Interior y vida a bordo

Entrar en un Porsche 911 es una experiencia casi mística. Sentarse al volante es casi contemplar a un dios. Arrancarlo y conducirlo te lleva directamente al nirvana, una levitación a prueba de Expediente X en el que el realismo mágico de Gabriel García Márquez puede que parezca a algunos poco menos que literatura infantil. Da igual que estés al mando de 370 ó 581 caballos, los dos extremos de la gama.

foto Porsche 911 Carrera S

En esta ocasión, afortunados nosotros que pudimos probar el anterior 911 en dos ocasiones, Coupé y Cabrio, Carrera S y Carrera 4 GTS, podemos valorar de primera mano los cambios en el habitáculo, que nos parecen más evidentes que los vistos en el exterior, y eso a pesar de que los nuevos pilotos traseros nos han enamorado de manera sublime.

Nuevo diseño de volante, nueva pantalla para el navegador, más grande y de mejor calidad, sorprendidos por su modernidad, nuevo mando y situación para cambiar los modos de conducción, pequeños detalles en salpicadero y consola central que varían y mejorar estética y funcionalmente… son cambios evidentes, pero que tras la sorpresa inicial, se pone de manifiesto su acierto a todos los niveles. Pero siempre respetando el tema de insertar la llave en el lado izquierdo de la dirección del volante. Para unos será una chorrada. Para otros, cuestión de estado. Hablamos de Porsche: la trascendencia siempre dependerá del cristal con que se mire y la vehemencia y carácter tradicional del sujeto en cuestión.

El Porsche 911 Carrera S que conducimos tiene un interior en cuero rojo burdeos que de primeras sorprende, pero de segundas te susurra dulcemente a los oídos que lo puedes pintar del color más chillón y hortera que te imagines… que siempre parecerá un Porsche con clase y estilo… a pesar del rosa chicle y todos los fosforitos que puedas imaginar para decorar su interior.

foto Porsche 911 Carrera S

El volante no puede ser más deportivo sin perder su redondez. Ligero, funcional, con diseño radial: de serie. Inspirado en el volante del 918 Spyder, el pequeño pulsador central y el anillo cromado que rodea la insignia Porsche realzan ese marcado carácter deportivo. En combinación con el cambio PDK, presente en nuestro Carrera S, disponemos de dos levas de cambio de aleación ligera. Los recorridos se han  recortado y los procesos de cambio son aún más rápidos. Lógica aplastante. No pueden estar mejor situadas y funcionar mejor… hasta que aparezca el próximo 911, claro.

Consola orientada al conductor, obedece a la idea de que el piloto es el que merece la máxima atención, responsable final de un 911 capaz de casi todo. Con la máxima de un botón, una función, nos encontramos con un buen puñado de teclas para un buen montón de acciones. Mejor no perder tiempo con menús y submenús cuando las cosas pueden pasar tan rápido a bordo de un Porsche. Siempre al alcance del dedo la posibilidad de activar dispositivos de seguridad, volver tu 911 aún más deportivo. A tiro de tecla gracias a un nivel tecnológica absolutamente espectacular. Y siempre se puede hacer más deportivo: entrega de potencia, chasis deportivo, suspensiones más duras, dirección, alerón trasero… todo a voluntad.

La deportividad es tan innegociable como la calidad y aspecto Premium de todo. Ese toque Sport exacerbado se aprecia aún más en las cinco esferas del cuadro de mandos. Puede que a algunos les parezca exceso de información, pero de un vistazo lo tienes todo.  Y el cuentarrevoluciones, naturalmente, situado en el centro, más grande que las demás. Comme il faut. Me encanta que siga conservando el gráfico de las fuerzas G y que no haya dato que quieras consultar que no muestre.

foto Porsche 911 Carrera S

Y es que el cuadro de instrumentos con su pantalla a color de 4,6 pulgadas muestra constantemente datos del ordenador de a bordo, como el cuentakilómetros parcial, la duración del trayecto o el consumo promedio, por ejemplo. Además, muestra el mapa del sistema de navegación con información sobre el tráfico en tiempo real, proporciona indicaciones de advertencia o informa sobre la configuración de los sistemas de comunicación y audio.

En la consola llena de botones que rodea al conductor y le separa del copiloto está la pantalla del navegador, que es de serie: el nuevo Porsche Communication Management (PCM), ya explicado hace unas líneas, es una pantalla multitáctil de 7 pulgadas con una definición espectacular. Se nota que Porsche está dentro del grupo Volkswagen porque nos encontramos un guiño ya visto en los VW Golf, por ejemplo, y no es otro que acercar la mano a la pantalla táctil y que, según la pantalla que esté, se despliegue un menú que se oculta de inmediato cuando alejas la mano. Nos encanta ese sensor.

La palanca del cambio no puede estar más a mano y el resto de botones quizá queda lejos de la vista, pero tampoco hay que esforzarse mucho para accionarlos. Por cierto, arriba del todo, el reloj del paquete Sport Chrono nos contempla desafiante esperando su turno para entrar en funcionamiento en circuito.

foto Porsche 911 Carrera S

El color burdeos de nuestra unidad podría ser considerado vulgar en cualquier otro entorno, pero en un Porsche aguanta el tipo, a pesar de los pesares. Cueros, ajustes, costuras… todo es perfecto, sin más. El sueño de todo conductor. Pero si no te gusta, la paleta de colores y tejidos, tanto exterior como interior, contentarán a cualquiera. No tengo dudas.

Los asientos puede que al principio te parezca que constriñen un poco, que sujetan demasiado, que se ajustan como una amante con demasiada vehemencia e ímpetu acaparador, por un ‘módico’ precio puedes tener unos para modificarlos a voluntad. Los nuestros no tienen muchos ajustes: cuentan con calefacción, ventilación  y modulación electrónica limitada con memoria, una pena que la sujeción lateral o la lumbar no se pueda ajustar en esta unidad. Una persona gruesa tendría problemas para encajarse en el asiento. Y creedme: cuando las curvas se enlazan caprichosamente… ¡mejor ir bien sujetos!

Pero claro, es lo de siempre, las dos plazas traseras son ridículas. Valen para pequeños trayectos urbanos en los que la conversación, las risas y la admiración por el vehículo anestesian las posturas circenses de los más altos. No me arriesgaría a llevar en un viaje largo o a hacer curvas a nadie ahí atrás con una estatura media normal. Ni a mi peor enemigo. Los respaldos se echan para adelante y forman una superficie planta que, hasta el cristal trasero, puede ser utilizado para llevar algún bulto más.

foto Porsche 911 Carrera S

Y los 145 litros de maletero, escasos dentro de la escasez más absoluta, son el peaje que hay que llevar con dignidad y señorío por haber comprado un deportivo antes que una berlina más apta para el equipaje y los desplazamientos largos. Conceptos distintos. A pesar de ello caben sin problema un par de maletas de las de llevar en la cabina de un avión, y quizá hasta una mochila y algo pequeño más.

A pesar de todo, la visibilidad trasera no es tan mala como quizá pudieras pensar. Infinitamente mejor que el Audi R8, por poner un ejemplo. Tampoco quiero olvidar de mencionar que nuestra unidad lleva bajo el reposabrazos un cargador inalámbrico para smartphones. Basta con conectarlo y situarlo encima para que cargue la batería.

Diseño

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: PORSCHE 911 CARRERA S. Un Porsche más inteligente

Categoría: CoupéDeportivoPortadaPruebasSegmento
0

Únete a la discusión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.