En marcha

Nos ponemos al volante y procedemos a arrancar (o conectar, mejor dicho) el motor. Pulsamos el botón que tiene un contorno de LED que parece palpitar, algo que ya indica que no es un coche normal. Y no se oye nada, lógicamente. Nos llama la atención el diseño del mando selector de la marcha, que está situado encima del mando del limpiaparabrisas. El BMW i3 no dispone de una caja de cambios al uso, pero funciona para el usuario como si fuera un coche automático normal. El cambio simula las posiciones de marchas de una caja de cambios automática a pesar que el motor solo va hacia delante o hacia atrás. Ponemos el mando en la posición «D» y aceleramos suavemente para ponernos en marcha.

Como todos los eléctricos solo se escucha un leve zumbido. Es muy silencioso, pero una vez hemos cogido velocidad, el zumbido se hace más evidente y artifical. Aún asi, lo que más se oye es el ruido aerodinámico y de rodadura. El interior está muy bien aislado, lo que se traduce en un gran confort de marcha. A esta sensación de confort colabora de forma notoria la excelente puesta a punto de la suspensión del BMW i3. No solo absorbe las irregularidades del terreno, sino que aporta una seguridad adicional que sorprende al enlazar curvas sin que el coche balancee en exceso. Cuando si se oye un rumor es cuando el motor del REX se pone en funcionamiento. Lo bueno, que lo hace siempre a las mismas revoluciones, unas 4.500, justo donde ese bicilíndrico da la potencia máxima. No es nada molesto y son los pasajeros de las plazas traseras quienes más lo oyen.

En ciudad, la maniobrabilidad y respuesta del motor lo hacen el urbano perfecto. Los motores eléctricos entregan el 100 % de la potencia desde el primer giro del motor. La respuesta es prácticamente instantánea. Y recordad que tiene nada menos que 170 CV. Pues se notan y de qué manera. No solo somos los primeros en salir de los semáforos sin quemar rueda, es que las recuperaciones son increíbles. El BMW i3 acelera de 80 km/h a 120 km/h en solo 4 segundos. ¿Qué no os dice nada? Bueno, pensad que es la misma cifra que consigue un nuevo BMW M3 Berlina.

Unos de los hándicaps para asegurar una buena autonomía en un vehículo eléctrico es, precisamente, sus prestaciones. Cuando la gente vea lo que anda este coche, querrán comprobarlo, estamos seguros. El BMW i3 REX solo necesita 8,1 segundos (7,2 el i3 «normal») para alcanzar los 100 km/h, casi como un “GTI” pequeño y muy cerca de los «gallitos» deportivos de los utilitarios que obtienen 6,9 segundos en la misma medición.

Hasta ahora nos hemos entusiasmado con la aceleración y las prestaciones del BMW i3, pero estamos en un circuito urbano y con los semáforos en rojo tenemos que frenar. No hay problema, con levantar el pie del acelerador frenaremos casi sin tocar el pedal de freno. Es tan fuerte la retención en este BMW i3 (más que en otros eléctricos) que casi no es necesario tocar el pedal del freno para frenar. Es verdad que hay que anticipar la maniobra, que si vas muy deprisa la retención no es tan fuerte como para pararlo y que las primeras veces nos pararemos a 10 metros del semáforo. No pasa nada, es muy sencillo hacerse con esta característica y hacer uso de ella, porque no olvidemos que en retención, cargamos la batería. Y con los frenos también, por supuesto.

El BMW i3 es un coche eminentemente urbano, pero sobre el papel tiene una serie de características que lo hace interesante para ser usado en carretera con un nivel de satisfacción y de diversión muy destacados. El BMW i3 tiene una velocidad máxima limitada a 150 km/h, más que suficiente para poder trasladarnos a cualquier punto con rapidez, y que la autonomía nos permita. La velocidad máxima la alcanza muy rapidamente. Mas allá el motor dice que no da más y clava la velocidad máxima en 150 km/h.

Tiene un comportamiento muy correcto. A velocidades normales va muy sujeto y enlaza curva tras curva sin que notemos ninguna diferencia con un coche de combustión de su tamaño. Recordad que es un coche con tracción trasera, pero pese a ello, no es un coche con un eje trasero nervioso. Ni siquiera apretando a fondo el acelerador se mueve lo más mínimo. El control de tracción se encarga de que el BMW i3 traccione siempre de la forma más eficiente en todo momento.

A pesar de ser un vehículo de propulsión, no se muestra juguetón. A este buen comportamiento colabora el bajo centro de gravedad y el reparto equilibrado de las masas, marca de la casa. Si queremos buscarle las cosquillas, nos daremos cuenta que los neumáticos no acompañan ni están preparados para estos menesteres. Se quejan de inmediato con un flaneo muy acusado. Con unos neumáticos más deportivos este coche tendría un comportamiento muy diferente. Sería la guinda al pastel.

La autonomía del BMW i3 que declara BMW en un uso normal se parece bastante a la que hemos obtenido en esta toma de contacto. Hemos realizados tramos de unos 120 kilómetros en total por diferentes recorridos, autovía y ciudad, y según el ordenador nos quedaban unos 100 kilómetros mas los 170 que da el REX, lo que se parece bastante a las cifras declaradas por BMW. El consumo es muy sensible a la forma de conducir pero también en el tipo de entorno. Consume mucho menos en ciudad que en carretera. Y no os digo nada si hacemos uso continuo de los 170 CV de potencia máxima. Si nos ponemos ahorradores y queremos apurar las posibilidades del BMW i3, disponemos de los modos «ECO PRO» y «ECO PRO +», con los que podremos llegar a ver así los 300 kilómetros de autonomía conjunta.

Diseño

Interior y vida a bordo

Acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

 

PRUEBA: BMW i3 94 Ah REX. Vida extra contra la ansiedad eléctrica

Categoría: EléctricoPortadaPruebasSegmentoUrbano
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