Desde la presentación del Citroën Karin en el Salón de París de 1980, Citroën no ha dejado de sorprender con sus concept-car. Con la imaginación como único límite, acaba generando una “tormenta de ideas” que se plasman en líneas estéticas atrevidas, soluciones técnicas visionarias y nuevas formas de ver la movilidad.

Corría el año 1980 y Citroën se presentaba en el Salón del Automóvil de París con las manos vacías, sin novedades importantes en su stand. Sin embargo, el principal atractivo de su stand, y del “Mondial” de aquel año, no estaba en el lanzamiento de un nuevo modelo sino en la presentación de un vehículo fuera de lo común y sin visos de ser comercializado en un plazo razonable. Nacía el primer concept-car de Citroën: el Karin. No era la primera vez que los equipos de diseño de Citroën reflexionaban sobre el futuro del automóvil y lo plasmaban en un prototipo, aunque no hubieran sido mostrados al público en Salones.

Ya en los años 50 y 60, se plasmaron nuevas ideas en vehículos como el C-10, que, con su forma de gota de agua inspirada en el mundo de la aeronáutica, predecía muchas de las características de los monovolúmenes. Compacto, económico y aerodinámico, su función era ser un objeto de estudio interno, no presentarse al gran público.

En 1969, un grupo de 267 personas que recorrían más de 30.000 kilómetros al año a bordo de su automóvil tuvieron la oportunidad de probar un prototipo en condiciones reales. El M-35 anticipaba el futuro de la gama media de Citroën y llevaba un motor rotativo Wankel, al que se quería someter a las exigencias de profesionales del transporte.

El Karin, con sus formas trapezoidales y su estética de pirámide sobre ruedas, daba una visión inaudita sobre lo que deberían ser los automóviles en las siguientes décadas. Obra del diseñador británico Trevor Frost, presentaba un habitáculo no menos innovador, con tres plazas. La persona que conducía se ubicaba en el centro y podía manejar todas las funciones del vehículo desde el volante. Su legado se puede adivinar en varios Citroën de las décadas de 1980 y 1990, como el BX, el AX o el XM.

En los últimos 30 años, Citroën ha recurrido a los concept-car para transmitir sus ideas sobre nuevos tipos de vehículos y nuevos usos del automóvil o compartir aspectos de su filosofía de marca, como la modernidad, el confort y el uso inteligente de la tecnología. La búsqueda de unas prestaciones cada vez más eficientes y respetuosas con el medio ambiente ha sido uno de los principales ejes en el diseño de los concept-car Citroën, sin descuidar aspectos como la aerodinámica.

En 1988, el Activa 1 ponía en escena la suspensión hidractiva con sistema antideslizamiento, que después equiparía tanto el Citroën XM como el Xantia.

La aerodinámica es también el aspecto clave de concepts como el C-Metisse, que, en 2006, apostaba por un estilo audaz y por ofrecer cifras dignas de un deportivo con un consumo moderado, gracias a su bajo peso y su motorización eficiente.

Una línea que siguió, en el mundo virtual, el GTbyCitroën, con un diseño poderoso y robusto pensado para optimizar las prestaciones y la estabilidad en el videojuego Gran Turismo 5.

En 2010, Citroën presentó los concept-car Revolte y Survolt para romper clichés sobre una movilidad eléctrica aburrida, apostando por unos vehículos eléctricos e híbridos enchufables con un diseño atractivo y altas prestaciones.

En esta línea, el CXperience Concept (2016) añade a la velocidad máxima, la potencia y el placer de conducir la filosofía del programa Citroën Advanced Comfort, conjugando a una silueta audaz y tecnologías de vanguardia un ambiente luminoso y un aislamiento sensorial de las personas que viajan a bordo que buscan el máximo bienestar.

Asimismo, Citroën ha abordado, a través de los concept-car, aspectos como el ocio, los grandes viajes y la libertad. Vehículos como el C-Buggy, presentado en el Salón de Madrid de 2008, el Tubik, inspirado en el furgón de 1948 Tipo H y pensado para devorar kilómetros con un confort total, o el Cactus M de 2015, exponente de un espíritu outdoor que busca la evasión, la libertad y el bienestar, son algunos ejemplos que llegan a su máxima expresión en el SpaceTourer Rip Curl Concept, una autocaravana compacta, sólida y práctica.

Para expresar su punto de vista sobre el futuro de la automoción, Citroën mira decididamente hacia electrificación y el confort. Ya en 2000, el Osmose anticipaba tendencias como el vehículo compartido o la posibilidad de reservar un automóvil para un recorrido determinado a través del teléfono móvil, además de incorporar pantallas táctiles, sistema de visión trasera por cámara, pantalla con información de tráfico, e hibridación con modo sólo eléctrico.

Actualmente, el Ami One Concept, embrión del último lanzamiento de Citroën, ofrece una nueva alternativa de movilidad urbana, apostando por el vehículo compartido, la conducción autónoma y la conectividad. Para los viajes y desplazamientos más largos, el 19_19 Concept da un enfoque novedoso a la autonomía, el confort y las prestaciones. Los Concept-Cars de Citroën siempre han marcado la fuerte personalidad de una marca que mira siempre al futuro y acompaña a su tiempo.

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CONCEPT-CARS CITROËN: 40 años anticipando el futuro

Categoría: Actualidad
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