En marcha

El nuevo Audi S3 Sportback tiene como protagonista su nuevo motor. Cuenta con un nuevo bloque de gasolina de nueva factura que solo tiene en común, con respecto al anterior 2.0 TFSI, la cilindrada, de 1.984 cc. La potencia máxima es de 310 CV a 5.500 rpm y el par motor máximo es de 400 Nm, 10 CV y 20 Nm de par motor más que la versión anterior. El par motor está disponible entre las 1.800 y las 5.500 rpm, con el régimen máximo de giro situado en 6.800 rpm. Este motor lo hemos probado con un cambio S tronic, que está especialmente calibrado para el S3 Sportback, con marchas más cortas para acentuar las sensaciones deportivas. El S tronic se puede manejar a través de la palanca selectora o con las levas opcionales situadas en el volante. El interior es prácticamente igual a cualquier A3 con acabado S line, añadiendo lógicamente los anagramas de la versión y del sistema de tracción quattro. El equipamiento de confort y de seguridad es el mismo que el resto de la gama A3.

Las prestaciones del S3 Sportback son realmente impresionantes. La aceleración de 0 a 100 km/h se realiza en 4,5 segundos y la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 km/h. El S3 Sportback equipado con el cambio S tronic tiene un consumo medio homologado de 6,4 l/100 km

El nuevo S3 Sportback monta una inyección indirecta adicional, que complementa a la inyección directa de gasolina FSI en régimen de carga parcial, reduciendo así el consumo y las emisiones de partículas. La inyección FSI, que funciona con una presión de hasta 200 bares, entra en acción en el arranque y con cargas elevadas.

Pero las innovaciones de este motor no acaban aquí. En el lado de escape, el nuevo Audi S3 Sportback monta el sistema Valvelift que varía la alzada de las válvulas en dos fases, mientras que el árbol de levas en el lado de admisión permite un decalaje continuo, en función de las necesidades, de 30º con respecto al cigüeñal, y de 60º en el lado de escape. El colector de escape está integrado en la culata, bañado por líquido refrigerante. Esta solución reduce la temperatura de los gases de escape y acelera el calentamiento al arrancar en frío, con lo que disminuye el consumo en la fase de arranque en frío.

El turbocompresor también es de nueva cuña. Proporciona una presión de carga máxima de hasta 2,5 bares y consigue que la respuesta del motor sea aún más espontánea. El intercooler de alto rendimiento integrado en el circuito de agua reduce la temperatura del aire comprimido y aumenta así la masa de aire necesaria para la combustión. Otra novedad es la dirección progresiva que también montan otros modelos de la marca pero que en el S3 Sportback tiene un tarado especial. La barra de la dirección está dentada con diferentes grados de inclinación entre el centro y los lados, de tal modo que la relación de transmisión varía, algo más indirecta en la posición central y muy directa al girar el volante con fuerza.

El nuevo Audi S3 Sportback tiene de serie neumáticos de dimensiones 225/40R18, pero nuestra unidad de prueba montaba las llantas opcionales de 19 ” y neumáticos de medidas 235/35R19. Las ruedas se fabrican con una compleja tecnología denominada Flowforming, consistente en laminar la base de la llanta a través de un cilindro sometida a una gran presión y a una elevada temperatura. Los frenos, de 340 mm los delanteros, llevan unas pinzas decoradas con el anagrama del modelo y acabadas en color rojo.

En el S3 Sportback, el protagonista absoluto es el excelente motor de 310 CV y su cambio S tronic de 7 velocidades. Quitamos las ayudas electrónicas y ponemos el “Drive Select” en el modo más deportivo, el modo “Dynamic”. Aceleramos a fondo y notamos que no tenemos prácticamente ninguna pérdida de adherencia al acelerar a fondo. Con el S3 Sportback bien apoyado, en cada salida de las curvas, acelerar a fondo provoca que salgas catapultado hacia las próxima curva. Es impresionante la capacidad de tracción del Audi S3 Sportback. Con los sistemas de seguridad activados, control de tracción y de estabilidad, el coche se clava en cuanto lo dejamos suelto a la salida de la curvas.

Con el control de estabilidad conectado, se limita la potencia al detectar una pérdida de adherencia o de sobreviraje, lo que supone que al acelerar no obtengamos respuesta hasta pasado más de un segundo, una eternidad para un vehículo de corte deportivo. Hemos de destacar la respuesta a la fatiga de los frenos que equipaba el S3 Sportback, que se han portado fantásticamente, a pesar de que no son frenadas muy fuertes, sí son muy repetidas, con poco tiempo para refrigerar entre curva y curva.

A nivel de suspensiones, nuestra unidad montaba el sistema “Magnetic Ride” que endurece las suspensiones según las condiciones de conducción o cuando seleccionamos los programas del “drive select”. Con un asfalto casi perfecto, las suspensiones más duras son una bendición para trazar las curvas. El coche no barquea prácticamente nada. Pero en carreteras más rotas son un poco secas, sin ser incómodas. A pesar de tener unos neumáticos con un perfil 35, sorprende la capacidad de la suspensión para absorber las irregularidades de la calzada. En el modo Confort, las suspensiones son claramente mas confortables y absorben los baches sin problemas.

Diseño

Interior y vida a bordo

Acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: Audi S3 Sportback 2017. Dulce deportividad

Categoría: CompactoDeportivoPortadaPruebasSegmento
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