Interior y vida a bordo

Impresiona subir al nuevo FIAT 500X. Y más si, como en nuestra unidad de pruebas, te encuentras con una tapicería de cuero en color tabaco (añade 1.100 euros más a la factura final). La exclusividad y la admiración inicial cuando alguien suba no te la va a quitar nadie. Garantizado. Impresiona de verdad.

Foto FIAT 500X

Una vez sentados al volante, coche apagado, vemos que el entorno es acogedor, goza de un cuidado en el detalle casi sorprendente para el Grupo FIAT, es la verdad –lo dice alguien que ha tenido en propiedad un Tipo gasolina y un Stilo diesel durante quince años entre ambos-… y en los últimos siete años ha conducido hasta una veintena de coches del grupo FCA. Ahí es nada.

Se notan los avances de la marca para intentar causar al cliente la mejor de las impresiones, sean visuales o táctiles. En este caso, ambas sacan un notable alto. Desentona y mucho el plástico de la parte más cercana del salpicadero, una especie de gris oscuro mate, como mineral, pero no deja de ser un plástico duro. En cambio la parte superior, más lejana a los ocupantes, es blandita, puedes hundir el dedo, y te preguntas por qué no apostaron por este formato para la parte dura.

El aire FIAT 500 se palpa en muchos rincones del coche, además de en lo evidente. Volante, cuadro de mandos, pantalla táctil del navegador, mandos del climatizador, botones entre las salidas de aire y el navegador… está claro de dónde viene, aunque incorpore algunas licencias aquí y allá.

Foto FIAT 500X

Nos gusta casi todo del volante multifunción, aunque el ordenador de a bordo tiene muchísimas funciones y vas a tardar algo de tiempo en sacarle partido y memorizar todos los recovecos que presenta. Pero una vez controlado, es de los más completos que hay en el mercado. Lástima que no tenga un poco más de sencillez en su formato. Por cierto que si el volante es criticable por algo es por su exceso de botones… es que incluso los hay y no los ves. Un poco más abajo de las levas, en la parte posterior, están, por ejemplo, en la parte derecha, los botones para subir o bajar el volumen del audio.

La pantalla del navegador quizá está algo lejos, pero con una estatura normal llegarás bien para accionar las distintas funciones con el dedo. Salvo el zoom, que no es de ruleta, sino de botones en la pantalla, nos gusta todo en general. Mucho mejor el tema de los mapas y su representación, aunque quizá las letras de las ciudades y demás tengan un cuerpo demasiado pequeño.

Nuestra unidad presenta asientos con calefacción. Hemos estado cómodos sentados al volante, bien por el cuero microperforado, bien por las levas en el volante, aunque ese mínimo achatado en la parte inferior no se entiende mucho. También nos gusta el enorme hueco en las puertas delanteras, la doble guantera y el buen espacio bajo el reposabrazos central. Bien por la doble entrada USB.

Foto FIAT 500X

Las plazas traseras son correctas, teniendo en cuenta los 4,24 metros de longitud. Está al límite para 1,80 metros de estatura, pero de ahí para abajo, fenomenal. El maletero es algo justo, al límite, 350 litros de capacidad, pero muy bien presentado y con una bandeja para establecer un doble fondo con altura a elegir.

Quizá lo que más nos ha llamado la atención de todo, y es un poco tontería, es que cuando das levemente a los intermitentes, en vez de los tres parpadeos habituales en este FIAT 500X son… ¡Cinco! Creedme que cuesta acostumbrarse, sobre todo cuando haces la maniobra en un segundo y luego tienes que comerte los tres o cuatro parpadeos restantes ya en el carril… aunque en el reverso menos tenebroso de este dispositivo, cuando la maniobra se eterniza, no tendrás que das dos veces al intermitente…

PRUEBA: FIAT 500X. Entre dos tierras

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