Tras 10 años de desarrollo BMW ha renovado por completo la cilindrada media de su modelo más polivalente y exitoso, la GS. Incorporan tecnología de su hermana mayor y se muestran como la elección ideal para un público mucho más amplio. Dos modelos enfocados a estilos de vida y pilotaje diferentes pero con un mismo objetivo: agrandar la oferta trail en el segmento medio. Se lanzarán con un precio recomendado de 9.560 euros para la F 750 GS y de 11.860 euros para la F 850 GS.

 

Resulta muy sorprendente mirar la lista de ventas de motocicletas y encontrarse un modelo como la BMW GS 1200 aupada mes tras mes a los puestos de cabeza. Hablamos de una moto con una factura que sobrepasa con facilidad los 20.000 euros, más si optamos por la versión Adventure, que tiene abundantes seguidores. Es una moto que encarna un estilo de vida con el que sus clientes ansían identificarse, y por mucho que luego la usen para su traslado diario a la oficina y alguna escapada esporádica los domingos, quieren tener una moto con la que podrían irse al fin del mundo.

Si esos clientes se guiaran por la lógica, la gama media de este mítico modelo marcado por las siglas GS, de Gelände Strasse que significa Terreno y Carretera en alemán, sería la opción por la que tendrían que decantarse, ya que es una moto mucho más apta para el uso diario. Más ligera, más económica y más operativa. Las anteriores F700 y F800 GS dejan ahora paso a las F750 y F850 GS, y son un modelo completamente nuevo que tiene detrás 10 años de desarrollo. El motor es nuevo, el chasis es nuevo, la dinámica es nueva y la tecnología se pone a la altura de la 1200 GS, la referencia del segmento desde mediados de los 80.

La idea que subyace detrás de estas motos es la polivalencia, y su objetivo comercial es facilitar el acceso a este segmento a más clientes, y en palabras de BMW las nuevas versiones amplían estas virtudes. Su conducción es ahora aún más sencilla y relajada, en carretera o fuera del asfalto, gracias a que el motor se muestra más lleno en todo el rango de uso. Para comprobar la personalidad de cada una y analizar sus diferencias la marca alemana nos llevó a Cuenca, y por las preciosas carreteras de su serranía nos dejaron claro que la mayor virtud es la facilidad de conducción. Desde el kilómetro uno te sientes a los mandos como si llevaras pilotándola toda la vida, pero luego cada una saca a relucir su carácter.

Diseño más musculoso

 

La F 750 GS está diseñada para aquellos moteros que van a darle un uso más urbano y con enfoque asfáltico, para lo que presenta una rueda delantera de 19 pulgadas, una altura del asiento más baja y un motor de potencia más contenida aunque no se queda corto con sus 77 CV. La F 850 GS saca sin embargo a relucir su enfoque offroad con una rueda delantera de 21 pulgadas, unas suspensiones con más recorrido y horquilla invertida y 95CV de potencia máxima del mismo motor.  Ambas comparten nuevo bastidor monocasco más robusto, pero en marcha la pequeña parece inscribirse con más facilidad en cada giro.

Algo que ha mejorado mucho en las nuevas GS medias es la acústica de su escape, que presenta un sonido más emocional producido también por un concepto mecánico, el desplazamiento de los ejes del cigüeñal. A nivel dinámico, la magia de la electrónica presente en el ABS, ASC y los modos de conducción “Rain” y “Road” incluidos de serie se refuerza con el DTC (control dinámico de tracción) y los nuevos modos de conducción “Dynamic”, “Enduro” y “Enduro Pro” (este último solo con la F 850 GS) disponibles como equipamiento opcional

También montan ajuste Electrónico de la Suspensión (ESA) opcional, embrague con función anti-rebote y autoamplificación, faro de Led integral de serie, y luz diurna de Led como equipamiento opcional. Mención aparte merece el nuevo connected Ride con cuadro de instrumentos multifunción y pantalla TFT en color de 6,5 pulgadas, un avance que las dota de conectividad total y mejora mucho el confort de pilotaje. Además, la función de llamada de emergencia inteligente está incluida por primera vez como equipamiento opcional para la clase media.

A la mejor capacidad en carretera y fuera de ella de ambos modelos, se une una mejor ergonomía en todas las circunstancias, tanto sentado como de pie, una postura habitual en este tipo de motor, así como el aumento de la protección contra el viento y la climatología adversa gracias al nuevo diseño de la pantalla. Todo ello se ofrece a un precio de 9.560 y 11.860 euros respectivamente para la F750GS y F850GS, que presentan nuevas opciones de color y variantes de acabados Rallye y Exclusive. A nivel del programa de financiación Select de BMW lo más remarcable es la posibilidad de poder incorporar ahora la equipación, un tema nada baladí si pensamos que el traje Rally se va a los 1.300€.

