INTERIOR Y VIDA A BORDO

El habitáculo del Kia Cee’d 1.0 T-GDI es uno de los mejores rematados vistos hasta la fecha si hablamos de compactos generalistas. El grupo coreano ha mejorado una barbaridad a todos los niveles y esto se nota en muchas cosas, especialmente en un interior con un diseño muy atractivo y unas calidades, especialmente la visual, que llega al notable alto sin problemas.

Como hemos mencionado antes, estamos a los mandos del GT-Line, cuyo aspecto da un empaque aún mayor a la sensible mejora de Kia en todos los apartados, y más concretamente en la elaboración de sus interiores.

Nos sigue pareciendo que el volante es un puntito más grande de lo que debería, pero nada preocupante, especialmente cuando compruebas su excelente tacto, incluso con partes en cuero microperforado, y la excelente botonería, aunque hasta para nosotros, amantes de estas historias, nos parece que está superpoblada y podría prescindir de alguna tecla. Tras el volante, un cuadro de mandos de corte clásico, analógico, salvo por la parte interior de la enorme esfera central, que alberga un TFT con toda la información del ordenador de a bordo.  Nos encanta una tontería poco habitual, y es que incluso puedes variar el tamaño de los números del cuentakilómetros que rodean la esfera con la velocidad.

Foto Kia Cee'd 2016

Las esferas de los lados están reservadas para el cuentavueltas y la capacidad del depósito de combustible de 53 litros, amén de unos cuantos testigos repartidos por el espacio restante. La consola central está diseñada de tal manera que parece integrada con el tablero de instrumentación. Una pequeña pantalla con retroiluminación naranja, algo lejana, en lo alto del salpicadero, te dice la hora, la temperatura y si hay alguna puerta abierta. Más abajo, ya nos encontramos los aireadores y bien encastrada la pantalla del navegador, con teclas muy intuitivas y de las más prácticas y fáciles de usar vistas hasta ahora. Grande detalles como la velocidad máxima de la vía en pantalla. El equipo de audio integrado, por cierto, nos ha parecido de muy buena calidad sonora.

Si seguimos bajando, los mandos del climatizador bizona, bastante tradicionales a la par que fáciles de manejar, y un enorme hueco con dos entradas auxiliares y una USB al fondo, hay que incorporarse mucho del asiento para llegar a ellas. La palanca del cambio tiene una posición estudiada, muy a mano, con sus seis marchas de guiado excelente. Más hacia la zona del codo, hueco para dos bebidas y un reposabrazos con un espacio interior realmente amplio.

Los asientos tienen un tapizado específico de este acabado, y nos ha parecido pelín duro, pero realmente práctico si quieres vivir tu coche con un punto más deportivo. Los laterales recogen de lujo y tienes un botón para la regulación lumbar que funciona realmente bien y rápido.

Foto Kia Cee'd 2016

Las plazas traseras son sobresalientes por espacio. No tienen mucho que envidiar a las de una berlina estándar, y eso es de remarcar. Nos gusta ver que el túnel central de la transmisión es casi inapreciable e incluso el adulto que vaya en la plaza central trasera puede poner los pies de manera más cómoda de lo habitual. El maletero, con 380 litros, tampoco puede ser criticado, pues sus formas y tamaño es más que coherente.

Para terminar la descripción y valoración del habitáculo, hay que comentar que la habitabilidad y el espacio del interior parecen multiplicarse gracias al techo panorámico del que goza nuestra unidad de prueba. Con doble apertura desde el centro, la superficie acristalada es casi todo el techo, pudiendo abrir la mitad delantera. Realmente interesante esta opción.

PRUEBA: KIA CEE’D. Coherencia “made in Corea”

Categoría: CompactoDeportivoPortadaPruebasSegmentoUrbano
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