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La firma española conmemora el medio siglo que separa el mítico 850 del Ibiza. Dirección asistida, capacidad de maletero, consumo de combustible… Elementos que han mejorado de forma sobrevenida.

Desde la llegada de aquel coche que vino para mejorar al icónico SEAT 600 a finales de los años 60, y el actual pequeño superventas de la marca que ya acumula la cifra de 5 millones de unidades vendidas, han pasado 50 años. Sí, estamos hablando del 850 y el Ibiza, dos modelos que forman parte de la historia de la marca española. Elementos como la dirección asistida o el consumo de combustible han sido mejorados a la par que la tecnología automovilística crecía.

Aunque algunos puedan pensar que situar el maletero de un coche en la parte delantera es solo cosa de supercoches como un Porsche, os recordamos que el SEAT 850 también disponía su maletero en la parte delantera. Con una capacidad de 175 litros, los conductores tan solo podían colocar dos pequeñas maletas, por lo que, como les ocurría a la mayor parte de las familias españolas de por aquel entonces, tenían que colocar gran parte de la carga atada al techo. Sin duda, una imagen mítica en la España de los 60 y 70. Por su parte, el actual Ibiza cuenta con un maletero de 430 litros.

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En lo que respecta a la carrocería, la seguridad ha supuesto el elemento fundamental que ha marcado el desarrollo de esta parte de los vehículos de la marca. Así lo confirma el responsable de la colección de Coches Históricos de SEAT, Isidre López: «Se deforma para que la energía de un impacto llegue lo menos posible al habitáculo. El espacio interior también es importante. En el 850, desde el asiento del conductor tocas la ventanilla del copiloto con el brazo estirado. El Ibiza, en cambio, es 18 centímetros más ancho, lo que confiere mayor sensación de seguridad». El consumo del Ibiza también ha cambiado a mejor respecto a su ancestro, ya que la resistencia al aire era prácticamente inexistente en el 850. La media de consumo del modelo 1.4 TDI 90 CV del Ibiza es de 3,6 litros cada 100 km. Por su parte, la media del 850 es de 7 litros. El doble.

En el interior, el confort era un término que no podía definir la habitabilidad del 850, como así lo confirma Isidre López: «En el 850 eran unas telas con una pequeña estructura y sin reposacabezas, casi como taburetes que apenas alcanzaban a cubrir el 40% del cuerpo. Ahora, en cambio, son como un sofá que cubren un 80%. Tenemos una estructura que cuida las lumbares y las cervicales, además de incorporar reposacabezas, elementos que permiten evitar latigazos cervicales en caso de impacto posterior». Por último, en lo que respecta al comportamiento dinámico, el 850 carecía de dirección asistida, por lo que girar el volante suponía un acto heroico para aquellos que gozaban de una fuerza sobrehumana, cosa que no sucede en el actual Ibiza. En historia, 50 años no son nada, pero en el mundo motor, este tiempo se traduce en un milenio debido a los grandiosos avances en materia de seguridad y tecnología.

Han pasado 50 años desde el mítico SEAT 850 y el Ibiza

Categoría: ActualidadHistoria del MotorSegmentoUrbano
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