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El corazón de cualquier modelo Audi S es su motor. Y el 2.0 TFSI en el SQ2 (consumo combinado en l/100 km: 7,2-7,0; emisiones combinadas de CO2 en g/km: 163-159) se encuentra en plena forma. Desarrolla una potencia de 221 kW (300 CV) y un par máximo de 400 Nm, que permanece constante entre 2.000 y 5.200 rpm. Desarrollado por los ingenieros de Audi y construido en Györ, supera a todos sus rivales en este segmento. Lo mismo se aplica para el rendimiento del SUV deportivo, capaz de acelerar de 0 100 km/h en 4,8 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h.

El TFSI de cuatro cilindros y 1.984 cm3 del Audi SQ2 es un motor de alto rendimiento. Responde de forma instantánea hasta que la aguja del cuentarrevoluciones alcanza la línea roja, a 6.500 rpm. En el modo dynamic del sistema Audi drive select responde de forma aún más directa, con un rápido doble embrague que acompaña los cambios de marcha de la transmisión S tronic. El motor genera un sonido particular que se deja notar cuando se conduce de forma dinámica. El TFSI de 2 litros de cilindrada pesa solo alrededor de 150 kg, lo que beneficia no solo la ligereza total del Audi SQ2, sino también la distribución del peso entre los ejes.

Numerosas características de alta tecnología distinguen al potente motor de cuatro cilindros. Los árboles de levas de admisión y escape son ajustables para optimizar el llenado y el intercambio de gases. En el lado del escape, el sistema Audi valvelift system (AVS) ajusta la alzada de las válvulas en dos etapas, en función de la demanda. Esto reduce las pérdidas en la cámara de combustión, y asegura un flujo de gases de escape óptimo hacia el turbocompresor, particularmente en el rango de bajas revoluciones. Las ventajas son una respuesta más rápida y un aumento adicional del par motor. Controlado por una rápida y precisa válvula de descarga eléctrica, el turbocompresor genera su presión de soplado máxima de 1,4 bar (relativa) de forma muy dinámica. Este sistema de gestión del motor mejora la eficiencia y reduce el consumo de combustible durante el funcionamiento con carga parcial.

La eficiencia también es una característica destacada del 2.0 TFSI. Dos válvulas rotativas de accionamiento eléctrico se encargan de regular el flujo del refrigerante. Otro componente importante del sistema de gestión térmica es el colector de escape integrado en la culata, que ayuda al motor a alcanzar rápidamente su temperatura óptima de funcionamiento. Las medidas específicas que se han implementado en muchos componentes aumentan la robustez del motor y reducen la fricción interna. La bomba de aceite de caudal regulable requiere poca energía para su accionamiento. Bajo carga parcial, el sistema de gestión del motor desactiva la inyección directa de gasolina FSI, y el combustible pasa a inyectarse indirectamente en el colector de admisión, lo que reduce las emisiones de partículas. Un filtro de partículas adicional se encarga de depurar los gases de escape.

La transmisión de potencia del 2.0 TFSI se realiza a través de un cambio S tronic de siete velocidades con una gran apertura de 8,7 entre la primera y la última marcha. El conductor puede operar la rapidísima transmisión de doble embrague en los modos automáticos D o S, o cambiar de forma manual. Si se selecciona el modo “efficiency” en el Audi drive select, el embrague desacopla la transmisión del motor, permitiendo que el SUV deportivo se desplace en modo de marcha por inercia. Con el sistema start-stop activo, el propulsor se desconecta desde una velocidad de 7 km/h.

Los dos embragues del cambio S tronic de siete marchas están bañados en aceite, de cuyo suministro se encarga una pequeña bomba de engranajes de accionamiento mecánico. Con demandas elevadas, se activa una segunda bomba que cuenta con accionamiento eléctrico. Este suministro eficiente de aceite y la reducida fricción de los componentes individuales de la transmisión se traducen en una alta eficiencia. Como en cada modelo Audi S, la tracción quattro es de serie en el SQ2. Combina un alto agarre con un manejo fascinante. Su elemento central es un embrague multidisco de accionamiento hidráulico, que distribuye el par de forma continua entre los ejes. Si las ruedas delanteras pierden agarre, el embrague puede transferir hasta el cien por cien de la fuerza al eje trasero en apenas unos pocos milisegundos.

El controlador electrónico de la tracción quattro proporciona dinamismo y seguridad. En conducción deportiva puede dirigir el par al eje trasero tan pronto como el conductor gira el volante. Bajo aceleración, el par empuja literalmente al SUV de forma rápida hacia la curva. El sistema de gestión permite cambios de dirección precisos durante los cambios de apoyo, y proporciona el máximo control y una gran fiabilidad cuando el vehículo se desplaza sobre una superficie con baja adherencia. En condiciones de conducción deportiva, la tracción quattro trabaja en estrecha colaboración con el sistema de control de par selectivo para cada rueda, que suaviza el comportamiento mediante pequeñas intervenciones en los frenos de las ruedas interiores a la curva.

La suspensión deportiva S del Audi SQ2 encaja a la perfección con el dinamismo del sistema de propulsión. Con un ajuste más deportivo que en la configuración de serie, reduce la altura de la carrocería en 20 mm. La dirección progresiva de serie tiene también un tarado específico, y está especialmente adaptada para que la fuerza necesaria para mover el volante cambie a medida que se giran las ruedas. Cuanto mayor es el ángulo de la dirección, más directa es la relación, lo que mejora la agilidad al maniobrar, tanto en tráfico urbano como en curvas cerradas.

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PRUEBA: AUDI SQ2 TFSI quattro. Inetiquetable…

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