En marcha

Nos hemos hartado de hacer curvas… bueno… es mentira. Nunca te hartas de hacer curvas con un 911. Hemos hecho un montón de curvas, hemos conducido en ciudad, en autovía y autopista… y el 911 sigue siendo fiel a sí mismo. No es necesario contar con más caballos para apreciar la solidez de una realidad de la automoción, con un pasado envidiable por cualquier marca y un futuro igual de halagüeño que su presente.

Porsche 911 Carrera S_55

Son muchos detalles los que merecen la pena un comentario, pero el principal es el empaque, la sensación de conducir/pilotar un coche que funciona de manera espectacular, optimizado de manera sobresaliente sin dar la sensación de estar al límite, ni mucho menos. Un deportivo con tracción trasera y 420 CV en su motor trasero que representa la pura esencia de la deportividad en el asfalto.

Diría que este Porsche 911 Carrera S es un caro reloj suizo… pero es que a los mejores relojes suizos habría que denominarlos ya como un 911 de muñeca. Y no es para menos después de hacer medio millar largo de kilómetros con un coche que, hasta la fecha, nunca me ha defraudado. Y sí, somos conscientes de sus altos precios de  extras y opciones, de la poca usabilidad de sus plazas traseras, de su escueto hueco para el equipaje… incluso no nos ha encantado especialmente que el techo abrible, cuando lo accionas, deja el hueco directamente y no hay un cristal que lo recubre y aumente un poco la sensación de habitabilidad en el interior, sólo la sensación, porque ya subir y bajar del Porsche no es la tarea más fácil del mundo.

El motor turbo de seis cilindros es realmente austero. El anterior ya era poco glotón, pero es que hemos hecho kilómetros en ciudad a ritmo tranquilo y no hemos pasado de 11 litros a los 100. Nos ha encantado la sutilidad con la que entra en funcionamiento el sistema de parada y arranque automático del motor en semáforos y detenciones en medio del tráfico. En modo normal, con tranquilidad, los cambios de marcha se efectúan muy pronto, no como en Sport Plus, que la aguja busca siempre el corte a 7.500 rpm para pasar a la siguiente velocidad.

foto Porsche 911 Carrera S

No quiero dejar de contaros que para salvar baches, bordillos o badenes de cierta altura, un botón te permite subir la carrocería por delante unos cuantos centímetros. En mi caso concreto, fundamental para no rozar los bajos cuando bajaba al garaje. Bravo.

Ya que hablamos de consumos, para que te hagas una idea, la media final ha sido de 10,5 litros a los 100 km… y eso después de pasar, como poco dos docenas de veces, por las conocidas siete revueltas en la provincia de Segovia y soportar con el motor en marcha cientos de fotos y unas cuantas tomas de vídeo. Fácil habríamos acabado con menos material gráfico en menos de 10 litros a los 100 km de consumo medio.

En autovía y autopista a ritmos legales podemos hacer 8 litros a los 100 con cierta comodidad. Aun siendo un deportivo con suspensiones duras y reglajes sport, se pueden cubrir distancias con cierta comodidad y sin sufrir a nivel de exceso de decibelios en el interior. La insonorización –ventanillas sin marco, faltaría más- es efectiva salvo que hundas el pie derecho en el acelerador como si lo fueran a prohibir mañana mismo y el rugido penetre por tus poros hasta sonreír como un bobalicón. Es increíble ver como se ha trabajado en la gestión inteligente del consumo, pues a 50 km/h puedes ver ya la séptima marcha engranada y como, levantando el pie del acelerador, una especie de navegación a vela te hace avanzar sin apenas perder velocidad en recta. Increíble.

Porsche 911 Carrera S_65

Y ese sonido, puedes llamarlo bramido cuando quieres empezar a ver de lo que es capaz este Porsche 911 Carrera S, es otra cosa que se ha mejorado. Es más, no es que siga enamorado de su petardeo cuando frenas a tope en modo Sport Plus y cada bajada de marcha es acompañada de ese toque de atención auditivo… es que si me pidiera matrimonio me vería obligado a iniciar los trámites de separación de mi mujer. Es adictivo, francamente.

