En marcha

Audi añade por primera vez al grandullón de la familia el acabado “S”, con todo lo que significa eso. El nuevo Audi Q7 (prueba) lleva a la venta unos meses y la firma de los cuatro aros ha querido convertir a este SUV diésel en el más potente del mercado, consiguiendo el 0-100 km/h en 4,8 segundos. Una cifra sorprendente acompañada por unos consumos reducidos que rondan los 7,5 litros a los 100 km.

Para ello, el SQ7  equipa un compresor accionado electrónicamente (EPC) que ayuda a completar el trabajo de los dos turbocompresores para mejorar la respuesta del motor a bajas revoluciones y así, ofrecer una conducción más dinámica. Este sistema funciona gracias a un  subsistema eléctrico ubicado en el maletero de 48 voltios que a su vez, ayuda al funcionamiento del sistema electrónico de antibalanceo (eWAS). Este último facilita al vehículo a reducir el balanceo en las curvas y reducir el subviraje. Estos dos sistemas innovadores se han implantado por primera vez en un modelo de producción.

Hemos realizado 874 kilómetros para poder comprobar el funcionamiento de esta bestia de la carretera y no podemos más que agradecer a nuestro trabajo por poder probar un coche de estas características. A pesar que el SQ7 pesa 2.405 kg, dinámicamente no se nota hasta que las inercias aparecen, justo cuando la velocidad aumenta. Es cuando al frenar o girar se nota que el SQ7 lucha con ahínco con la física. Sobre todo a la hora de frenar, a pesar de la potencia de sus frenos. hay que pisarlos con fuerza para que frenen al SQ7 con energía. Lo sabemos, no es un deportivo, pero tanto poderío bajo el pie incita malamente a pisar a fondo casi en cualquier circunstancia. El consumo se ha movido entre los 9 y los 12 litros, dependiendo de si la utilización era normal o deportiva. En conducción económica hemos bajado de los 8,5 litros, pero bajar más se nos antoja misión imposible.

Asociado a este motor tenemos un cambio automático de ocho velocidades de nueva fabricación. Este cambio de convertidor de par destaca por la suavidad del cambio de marchas. Es apenas perceptible y siempre selecciona la marcha más adecuada en todo momento. Con este cambio nos olvidamos de la marcha que llevamos. Incorpora funciones como la circulación por inercia y un sistema que hace girar el motor a unas 1.000 rpm cuando mantenemos cruceros estables durante un tiempo determinado. También hay cambios en el sistema de tracción quattro, como los realizados en el diferencial central que ahora está integrado en la caja de cambios e incorpora la función Torque Vectoring, capaz de frenar las ruedas interiores para mejorar la tracción y la agilidad al negociar una curva. El reparto de par del sistema quattro, en condiciones normales, es de 40:60 pudiendo variar desde un 70:30 a un 15:85, según las condiciones de tracción.

Diseño

Interior y vida a bordo

Conclusión

Galería

PRUEBA: Audi SQ7. Deliciosamente innecesario

Categoría: 4x4DeportivoPortadaPruebasSegmentoSUV
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