Interior y vida a bordo

El interior es puro diseño. ¿Cómo definirlo? Es ciertamente impactante porque es un interior que puede parecer futurista, minimalista e incluso con un aire “Zen”. Todos son calificativos que encajan perfectamente para definir el interior de este coche tan especial. Cuando dejamos de seguir sus formas y nos centramos en los materiales que recubren el interior, nos damos cuenta que incorpora lo último en materiales para interiores de automoción. Encontramos materiales como fibras naturales, madera, fibras recicladas, etc. Toda una declaración de intenciones. El BMW i3 dispone de un equipamiento muy completo, como todo BMW que se precie. Nos hubiera gustado tener un climatizador más potente.

Al abrir las puertas vemos que no tiene montante central. El chasis de fibra de carbono permite que las puertas puedan disponerse de esta forma. Para abrir las puertas traseras hay que abrir las delanteras. Se abren al contrario que las delanteras. El acceso a las plazas delanteras es igual que en cualquier coche ya que las puertas son amplias. Pero el acceso a las plazas traseras se verá limitado de forma directamente proporcional al tamaño de las personas que vayan a sentarse en las plazas traseras, a pesar que los respaldos delanteros se abaten para facilitar algo más la maniobra. Cuanto más grandes sean esas personas, más difícil será el acceso a las plazas traseras. Con 1,88 metros he tenido algunos problemas para entrar o salir de las plazas traseras. Como curiosidad, decir que las ventanillas traseras son fijas.

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PRUEBA: BMW i3 94 Ah REX. Vida extra contra la ansiedad eléctrica

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