Diseño

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Algunos pensarán que el DS 4 Crossback se ha pasado un poco de frenada, acumulando elementos de diseño, detalles de estética, a diestro y siniestro. No les faltará razón, pero tampoco es menos cierto que se ha hecho todo con criterio y la imagen de esta versión campera parece haber dejado atrás definitivamente al Citroen C4 del que deriva originalmente.

El DS 4 sigue compartiendo plataforma, algunos motores y muchas más cosas, que se ven y que no se ven, con el Citroen C4. Es obvio que las sinergias reinan por doquier en el mundo de la fabricación del automóvil. Pero la marca de lujo DS sabe, por ahora, cómo distinguir un coche con la misma base, para hacerlo un poco más exclusivo, dotarle de más calidad, y arañar un buen puñado de euros la factura final.

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Uno de los aspectos más evidentes es que, por lo que sea, los coches Premium se están apuntando a una parrilla realmente grande, casi exagerada, y por ello este DS se aplica a ello con eficiencia, incluso le da, esa inmensa boca, para colocar el logo en tamaño XL en el centro de esa rejilla y un cromado generoso alrededor. El negro piano para acoger la matrícula también es ancho, y más abajo, otra nueva entrada de aire. El conjunto, unido por el negro, le hace parecer a este DS 4 Crossback todo un ‘Bocanegra’ de Seat.

Los grupos ópticos, en la corta vida de DS, ya han tenido tiempo de evolucionar para complicarse y casi enrevesarse. Son complicados, con varios apartados, con líneas peculiares, un diseño realmente rebuscado… pero funciona. No me refiero al simple hecho de cumplir con su función, sino que, estéticamente, tiene hasta su punto. Los antiniebla, casi escondidos, abajo y muy en el lateral, también están encastrados en plástico negro. Se combina el Led y el Xenon, y los tres módulos de luz son independientes.

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Independientemente del color, el negro cobra protagonismo en las versiones Crossback del DS 4. Las protecciones sobre los pasos de rueda y las llantas, muy tuneras y deportivas, de 17 pulgadas, dan un punto gamberro y transgresor a un Premium que pretende ser más campero e informal. Atención también al gran alerón trasero superior, continuando la redondez del techo, también en negro –el alerón-.

El DS 4 Crossback es bastante redondito, bastante ‘huevo’ y, en esta semana, hemos recibido varios comentarios de féminas que alababan sus formas y su presencia. Verdad verdadera. En esta vista lateral se nota la marcada inclinación del parabrisas, el pilar b negro, y las barras del techo cromadas, que le dan un poco más toque campero, a añadir a los 30 milímetros de altura extra al suelo de la carrocería con respecto al DS 4 normal. Si nos fijamos, nos daremos cuenta de que entre los estupendos Michelin CrossClimate y los pasos de rueda hay más espacio del que existe en un DS 4 normal.

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Por cierto, ojo al extremo puntiagudo de las puertas traseras, en la parte superior, con un pico cromado que en más de una ocasión vas a notar en tu cabeza. Te lo garantizamos. Sin duda, un toque estético muy bello que no rima nada bien con practicidad.

Rematamos la estética exterior con una zaga muy coupé, con una luneta posterior algo estrecha que ya veremos luego que limita un poco la visión trasera directa. Los grupos ópticos tienen extremos también puntiagudos, muy oscuros, y todo lo preside un cromado inferior que simula dos falsas salidas de tubos de escape. En realidad sólo tiene una tradicional y está oculta tras el plástico guardabarros inferior.

Interior y vida a bordo

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

 

PRUEBA: DS 4 CROSSBACK. Elegante y atrevido

Categoría: 4x2CompactoCrossoverPortadaPruebasSegmentoSUV
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