Honda CR-V_89

En marcha

Se me nota un poco bastante el hecho de que este coche es uno de mis preferidos, pero también hay que reconocer que dentro de la mayor objetividad de la que soy capaz de hacer gala, es uno de los coches más completos, sino el que más, con un precio relativamente razonable, aunque más de 40.000 euros es una pasta, que he conducido en mi vida.

A renglón seguido también debo decir que en esta actualización, el Honda CR-V ha perdido un puntito en conducción en autopista y autovía, la sensación de confort y comodidad no es tan excelsa como la recordaba, pero a cambio en sus capacidades 4×4 este SUV puede meterse en fregados de entidad, incluso con neumáticos de verano de carretera, y salir campando como si no hubiera roto un plato en su vida.

Foto Honda CR-V 2016

Las claves, la base de lo que viene ahora, ya está expuesta. Un coche que no baja del notable en ningún aspecto es un rara avis. La mayoría, coches específicos, fallan, en ciudad, en consumo, en autopista, en aceleración, fuera del asfalto, son muy caros… y este es de los pocos que, como digo, aprueba con nota en todas las facetas. Molaría que fuese un pelín menos caro, que se mantuviera en niveles de consumo de gasóleo como los que homologa, y que fuera un poco menos complicado de entender con tanto botón y pantalla… pero es que lo demás no admite crítica.

En ciudad, a pesar de que parece aparatoso, muy voluminoso, se comporta como un jabato. En el día a día cubre las expectativas de los más exigentes. El sistema de parada y arranque automáticos ayudan a ahorrar, lo mismo que el botón eco que, se supone, optimiza el consumo. En cuanto a habitabilidad, cinco adultos y muchos cachivaches de trabajo y colegio de los niños caben sin ningún problema.

Parece que con el centro de gravedad tan elevado, un perfil de 60 y tonelada y media larga de peso no va a ser un aliado en las curvas, pero gracias al cambio automático, una dirección casi perfecta y un buen par motor, unido a esos 160 CV que trabajan a destajo, se consigue una dinámica en carretera de curvas que, para ser un SUV, es loable. La tracción 4WD también da seguridad y ayuda a nivel dinámico. No tiene cintura de bailarina de ballet clásico pero aguanta el tipo entre curva y curva, sea subiendo o bajando puertos.

Foto Honda CR-V 2016

En autopista y autovía tiene un gran confort de marcha, pero aquí entra el ‘pero’ de que recordamos aún mejores sensaciones en el modelo anterior. Apenas ha cambiado, pero quizá el habitáculo estaba aún mejor insonorizado antes, o los grandes retrovisores aquí desvían el aire más hacia la ventanilla y un mínimo se cuela. Quizá el ya cacareado perfil de 60 de nuestras ruedas y un puntito menos de dureza en las suspensiones le haga menos firme en carretera. No quiere decir que vaya mal, ni mucho menos, sencillamente que la última vez pensamos que no envidiaba nada a la calidad de rodadura de las berlinas más grandes y trabajadas, y ahora, en vez de tener un sobresaliente, se queda en un notable muy alto. Suena algo malo… pero es que justo es todo lo contrario. Pocos SUV, descuente los mucho más caros Range Rover o Premium, Premium, pueden soñar con estar a la altura en autopista con las mejores berlinas.

Y fuera del asfalto… pues… te ruego encarecidamente que veas el material audiovisual, tanto foto como vídeo, para que te hagas una ligera idea de lo que es capaz este Honda CR-V 1.6 i-DTEC 4×4 de 160 CV y cambio automático de 9 velocidades. Dos cuartas de barro, terrenos anegados, varios vadeos de consideración, baches que podrían ser casi trampas para leones… una cosa que sorprende de verdad para las cotas que tiene de entrada y salida, por ejemplo, que no están mal, pero no llega a la altura de los más puristas en este apartado. Eso sí, quita el control de tracción con barro, porque en muchas ocasiones traccionará y girará mejor sin él puesto. No hace falta apretar ningún botoncito, no lo hay, para que entren en funcionamiento las cuatro ruedas motrices. Sólo lleva uno, el control de descenso de pendientes pronunciadas.

Foto Honda CR-V 2016

El pack Sensing es de gran ayuda. Funciona todo, y la mayoría de elementos con coherencia. Personalmente, apostaría por mejorar con urgencia la reacción del dispositivo de velocidad de crucero adaptativo, pues desde que se quita el obstáculo de delante, hasta que reacciona para recuperar la velocidad marcada, pasa un tiempo que deja de ser prudencial para poder ser incluso desesperante para los más impacientes. Matrícula para ángulo muerto, frenada de emergencia o incluso ayuda para mantener el coche en el carril, moviendo de manera autónoma el volante ante posibles despistes por un buen puñado de segundos.

En cuanto al consumo, un poquito más de 7 litros tras justo medio millar de kilómetros. Hay que confesar que el consumo era menor de 6,5 litros durante el grueso del rodaje, pero en la sesión de foto y vídeo, con barro y caminos en pésimo estado, abusamos en exceso de las bondades del Honda y aprovechamos para pasarlo bien, sinceramente, lo que hizo subir bastante un consumo medio que hasta entonces también era de notable.

PRUEBA: HONDA CR-V. El más listo de la clase

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