He de decir que nuestra unidad, que frenaba bien, dejaba algún chirrido del disco en alguna ocasión. Nada preocupante, pero no debería estar ahí. Habrá que revisar por qué manos ha pasado y qué han hecho con este semental de la automoción. La frenada sigue siendo sobresaliente, lo mismo que, con 420 CV y tracción trasera, firme un 3,9 segundos en el 0 a 100 km/h gracias al Launch Control, que mejora dos décimas con respecto al modo humano y dos más con respecto al cambio manual. El alerón trasero, grande, se despliega sólo cuando alcanzas ritmo de crucero, pero también puedes abrirlo a voluntad, por el mero gusto de llevarlo elevado y fardar de coche. En cualquier caso, algo más de carga y agarre en el eje trasero genera sin duda.

Y volviendo un poco al principio de este apartado, es en puertos de montaña y enlazando curvas, abiertas, medias o cerradas, cuando de verdad disfrutas del nuevo Porsche 911. Tanto o más que en circuito, un lugar en el que también se siente como pez en el agua, pero, a diferencia de otros, es perfectamente utilizable en modo normal en el día a día sin sentirse un patito feo, no como otros deportivos más radicales en su concepción, que no aguantan para nada la rutina diaria y limitan mucho su uso.

Porsche 911 Carrera S_20

Mención especial para su eje trasero direccional. Si la dinámica del 911 es sobresaliente, con esa capacidad de giro, con menos inercias, la cosa mejora mucho. El desnivel en algunas curvas enlazadas nos hacía rozar en ocasiones los extremos laterales de la carrocería, ligeramente, pero es que la sensación de sobregiro es brutal. Nos encanta esa capacidad para girar tanto en tan poco espacio.

El equilibrio del 911 debería ser una asignatura obligatoria en cualquier carrera universitaria asociada a la automoción, la conducción, el civismo vital en general. Un coche compacto, sus 4,5 metros y medio menos un milímetro se antoja la longitud ideal para un coche deportivo, con un balance perfecto y unas cuantas ayudas a la conducción que le perfeccionan aún más sus virtudes.  Si es cierto que, quizá, se queda cojo en avisos de cambio de carril, dispositivos de velocidad de crucero automático, avisos de frenada de emergencia, paneles de visión nocturna, detección de peatones… pero no podemos tirar de las orejas a Porsche por centrarse, como es lógico, en la deportividad y en sacar todo el partido posible a las leyes dinámicas sobre cuatro ruedas, optimizando tracción, equilibrio y balance.

Para sacar todo el partido a este 911, mejor en circuito, conviene seleccionar de inicio el chasis deportivo. A partir de ahí, el modo Sport te baja una marcha de inmediato y endurece todo. El modo Sport Plus baja una marcha más, se revoluciona aún más el motor, se suprime casi totalmente el control de tracción y tienes en tus manos los mejores ingredientes para disfrutar, con cabeza, de la conducción deportiva. Un coche duro, voraz, exigente, que se encabrita con genio cuando tus manos no se corresponden con los dictados de la carretera y la mecánica.

foto Porsche 911 Carrera S

No conseguirás moverlo un milímetro en modo normal, guiarás con mano firme sobre raíles un coche muy capaz, sólo cuando prescindes de las ayudas electrónicas y con mucho tacto y decisión le puedes hacer deslizar las ruedas traseras. Pierdes efectividad pero quizá el disfrute aumente proporcionalmente.

Espero que el destino ponga en mis manos próximamente alguna versión Turbo de 500 CV o más de este 911. Porque si con tracción trasera y 420 CV es capaz de hacerte sentir así… puede ser muy bonito alcanzar algo parecido al éxtasis con ese maquinón.

Diseño

Interior y vida a bordo

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: PORSCHE 911 CARRERA S. Un Porsche más inteligente

Categoría: CoupéDeportivoPortadaPruebasSegmento
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