Interior y vida a bordo

En el interior destaca el diseño espectacular. El puesto de conducción nos parece muy futurista pero no casa con el exterior, que lo es mucho más. En el salpicadero tenemos una pantalla TFT y otra en la consola igual que tienen en otros modelos de BMW. Es abrumadora la cantidad de datos que podemos tener en ambas pantallas, relacionadas con diferentes sistemas como el navegador, el ordenador de viaje, etc. Nos ha parecido que algunos datos están desperdigados. Pero es innegable que el diseño de los menús es espectacular. Ambas pantallas tiene una resolución muy buena y se ven incluso con la luz del sol incidiendo sobre ellas.

El puesto de conducción está bastante bajo, pero sin exagerar. Los asientos delanteros son cómodos y sujetan bien el cuerpo. Curiosamente tienen menos ajustes que en otros modelos de BMW. Las plazas traseras solo sirven para llevar puntualmente a dos adultos, pero no creemos que se puedan meter fácilmente porque son estrechas, no hay mucha altura y el respaldo es vertical. Al menos se puede usar por niños aunque no es recomendable que lo hagan de forma habitual. El maletero está en la parte trasera del coche y se abre mediante un botón que hay en la puerta del conductor o con el mando a distancia. El volumen es de 154 litros, no es mucho pero vale para un par de maletas tipo cabina y una mochila.

El BMW i8 cuenta con el Driving Experience Control. Cuenta con tres programa predefinidos de control de la potencia, dirección y amortiguación que se adaptan a según unos parámetros definidos. Con el selector de marchas se puede activar el modo SPORT, abandonando la posición «D» de selección automática de las marchas. Una vez activado el modo SPORT, puede cambiar de marchas manualmente. Cuando se activa el modo SPORT, se cambian los ajustes para un estilo de conducción deportivo. En el modo SPORT, el motor de combustión y el motor eléctrico entregan su potencia máxima.

El modo SPORT también activa una función de máxima recuperación de energía durante las fases de deceleración y frenado. En este modo, el sistema de control dinámico de la amortiguación, Dynamic Damper Control, incluido de serie, se activa un mapa característico que favorece un comportamiento más deportivo. También en el tablero de instrumentos aparecen diversas informaciones adicionales, además del cuentarrevoluciones. El botón Driving Experience Control se encuentra en la consola central y permite escoger entre dos reglajes específicos.

Diseño

En marcha

Acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

 

PRUEBA: BMW i8. Un híbrido muy divertido

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