Interior y vida a bordo

El habitáculo del KIA Optima está a la altura de lo previsto. Nuestra unidad pertenece al acabado Drive, justo en la mitad de la oferta, por encima del Concept y por debajo del Emotion. Los 23.600 euros de la factura, por equipamiento, prestaciones y demás, parecen no sólo estar más que justificados, sino además, hacer pensar que estamos frente a una buena compra, teniendo en cuenta de que contamos, entre otros elementos de serie, navegador con pantalla táctil, climatizador bizona, asientos con reglajes electrónicos y memoria, etc, etc.

Foto Kia Optima

Los interiores de los coches coreanos suelen ser más sositos que los generalistas europeos. También la conjunción de materiales, superficies y colores del interior está hecha con criterios extraños, pues no suelen coincidir con los gustos europeos en la mayoría de los casos.

En nuestra unidad, de nuevo aparece la frase de luces y sombras para hablar de elementos que nos han gustado mucho, y otro que, sin embargo, nos han decepcionado. El volante, por ejemplo, nos parece muy sobrio y discreto, con una parte central aterradora, simple que no sencilla, y con muchos pequeños botones abigarrados a ambos lados.

En cambio, pasamos la mano por el salpicadero, hundimos el dedo índice casi un centímetro, y nos damos cuenta de que los coreanos no han escatimado a la hora de utilizar materiales de calidad. Otra cosa es que hayan dado con la tecla a la hora de combinarlos. Y francamente, la primera percepción… y la segunda, y la tercera… nos deja algo fríos.

Foto Kia Optima

Vemos la consola central orientada minimamente hacia el conductor. Casi todos los elementos aquí son tradicionales. No hay ninguna licencia a la modernidad, pocos o ningún guiño hacia una clientela moderadamente joven. Tienen claro que es un coche pensado para conductores de cierta edad y no quieren andar pensando en qué tecla hay que apretar para hacer esto o aquello, por lo que todo es claro, conciso, intuitivo… no hace falta perder el tiempo averiguando o investigando cómo se hace algo. Tal cual.

El panel de instrumentos está en la misma línea. Dos grandes esferas analógicas con caracteres blancos sobre fondo negro y leves toques en rojo. Entre medias, un display para ver los datos de un ordenador de a bordo correcto y con la información mínima exigible para este tipo de coches.

El navegador no es de los malos. Miente un poco en cuanto al cálculo de trayectos, es especialmente pesimista, pero su calidad táctil es buena, se maneja de forma bastante intuitiva y dispone de elementos de ayuda como mostrar la velocidad máxima de la vía en cada momento.

Foto Kia Optima

El interior, con mezcla de colores, negro y beige, para tapicería de asientos, puertas y parte inferior del salpicadero no nos termina de cuadrar. Nos habría gustado algo más homogéneo y discreto. Si apuestas por los tonos claros, o los combinas de lujo, como saben hacer los Premium, o palmas, como pasa en este caso. Con sinceridad.

Como ya hemos dicho, la consola central es discreta, puede que la que más de las berlinas generalistas que se venden en nuestro país. La zona de conexiones está despejada, es fácil conectar un cargador o un USB, e incluso las plazas traseras gozan de una entrada más de USB. Buen detalle. En este orden de cosas, la palanca tampoco desentona. Sorprende en cambio que en el separador de ambos asientos haya teclas muy tecnológicas, como el freno de mano electrónico, el ayudante al arranque en cuesta, etc.

Los asientos son cómodos. Sujetan bastante bien y sorprende que en este acabado, de serie, dispongan hasta de memoria para dos perfiles distintos. Fenomenal por el apoyo lumbar y por lo fácil que es encontrar la postura al volante gracias a la mecánica.

Foto Kia Optima

Las plazas traseras son señoriales. Hay espacio de sobra a lo alto y a lo ancho, también a lo largo. La plaza central es la peor de todas, no puede ser de otra manera, pero dos adultos irán de lujo en los extremos. Y los 510 litros del maletero dan para mucho ‘fiambre’. Es un auténtico pozo sin fondo, incluso difícil de llegar al fondo del mismo. La boca de carga, algo alta.

Por cierto, mejorable la visión trasera directa, por culpa de una luneta trasera muy estrecha e inclinada y un maletero elevado para aumentar la capacidad del cofre, que resta centímetros de visión por la parte inferior del cristal.

El detalle que más nos ha llamado la atención, y es un poco chorra, la verdad, es que en la configuración del cuadro de mandos, podemos elegir entre tres o cinco guiños del intermitente cada vez que lo accionemos. Alucinado.

Foto Kia Optima

Diseño

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PRUEBA: KIA OPTIMA. Alternativa coreana

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