Interior y vida a bordo

Los materiales empleados en el interior del AMG GT S son de calidad, pero no la que se espera en un coche de este precio. Se parece más a un Clase A que a un Clase S. Como hemos comentado anteriormente, algunos botones de la consola tienen un acabado en un plástico que quiere imitar el metal, pero que se nota mucho que son de plástico. Tanto por el tacto como por la forma, nos parecen mejorables. Los recubrimientos textiles y de piel tienen un remate muy bueno. También podemos encontrar materiales nobles, como aluminio o fibra de carbono.

La disposición de los asientos es la típica de este tipo de coches, pero hay elementos de la carrocería que hacen que entrar y salir del coche no sea una tarea cómoda. Entre el asiento y la puerta hay un escalón grande, que nos obliga a sacar una pierna antes de salir del coche. Al final tendremos que hacer un escorzo para salir y entrar.

El interior destaca por una consola que preside todo. Alta y muy ancha, engloba todos los mandos de control de climatizador, sistema de ayuda a la conducción, sistema de infoentretenimiento y los modos de conducción. Algunos mandos tienen un diseño espectacular, como las salidas de aire, mientras que otros destacan por lo contrario, como los mandos giratorios de la consola.

En un deportivo de este tipo, el espacio disponible se espera que sea limitado. Pero curiosamente, en el Mercedes AMG GT S esto no ocurre. Hay espacio de sobra para acomodar a dos personas y lo más destacado es la altura disponible. Lo que abruma un poco es la consola, tanto por su tamaño como por la cantidad y tamaño de los botones. A nosotros nos ha parecido que la ergonomía no está muy estudiada y que se ha sucumbido al diseño. Lo decimos porque para manejar mandos importantes, como el selector del cambio o el propio touch pad, hay que retrasar el brazo porque quedan un poco retrasados. Otro de los problemas inherentes a este tipo de coches es el calor que hace en el habitáculo, por la cercanía del motor y de los sistemas de escape que recorren los laterales del coche.

La capacidad de almacenamiento en el interior es pequeña. Podemos dejar objetos tras los asientos donde tenemos un pequeño hueco en el que es posible dejar alguna prenda o una mochila. Eso sí, habrá que sujetarlo con una red o similar y aprovechar la barra de torsión en fibra de carbono, porque al menor frenazo saltarán hasta el salpicadero.  Detrás de este espacio tenemos el maletero, que tiene 285 litros de capacidad, suficientes para poder meter sin problemas un par de maletas tipo cabina de avión y alguna cosa más. Esta es sin duda la parte del interior menos cuidada, con una superficie enmoquetada y una cortinilla enrollable que tiene un aspecto mejorable, sobre todo en lo que concierne a su sistema de anclaje.

Diseño

En marcha

Acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

 

PRUEBA: MERCEDES-AMG GT S 2018. Un lavado de cara y más emoción

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