En marcha

Como decimos en el vídeo que acompaña a este análisis escrito, después de conducir algo más de mil kilómetros, nuestra opinión sobre el FIAT 500L Living fue mejorando poco a poco según pasaban los kilómetros… y pensamos que es posible que nos convenciese con un par de semanas más en nuestro poder y otro par de miles de kilómetros en el lomo.

Es cierto que, al principio, éramos más sensibles al ruido aerodinámico, al balanceo de la carrocería, a la dirección pelín artificial… pero poco a poco fuimos cogiendo cariño al pequeño gran 500L y apreciando sus bondades, que a primera vista son menos que sus defectos, pero no es menos cierto que en tres puntos fuertes de valoración a la hora de su compra, precio de adquisición, consumos y habitabilidad, que son los tres pilares fundamentales sobre los que se sostiene este vehículo, ahí la puntuación es de notable alto. Es la verdad.

Foto FIAT 500L Living

La primera impresión, como digo, es de cierta sensación de conducir un coche endeble… a pesar de que está casi en tonelada y media se le siente ligero, como que hay mucho aire dentro y te queda mucho coche detrás, a pesar de que vas a los mandos de algo muy parecido a un FIAT 500, conocido por pasar por muy poco los 3,5 metros y flirtear con los mil kilos de peso.

Pero como digo, van pasando los kilómetros, descubres que la dirección se puede endurecer un poco (bastante), que los consumos apenas pasan de los 5 litros a los 100 km, que en el maletero cabe de todo y las plazas de la segunda fila de asientos no maltratan a ningún adulto, que el motor empuja bastante y que es muy progresivo, que en adelantamientos no es nada perezoso, que recupera bastante bien… y que todo te ha costado 20.000 euros justos… pues es para abrir bien los ojos. Una vez más, comentarios con la máxima sinceridad de la que hago gala en todas y cada una de las pruebas que hago.

Foto FIAT 500L Living

En la urbe la cosa no va nada mal. El sistema de parada y arranque automático del motor funcional bien, no en la primera ni en la segunda detención, necesita su tiempo, pero a la larga te ayuda a ahorrar. También cuenta con un programita que te señala tu tipo de conducción, como cambias, como aceleras, como deceleras, incluso cómo es tu velocidad, es muy severo y es difícil pasar de 8 puntos sobre 100.

En carreteras de curvas… paciencia. Es cierto que tiene un motor decente, pero no es el coche para alegrías. Punto. En autovía, al final de los finales, debemos reconocer que aunque al principio tuvimos dudas, la calidad de rodadura no es tan mala, lo mismo que la insonorización, aunque por ejemplo es inferior a la de un Mini… cualquiera de ellos, sea el 5 puertas, el Clubman o el Countryman… aunque ninguno de ellos puede llevar a siete pasajeros a la vez. Los consumos a velocidades legales son muy buenos y tiene que ir cargado hasta los topes para que la aceleración sufra.

Foto FIAT 500L Living

Eso sí, no arriesgues mucho, pues a pesar de que monta cuatro discos, los frenos no ha sido lo que mejor sensaciones no ha aportado. Frenadas largas, ABS a veces intermitente, pequeños desvíos hacia la derecha… puede ser que la unidad en concreto estuviera ya algo trillada, pero es lo que hemos vivido. Y siempre, con unas suspensiones deliberadamente cómodas, más pensadas para los badenes del día a día que para la deportividad.

PRUEBA: FIAT 500L LIVING. Estirando el 500

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