Interior y vida a bordo

El habitáculo del Hyundai i10 sorprende por lo bien pensado y bien acabado que está. Se nota que no se ha resuelto en un momentito y le han echado horas y horas hasta dejar un entorno en el que el conductor y los pasajeros se sientan cómodos.

El acabado de la unidad que conducimos es el Style, el más completo de las tres que presenta, además del Klass y el Tecno. Y eso se nota, por ejemplo, en que no tenemos que sacar la llave del bolsillo para abrir la puerta o que, a pesar de ser un coche pequeño de precio contenido, podemos arrancar por botón.

Una vez dentro, nuestra unidad tiene un acabado bicolor, negro y rojo, que puede ser odiada y amada a la vez en función del sujeto que tenga que hablar. Pero lo que es indiscutible es que, aunque la apariencia sea fenomenal, toooooooooooodo está lleno de plásticos negros y rugosos. En este segmento, casi imposible esperar otra cosa.

En este segmento hay pocas relajaciones y como sus compradores suelen ser o gente muy joven o gente ya entrada en años, ante un público tan ecléctico, lo mejor es no sacar los pies del tiesto y pecar de amarrategui para no ‘palmar’ ventas, en un segmento donde no suele haber modelos en el Top 10 en ningún país de Europa, seamos sinceros.

Así las cosas, el cuadro de mandos es sencillo, funcional y tremendamente claro, con una gran esfera analógica para el cuentakilómetros y una media esfera a su izquierda para el cuentarrevoluciones. A la derecha, testigos para gasolina, temperatura y poco más. Bajo la gran esfera, un pequeño display para el ordenador de a bordo.

El volante nos encanta, multifunción, de buen cuero, con los botones precisos, un poco escondidos el trip, reset y los del teléfono móvil… pero lo más importante y peor… es que no se puede regular en profundidad. Sólo en altura. Y la verdad, es que la sensación cuando conduces, es que el volante está muy cerca del cuerpo.

El salpicadero tiene clase, tiene estilo, con un diseño sencillo pero no simple, extremadamente funcional y con una zona muy bien ubicada que corresponde a la pseudo consola central, presidida por una pantalla táctil que alberga el navegador, al menos en la unidad más equipada y con el acabado más lujoso.

El navegador y su software están realmente bien. También la sensibilidad al tacto es coherente. Pocas teclas pero muy funcionales y una buena visibilidad, bases de lo que debe ser un coche pequeño: práctico ante todas las cosas.

Debajo, una pequeña superficie para el climatizador, más abajo un hueco con trampilla que también oculta entrada de USB, y la palanca del cambio, de cinco velocidades, muy a mano y con excelente guiado. Entre los asientos, muchos huecos y freno de mano convencional.

Los asientos son sencillos, pero de nuevo funcionales. Recogen lo justo y tarde o temprano darás con la inclinación justa. Detrás, Hyundai dice que tiene el mayor espacio de la categoría, capaz para tres adultos. Como siempre, el del centro sufrirá un poco, pero por poder, puede ir.

Maletero, justo, lógico con este tamaño. 252 litros de capacidad están en la media del segmento.

Pero gracias a nuestro elevado equipamiento, podemos hablar de más cosas en nuestro i10, y es que nuestra unidad  apuesta por una conectividad que supera las expectativas en un turismo de su clase. La pantalla de alta resolución del navegador, de 7 pulgadas, ofrece vía Apple CarPlay, y también Android Auto.

La avanzada conectividad y el nuevo sistema de navegación funcionan con servicios LIVE. El Apple CarPlay se conecta con los smartphones iPhone y el Android Auto se conecta con los smartphones compatibles con el sistema Android. Así, puedes tener a tu disposición mientras conduces  toda la información, conexión y entretenimiento que necesites.

Diseño

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

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PRUEBA: HYUNDAI i10. Pequeño y práctico

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