Foto Honda CR-V 2016

Interior y vida a bordo

El habitáculo del Honda CR-V mantiene los mismos argumentos, con acierto, que la versión anterior. Tenemos la suerte de que nuestra unidad de pruebas responde al tope del tope de la gama, es decir, el 1.6 i-DTEC 160 CV Executive 4WD con cambio automático de 9 velocidades y el pack Sensing de ayudas a la conducción. 41.100 euros no son moco de pavo, es quizá uno de sus talones de Aquiles, a pesar de que no le falta de nada… pero por este precio es difícil no imaginarse algún coche Premium parecido… aunque sea menos potente, más pequeño o menos equipado.

Con estos datos, podemos valorar un poco mejor lo que nos ofrece en el interior nuestro CR-V, un coche que sigue siendo, a mi modesto entender, uno de los coches más completos del mercado, a pesar de que ha perdido un poco en alguna faceta, para compensar también mejorando en alguna otra.

Foto Honda CR-V 2016

La primera impresión, con sinceridad, es de sudor frío. Completo panel de instrumentación con TFT digital en el centro de la esfera principal, doble pantalla en la consola central, la del navegador, táctil, y una superior, más pequeña y lejana, con información pluridisciplinar, un volante con un millón de botones… que te garantizo que tardarás mucho, pero mucho, tiempo y kilómetros, en controlar al 90%. ¡Es que hay incluso dos botones distintos para una misma función! Y descubrirás, y sonreirás con aire bobalicón, que a veces tocas una tecla pensando que actúas sobre una pantalla… y es otra la que estás cambiando. Tal cual. ¡Espero tu feed back!

Pasando por alto la angustia inicial cuando intentas absorber toda la información que teclas, botones y pantallas te proporcionan, eres capaz de darte cuenta de que los materiales, aunque a la vista no parecen demasiado atractivos, con un color gris que no dice mucho, son de calidad, y los ajustes no tienen ninguna falla posible. La ergonomía quizá se pueda mejorar, pues con la rodilla derecha puedes chocar con la parte baja del salpicadero, aunque la almohadilla junto a la palanca del cambio, también en la plaza del copiloto, es un detalle que merece alabanza y reconocimiento.

Merece comentario aparte la forma y situación de la palanca del cambio. Pequeña, incrustada en la parte central de la consola, queda muy a mano, aunque los recorridos de la misma son algo caprichosos, pero no muy largos, eso sí. Con ello, se consigue un espacio entre los asientos de gran tamaño, que lo puedes dividir hasta en tres para albergar bebidas, móviles, carteras o lo que se te ocurra. La palanca tiene modo S, en el que exprime el motor hasta más vueltas antes de pasar a una marcha superior. Si lo prefieres, aunque seguro que te acomodarás, tienes levas tras el volante, pequeñitas, pero a mano.

Foto Honda CR-V 2016

Antes de pasar a los asientos, después de 500 kilómetros de prueba y unas cuantas horas de conducción, más un par de ellas más investigando y tocando los distintos mandos, he de reconocer que, seguramente, aún hay alguna pantalla, tecla o función que no controlo del todo. Menos mal que la reducida consola es fácil de entender, con botones sólo para el climatizador, pero también los del navegador son algo engorrosos. Al menos, la tactilidad te ofrece la opción de hacer zoom como si estuvieras en una tablet o en un móvil, con dos dedos, directamente sobre la pantalla. Una pasada.

Y todavía quedan más ases bajo la manga. Nos encanta la cantidad de huecos, y compartimentos de almacenaje para guardar cosas que tiene el coche. Es que hasta en las puertas existen dos pequeños espacios más a la habitual bandeja, que todo hay que decirlo, no es la más grande del sector. Bajo el reposabrazos central, más espacio, y un surtido de conexiones, como dos entradas USB y una HDMI. Sin rival. Y no se han olvidado de un freno de mano convencional.

Los asientos son fantásticos. De primeras tienes la impresión de que vas sentado muy alto… y al final de la prueba esa sensación se ha refrendado punto por punto y, como es habitual, desde el minuto uno pusimos el asiento lo más bajo posible. Por lo demás, anatómicamente son impecables, llevan un cuero microperforado excelente, tienen mandos eléctricos, dos memorias y hasta la opción de calentarlos o enfriarlos. Vamos, lo más de lo más.

Foto Honda CR-V 2016

Cuando nos sentamos en las plazas traseras nos damos cuenta del inmenso habitáculo, acrecentado por un techo panorámico de cristal que quita el sentido. No tiene bulto correspondiente al habitual túnel de transmisión central, con lo que hasta el que vaya en la plaza central irá bastante cómodo, con espacio de sobra para piernas, rodillas y pies, algo inusual. Por arriba no hay problemas de espacio, y los respaldos son reclinables 60/40.

¡Y lo fácil que es plegar los asientos! Hay dos maneras, ambas absolutamente fantásticas. Una inocente cinta que sale debajo de los mismos, cuando tiras, hace que la banqueta se levante, el reposacabezas se pliegue, el respaldo se incline hasta plegarse también y queda una superficie casi, casi plana. Se logra el mismo efecto de plegado con una palanquita en el lateral del maletero. También hay un botoncito para abatir los reposacabezas traseros y mejorar aún más la visibilidad trasera.

Del maletero, podemos contar también un par de cositas que a la competencia no le van a gustar demasiado. Ni más ni menos que 589 litros de capacidad… ¡y debajo llevamos una rueda de repuesto del mismo tamaño que las que están puestas! Por si fuera poco, el portón es automático, incluso se puede abrir desde el puesto de conducción. Es que no le falta de nada. Aunque lo pagues, eso sí.

PRUEBA: HONDA CR-V. El más listo de la clase

Categoría: 4x4PortadaPruebasSegmento
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