando las mismas resistencias hidráulicas que controlan el movimiento y paso del aceite, pero en este caso para que el pistón baje. Un amortiguador con una compresión blanda tendrá movimientos de cabeceo y balanceo mayores que con una compresión más dura. La clavel, casi como en cualquier cosa en la vida, está en el equilibrio. Tener un coche confortable, seguro y divertido de conducir es posible.

La elección, una decisión basada en el uso

Como hemos comentado anteriormente, cuando el amortiguador es demasiado rígido, tenemos mejor estabilidad, pero reducimos claramente el confort, mientras que si está demasiado blando podemos incluso perder el control del vehículo. Los amortiguadores pierden efectividad con el uso y el tiempo, volviéndose más blandos y por lo tanto, haciendo que nuestro coche sea incluso peligroso, así que el correcto mantenimiento de los amortiguadores y que estén en perfecto estado es fundamental para nuestra seguridad.

En estos tiempos disfrutamos de muchas opciones en el mercado y todo tipo de tecnologías. Así podemos encontrar amortiguadores de todo tipo, con sistemas muy avanzados. Si bien los tradicionales y los más extendidos son los hidráulicos existen otros más sofisticados que están relacionados con el tipo de conducción y la carga que necesitamos:

– Amortiguadores hidráulicos: Los más usados y extendidos. Los hay de dureza fija y con válvulas, controladas electrónicamente y que son capaces de variar diferentes parámetros, como la dureza en la compresión o extensión e incluso la altura.

– Amortiguadores monotubo: destinados a necesidades de mucha carga y fiabilidad

– Amortiguadores de doble tubo. Usados para uso fuera de carretera o todoterreno.

– Amortiguadores magnéticos o reológicos, son los que usan materiales fluidos en los que se incluyen partículas magnetizables finamente divididas y suspendidas en el líquido portador y que responden modificando su densidad en función de un campo magnético.

¿Cada cuánto cambiar los amortiguadores?

El tiempo de vida útil de un amortiguador está íntimamente ligado al tipo de uso y del kilometraje. No dura lo mismo un amortiguador que hace 100.000 km por carretera perfectamente asfaltada que uno que hace 30.000 por carreteras destrozadas. Pero teniendo un uso normal y salvo rotura prematura, se recomienda su cambio sobre los 50.000 km o cada tres o cuatro años.

De todas formas no debemos dejar pasar algunas señales que nos indican que nuestros amortiguadores están pidiendo un cambio a gritos. Fugas de aceite, desgaste irregular de los neumáticos, movimientos exagerados de la carrocería, falta de estabilidad, aumento de la distancia de frenado, rebote de las ruedas, etc.

Todas estas señales son inherentes al desfallecimiento de los amortiguadores y afectan, no solo a la dinámica o al confort, sino a la seguridad.

¿Cómo cambiar un amortiguador?

El procedimiento de cambio de amortiguadores no es complicado pero necesita de una serie de útiles que son fundamentales.

– Gato hidráulico para elevar el coche y poder quitar las ruedas.

– Soportes para mantener el coche elevado con seguridad.

– Herramientas habituales para atornillas, desatornillar, etc.

– Extractor/compresor de muelles para quitar los muelles fácilmente.

El primer paso será elevar el coche con un gato hidráulico y colocar los soportes para elevar el coche y poder manipular las ruedas. Antes de quitar el amortiguador debemos comprobar si es necesario retirar el soporte de las líneas de frenado y la barra estabilizadora porque hay coches en los que si es necesario.

Quitar los tornillos para soltar el amortiguador y preparar un martillo, quizás tengas que usarlo, aunque no siempre es necesario. En el vano motor localizamos las torretas del amortiguador que suelen estar pegadas a los lados del capó, normalmente son tres tornillos los que hay que quitar y el amortiguador quedará listo para quitar.

Importante! Cuando vayas a extraer el amortiguador puedes elegir entre comprimir los muelles o usar una base de montaje para el amortiguador. Si no quieres comprimir los muelles, solo tendrás que sacar el amortiguador y los muelles. Ten cuidado al usar el compresor de muelles y quita el tornillo superior para sacar el amortiguador tras hacerlo.

Coloca el nuevo amortiguador, fijándote que los tornillos estén bien colocados. Después, coloca la base de montaje en la torre del amortiguador y apriéta sus tornillos con su par de apriete correcto. Por último, coloca las ruedas que has desmontado anteriormente. Y ya está listo!

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Categoría: Actualidad
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