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DISEÑO

Decir Audi R8 es decir mucho. No sólo en términos mecánicos, sino también en términos de estética. Y no sólo exterior, sino también interior. Sin embargo, lo primero que ves es una obra de arte esculpida a golpe de imaginación y sueños. Si el anterior R8 te parecía una pasada, el nuevo supera con creces lo visto antes… y no era nada fácil rediseñar algo que es atractivo hasta decir basta. Todos los elementos externos se han pulido o inventado de nuevo para formar un todo ante el que es imposible permanecer indiferente.

La parte delantera cambia por completo –pero sin perder de vista la referencia del R8 primigenio-, con una enorme parrilla hexagonal que, vista justo de frente, no oculta por completo el coche de milagro. A partir de ahí, de esa punta de lanza roma, conformamos un bolido con los cuatro aros bien visibles y unos faros afilados y ‘longuilíneos’ que son completados en la parte inferior por una toma de aire con rejilla negra que ayudan a ventilar los discos de freno. El capó protuberante casi oculta el parabrisas, ya lejos.

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La planta lateral es increíble, pues el coche parece que se agazapa, se aplasta al suelo. Las enormes ruedas de nuestra unidad, con llantas de 20 pulgadas y perfil de solo 30, en color negro, no vienen de serie, hay que desembolsar 3.295 euros, pero la verdad es que mejoran esta vista del Audi R8 sin lugar a dudas. Desde aquí podemos observar que ambos ejes, especialmente el trasero, no puede estar más en los extremos del coche, con lo que la estabilidad, necesaria con esta potencia, es algo que se agradece. La rueda trasera apenas deja unos centímetros para ‘acabar’ el coche.

El cristal lateral apenas ocupa unos centímetros. Las placas negras de la toma de aire para las ruedas traseras y la superior que rodea la tapa del depósito le dan un aspecto más fiero, más oscuro y casi diabólico, en contraste con el negro. Apenas levanta 1,24 metros del suelo en la parte más alta del biplaza, justo donde van las cabezas de los ocupantes, así que podéis imaginar lo bajitos que vamos sentados. Coloquialmente, pocos centímetros separan nuestro trasero del asfalto.

La zaga es quizá mi parte favorita. Rotunda, abigarrada, potente, espectacular… se acaban los adjetivos para un diseño que simboliza la potencia y la fuerza bruta en la carretera. Son muchos los elementos que la componen, los pilotos de nuevo cuño, con intermitentes en la parte inferior progresivos a la hora de funcionar. El difusor en la parte inferior también es soberbio, y las salidas de escape a ambos lados, dejando entrever en la parte inferior unas ruedas de más de 30 centímetros de contacto con el suelo, asustan al más pintado. Al igual que en la parte anterior, una amplia rejilla negro bajo los grupos ópticos permiten que el aire fluya y la de ese aspecto de malote de película de Hollywood.

Foto Audi R8 V10

Y no podemos acabar sin la luneta trasera… que en el fondo no deja de ser una vitrina espectacular para poder admirar el no menos espectacular motor V10 atmosférico de 540 caballos en este caso que catapulta a nuestra Audi R8 hasta donde tú quieras o seas capaz de controlar.

PRUEBA: AUDI R8 V10. Potencia y equilibrio

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