En marcha

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El DS 4 Crossback es un coche que dinámicamente nos ha gustado más incluso de lo que esperábamos. Quizá cojea de lo que más alardea, es decir de conducción off road, a pesar de apostar con esa altura extra al suelo, con unas suspensiones confortables, unos neumáticos capaces de todo y un perfil cuanto menos suficiente para adentrarse en terrenos agrestes. Que a nadie extrañe que dentro de unos años DS tengo un SUV específico y este Crossback sea el puente, casi obligado, para esta transición en la gama.

Y es que en este DS 4 Crossback nunca gozamos de una tracción extra a la delantera tradicional. Si que DS ha tocado un poco sistemas como el ESP y de tracción para hacer un poquito más ágil esta dirección y giro, ambas ruedas delanteras son independientes a la hora de traccionar, pero nunca el eje trasero ayudará ni habrá un programa específico que asegure poder salir de algún terreno poco amigable.

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No deja de ser contradictorio que una versión que vende su traje de explorador no sea más capaz, apenas un poquito, que un compacto habitual al uso. Sin embargo, ya hemos dicho al principio que la mayoría de los clientes de este tipo de vehículos se lo compran por estética, no porque vayan a hacer uso del mismo en el terreno que, precisamente, se espera que cumpla un poco más.

En el mismo orden de cosas, también tenemos que decir que en el asfalto es una máquina a tener en cuenta, no tanto por prestaciones, pero sí por consumos y calidad de uso. La seda que desprende este motor de cuatro cilindros más que trabajado es envidiable. También sus consumos, que en viajes a ritmos legales en autovía nos ha arrojado medias de 4,5 litros a los 100 km sin hacer ningún esfuerzo.

Foto DS 4 Crossback

El motor es progresivo, para nada explosivo… si me apuras hasta algo bonachón, obliga a bajar de marcha alguna vez más de las esperadas. Es más, nos hemos quedado casi decepcionados al ver que en el 0 a 100 km/h hace una décima menos de 11 segundos, una cifra pobre desde cualquier punto de vista. Sin embargo, a partir de 2.500 vueltas, se nota un tironcín curioso, mejor cuando pasas de las 3.000 vueltas, pero es cierto que se acaba muy pronto y la deportividad queda descartada en este ámbito.

En ciudad, el sistema de parada y arranque del motor va muy bien. La posición de conducción es muy estándar, no se notan esos 30 milímetros de más, pero la verdad es que como el consumo es muy reducido y la suavidad de funcionamiento es alta, con una rodadura casi ejemplar, el día a día se sortea con gran comodidad.

En zona de curvas notamos que las suspensiones tienen un recorrido amplio y que no son nada firmes, más bien suaves y cómodas, y por ello, por asfalto nuevo, bien hecho, rodar es un auténtico placer. Incluso cuando está abierto y bacheado en el interior todo llega filtrado, tamizado, y no se pierde demasiado el confort de marcha. Está todo bien aislado y aquí sí que apreciamos un esfuerzo extra para preparar el DS 4 con respecto a Citroen.

Foto DS 4 Crossback

Tras conducir esta unidad una semana durante varios cientos de kilómetros, la media final de consumo ha sido de 5,3 litros a los 100 km. Lejos del 3,8 que homologa, pero una cifra real a todas luces y muy interesante para cualquier vehículo. Sus 120 caballos son suficientes para afrontar cualquier empresa, aunque como dijimos al principio, en caminos de tierra, pistas rotas, arena, piedras, etc, está bastante limitado y su practicidad dista mucho de, por ejemplo, un señor Subaru XV, quizá menos refinado, pero que también cumple en el día a día y fuera del asfalto pasa por encima de cuantos DS 4 Crossback sea menester.

Diseño

Interior y vida a bordo

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: DS 4 CROSSBACK. Elegante y atrevido

Categoría: 4x2CompactoCrossoverPortadaPruebasSegmentoSUV
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