En marcha

El nivel sonoro del AMG GT S es el habitual en este tipo de coches. el sonido del motor se hace muy evidente en el interior y eso, la verdad, nos encanta. El ruido aerodinámico está bien controlado y lo que más se escucha, a parte del motor, es el ruido de rodadura, debido a los enormes neumáticos que equipa esta versión, con 265/35R19 delante y 295/30R19 detrás.

Es el momento de conducir el AMG GT S y lo hemos disfrutado en carretera abierta y en un circuito de motard, muy revirado, para sacarle los colores (al menos intentarlo) al chasis. La unidad que teníamos estaba equipada con el paquete AMG DYNAMIC PLUS, que introduce una serie de modificaciones en diversas partes del vehículo, como una suspensión con unos muelles más firmes y mayor caída negativa de las ruedas delanteras, una dirección más deportiva con una desmultiplicación específica y ajustes deportivos en el motor.

El AMG GT S destaca por las prestaciones que le otorga su motor, un V8 de doble turbo y 522 CV que empuja desde muy pocas revoluciones con mucha intensidad y el sonido del motor ayuda mucho a esa sensación de potencia desmesurada. Tenemos un botón dedicado para modular el sonido y seleccionar si lo queremos más suave o más deportivo. No importa a que velocidad vayamos, el AMG GT S siempre tiene una reserva de potencia disponible para pegarnos al asiento. La suspensión es bastante dura, pero no de las que pegas un salto en cada bache, sino las que evitan que el coche se mueva en cada curva. El coche va siempre muy bien sujeto. Los frenos, que de serie son perforados con pinzas delanteras de 6 pistones y de cuatro en los traseros, tienen mucha fuerza y frenan con suficiencia al AMG GT S. Para el que quiera mayor resistencia al uso continuado, tiene en opción unos discos cerámicos.

Esta capacidad de acelerar tiene sus consecuencias en el consumo. A ritmo suave lo hemos llevado en torno a los 14 litros, pero en cuanto le pisamos con cierta decisión, la cifra de los 20 litros se vuelve algo normal.  El depósito solo tiene 65 litros, con lo que las paradas para repostar serán frecuentes. Tiene un sistema Start&Stop para dulcificar los consumos en ciudad. La caja de cambios es de doble embrague y pares de engranajes. Cuenta con 7 velocidades y destaca por la rapidez de las transiciones entre marchas. Además no da excesivos tirones en maniobras a baja velocidad. Cuando ponemos los modos de conducción deportivos, se producen los cambios de marcha de forma más brusca, más deportiva.

El AMG GT S tiene un mando en la consola que activa los modos de conducción del AMG DYNAMIC SELECT, que está situado pegado a la palanca de cambios. Los programas se denominan: C (Controlled Efficiency), S (Sport) y S+ (Sport plus). Existe un cuarto programa, denominado I (Individual), que permite seleccionar de forma independiente los parámetros a nuestro gusto. La versión GT S tiene un modo más, denominado RACE, que adapta la respuesta del cambio para ser usado en un circuito.

Diseño

Interior y vida a bordo

Acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: MERCEDES-AMG GT S 2018. Un lavado de cara y más emoción

Categoría: CoupéDeportivoPortadaPruebasSegmento
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