Diseño

Pocos vehículos catalogados como híbridos enchufables pueden presumir de ser uno de los deportivos con un diseño tan espectacular y estar tan preparado para tener un comportamiento eminentemente deportivo. El BMW i8 ha impactado con fuerza dentro del segmento de los deportivos con una nueva filosofía y un precio de “solo” 127.400 euros con ayudas incluidas. Las primeras sensaciones al meterte en el BMW i8 es que estás conduciendo el futuro de los deportivos. Más eficientes, limpios, tecnológicamente avanzados y tan divertidos como los que solo tienen un motor.

El BMW i8 tiene una longitud de 4.689 mm y su ancho es de 1.942 mm y su altura de 1.293 mm, respectivamente. La distancia entre ejes es de 2.800 mm. Es un deportivo preparado para cuatro personas con una configuración 2+2. Una de los aspectos más cuidados del BMW i8 es su aerodinámica. El coeficiente de resistencia aerodinámica (valor Cd) es de apenas 0,26. BMW ha aplicado tecnología de dinámica de flujos para precisar el guiado del aire por la carrocería y ser más eficiente en el consumo de energía y carburante.

El I8 es un compendio de tecnología aplicada al automóvil. Cuenta con una novedosa arquitectura creada en fibras compuestas en fibra de carbono mezclado con otros elementos que BMW denomina LifeDrive, específica de BMW i para obtener un peso optimizado. El motor de combustión, el motor eléctrico, el acumulador de energía, la electrónica funcional, todos los componentes del chasis, así como los elementos de soporte estructural y de absorción de impactos están montados en el módulo específico creado en aluminio para obtener un peso reducido y una rigidez máxima. El peso en orden de marcha del BMW i8 es inferior a 1.490 kilogramos distribuidos equitativamente entre ambos ejes. Para ello, se ha distribuido el peso de los diferentes componentes mecánicos para lograrlo, como por ejemplo la batería, que está montada en la parte central inferior del coche, logrando que el centro de gravedad sea muy bajo.

La utilización del material PRFC ha permitido la reducción de peso, en torno a un 30%, en comparación con el acero y en un 30 % en comparación con el aluminio, obteniendo la misma rigidez. El habitáculo está compuesto por una jaula de plástico reforzado con fibra de carbono (PRFC). Gracias a esta configuración, el coche tiene un centro de gravedad extremadamente bajo y, además, el peso se reparte entre los dos ejes casi exactamente en la relación de 50:50, como es norma en BMW. Esta distribución equilibrada del peso, sumada al bajo centro de gravedad, tienen como consecuencia que el BMW i8 sea un automóvil extremadamente ágil y que sorprende por lo directa de su dirección eléctrica y por su capacidad de paso por curva, muy superior a muchos modelos con vitola de ser más deportivos.

 

Interior y vida a bordo

En marcha

Acabados y equipamiento

Conclusión

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PRUEBA: BMW i8. Un híbrido muy divertido

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