Nuevo motor de dos cilindros

 

BMW 750 GS presentación, Cuenca 29 y 30 de mayo de 2018

 

El objetivo principal era incrementar la potencia y el par. Asimismo, se prestó una atención especial a la reducción del consumo de combustible. La cilindrada de 853 c.c. y la potencia de 77 CV a 7.500 rpm generada por la F 750 GS son más que suficientes. La nueva F 850 GS entrega 95 CV a 8.250 rpm, lo que se traduce en un nivel de potencia espectacular.

Los desarrolladores lograron un sonido potente con la ayuda de un desplazamiento de los ejes del cigüeñal de 90 grados y un intervalo de ignición de 270 grados. Los dos ejes de equilibrado del nuevo motor absorben las vibraciones no deseadas. Un embrague con función anti-rebote y autoamplificación proporciona una reducción notable de la fuerza del embrague de mano, mientras que la caída del par de arrastre del motor refuerza la seguridad en carretera. La transferencia de potencia a la rueda trasera se realiza a través del cambio de 6 velocidades con transmisión secundaria, ahora en la parte izquierda.

Los modos de conducción “Road” y “Rain“, sumados a los sistemas ABS y el ASC (control de tracción), garantizan el placer de pilotar y una mayor seguridad de serie. Los modos de conducción Pro están disponibles como equipamiento opcional. Los nuevos modelos GS satisfacen las necesidades individuales de los pilotos con los modos “Rain” y “Road”, mientras la combinación del sistema BMW Motorrad ABS y el ASC (Control de tracción) garantiza un elevado nivel de seguridad.

La F 750 GS y la F 850 GS pueden completarse con equipamiento opcional de fábrica, como los modos de conducción Pro y los modos de conducción adicionales “Dynamic“, “Enduro” y “Enduro Pro” (este último solo disponible para la F 850 GS), así como el sistema DTC (Control Dinámico de Tracción) y el sistema ABS Pro.

El bastidor de puente de los nuevos modelos GS de la serie F consta de componentes soldados embutidos. Integra el motor de dos cilindros en línea como elemento de soporte y brinda ventajas en términos de robustez y rigidez torsional. El depósito de combustible se ha situado en la posición clásica, entre el asiento y el cabezal de la dirección, para optimizar el espacio de almacenamiento y el centro de gravedad.

Impresiones de conducción

Nos ponemos a los mandos de la F 750 GS y sentimos que nos hemos encontrado con una amiga de toda la vida. Todo nos suena, pero no todo es igual afortunadamente. Todo es mucho mejor. La versión más asfáltica de las nuevas GS de gama media permite mucho disfrute desde el Km 1 que su antecesora. El tacto del embrague es peculiar, tan suave que no parece mecánico (lo es, pero asistido).

Nos tenemos que acostumbrar en la arrancada porque tiene un sistema antirrebote y porque el motor no es muy enérgico por debajo de las 3.000 rpm. Más arriba nos recibe con ímpetu y es donde encontramos toda la potencia del propulsor. Manillar, muy de BMW por ancho y alto, acompaña perfectamente a las maniobras para manejar a poca velocidad la moto, pero también cuando toca enlazar curvas. Pura confianza destilada por unas suspensiones suaves sin parecer blandas. Los frenos no tienen tacha, en eso BMW sigue teniendo un toque especial y con el doble disco delantero y simple en el eje trasero no tendremos problemas para frenar eficazmente a la F 750 GS. Si hay algún problema, ya se encarga el ABS de paliar lo que haga falta hasta el límite de la física.

La F 850 GS es más de todo, pero no mucho más. Con 95 CV es 18 CV más potente que la F 750 GS, necesarios para afrontar los trayectos más camperos para los que está diseñada. En carretera se nota un motor más plenos a partir de 3.000 rpm, pero por debajo adolece de la misma falta de picante que su hermana pequeña. El embrague tiene el mismo tacto, pero lo arreglamos con un sistema de cambio de 6 marchas y quickshifter bidireccional, que nos permite subir y bajar marchas sin tocar el embrague. No tiene la finura de funcionamiento de las BMW de cuatro cilindros, ni siquiera de los bóxer, pero no funciona nada mal al bajar marchas.

Como la F 750 GS, los frenos cumplen de sobra y el manillar alto nos permite una posición de conducción buena tanto sentado como incorporado, para pilotos con una altura entre 1,75 y 1,85 metros. El amortiguador de dirección de serie hace que, a pesar de su envergadura, la F 850 GS se muy precisa en la trazada en carretera.

En definitiva, dos motos muy interesantes que cumplen de sobra en cualquier terreno y que tienen un precio más que interesante. Además, son accesibles para los A2, lo que añade un mayor atractivo. En breve nos pondremos a los mandos de estas dos maravillas de BMW y las probaremos a fondo.

Galería

CONTACTO: BMW F 750 GS y F 850 GS: Las reinas del segmento medio

Categoría: LifestyleMotosPruebas de motos
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