Honda CR-V_46

Diseño

El anterior Honda CR-V no destacaba, precisamente, por su belleza. Los diseñadores de Honda debían estar más pendientes del futuro HR-V o del renovado y precioso Civic Type R y se olvidaron un poco del CR-V. Esta vez han enmendado un poco el error. Con los mismos moldes, han conseguidos aliviar la pesadez que se adivinaba en el diseño del morro y, sobre todo, en la parte trasera. La línea lateral es tan similar, que diría que es exacta.

Por delante se ha recurrido, casi abusado, de los cromados. Los hay por todas partes, pero la mayoría bien integrados, incluso englobando los faros, que se han estilizado y son más arriesgados a nivel de diseño, con un estilo casi futurista. La rejilla de la parrilla es más estrecha y los antiniebla están rodeados de más cromados y piezas plásticas negras, que atraviesan de parte a parte. Una especie de bigote inferior deflector de plástico gris refuerza la imagen abigarrada de un morro que sigue estando muy alto con relación a la competencia. Y no perdemos de vista un capó enorme. La sensación total es de horizontalidad y robustez máxima.

Honda CR-V_43

De lado es un coche extraño. Como si todo el peso del mismo estuviera en la parte de atrás. De hecho, visto desde el lateral, es como si se hubiera inflado la trasera en su parte superior de manera deforme, tan abombada, que entiendo que a muchos no les guste el coche ni al primer ni al segundo vistazo. Nos gustan las llantas de 18 pulgadas y unas ruedas con un perfil de 60, que te garantiza poder salir del asfalto sin que la probabilidad de pinchazos o cortes al neumático sea más elevada en terrenos de tierra, piedras o baches.

La zaga es la que más ha mejorado con respecto a la versión anterior. Antes parecía estar hecha deprisa y corriendo, con trazo grueso, vasto, sin pulir. Ahora se ha logrado ‘adelgazar’ visualmente, apostando por unos grupos ópticos más finos y con un color más ligero, no tan rojo como antes. También hay una banda cromada justo bajo la luneta que une ambos pilotos y el portón sigue siendo enorme. De nuevo la parte inferior luce plástico gris como protector tanto para aparcar como a los elementos inferiores.

Por cierto, detalle de pureza al que cada vez se apuntan más marcas, la boca de llenado del depósito sin tapón.

PRUEBA: HONDA CR-V. El más listo de la clase

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