Diseño

El Mercedes-AMG GT S es un deportivo con carrocería coupé en la que no hay concesiones ni a la comodidad ni a la polivalencia. Diseño atrevido, una parte ciclo a la altura de las circunstancias y propulsor V8 biturbo de 4,0 litros en cuatro categorías de potencia, de 476 CV a 585 CV, unido a un par motor máximo de 630 Nm a 700 Nm. Son solo algunas de las características que identifican a la gama Mercedes-AMG GT. Una gama que consta de seis modelos y que espera uno nuevo de cuatro puertas bautizado como AMG GT Concept.

Dispone de una disposición peculiar que nos recuerda a los antiguos deportivos, con un capó muy largo y unos pasajeros que van sentados prácticamente sobre el eje trasero. Esta disposición le da un carácter único al conducirlo. Del exterior destacamos una calandra muy agresiva, con unos faros delanteros de gran tamaño situados en las esquinas  y una trasera minimalista, con formas sencillas y unos faros traseros que son casi una tira estrecha de luces. Realmente espectacular.

La posición del conductor no es buena en términos de campo de visión. Este se ve muy limitado, tanto hacia delante como hacia atrás. Por delante tenemos un morro muy largo que nos impide ver donde están las cosas delante de nosotros. Eso es al principio, porque ne honor a la verdad, te acostumbras rápido. Hacia atrás si que es más grave, con una visibilidad mínima exigida para la homologación. Menos mal que tenemos sensores de aparcamiento y una cámara trasera con una buena resolución para ayudarnos en las maniobras.

Interior y vida a bordo

En marcha

Acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: MERCEDES-AMG GT S 2018. Un lavado de cara y más emoción

Categoría: CoupéDeportivoPortadaPruebasSegmento
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