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El motor diésel 3.0 TDI Biturbo llega con una potencia máxima de 326 CV que le permite acelerar a 100 km/h en 5,1 segundos, además de presentarse con un diseño más deportivo. Con esta versión Audi celebra el 25 aniversario de la tecnología diesel TDI con una edición especial. El Audi A6 TDI Biturbo competition monta el motor diésel biturbo que se ha modificado para entregar una potencia máxima de 326 CV y un par motor máximo de 650 Nm disponible entre las 1.400 y las 2.800 rpm, de forma que cuando se acelera a fondo, se activa una función “boost” que proporciona 20 CV adicionales por un breve período. El consumo promedio es de 6,2 l/100 kilómetros y las emisiones de CO2 de 162 gr/km, cumpliendo con la norma de emisiones Euro 6.

Utiliza una tecnología de sobrealimentación que recurre a dos turbocompresores refrigerados por agua, conectados en serie mediante una válvula especial accionada por depresión. Cuando el motor funciona a bajas revoluciones la válvula se mantiene cerrada, y es el turbocompresor más pequeño, dotado de una turbina con álabes de geometría variable, el que se encarga del trabajo de sobrealimentación. Sobre las 2.500 rpm la válvula comienza a abrirse progresivamente, y el turbocompresor pequeño va dejando paso al segundo turbo, de mayor tamaño, que pasa a funcionar de forma individual entre las 3.500 y las 4.000 rpm.

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Este es uno de los secretos del funcionamiento progresivo y a la vez contundente de este motor, capaz de entregar el par máximo desde apenas 1.450 rpm, y mantenerlo constante hasta las 2.800 rpm. Pero además, sube de vueltas con una facilidad desconocida hasta ahora en un diésel, alcanzando las 5.200 rpm, y con un sonido deportivo y refinado, gracias al innovador actuador de sonido de nuevo desarrollo integrado en el sistema de escape. Este sistema consta de un altavoz que mediante un proceso de modulación es capaz de superponer los típicos ruidos del sistema de escape de un motor diésel con un modelo de vibración definido previamente, para que al acelerar el 3.0 TDI Biturbo emita un sonido pleno y armonioso, como si fuera un motor de gasolina. El nuevo motor TDI Biturbo también se beneficia de las tecnologías del programa de eficiencia modular de Audi, con una innovadora gestión térmica, sistema de recuperación de energía y sistema de arranque y parada de serie.

Con este motor se combinan con la tracción integral permanente quattro con diferencial central de corona y sistema “Torque vectoring” de gestión de par individual para cada rueda y con un diferencial trasero deportivo así como con el cambio tiptronic de ocho velocidades con el programa de cambio dinámico DSP, que garantiza cambios de marcha suaves y rápidos. Este cambio cuenta con un embrague interno que desacopla la transmisión del motor con el vehículo parado, lo que permite una mayor eficiencia al eliminar las pérdidas por fricción del aceite dentro del convertidor.

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El comportamiento deportivo y casi único de este coche era una obsesión para Audi y por ello ha equipado de serie con una avanzada suspensión neumática que se adapta al estado de la carretera y reduce la altura al suelo. La amortiguación neumática tiene un funcionamiento perfecto. Con esta suspensión tenemos un coche realmente cómodo cuando queremos ir confortablemente y muy deportivo cuando le pedimos lo que lleva dentro. En cuanto a la dirección y los frenos, cumplen con el cometido de aunar confort de marcha y máxima deportividad. La dirección, más directa que en un A6 normal, hace que guiar con precisión al A6 TDI Biturbo Competition sea un juego de niños. El sistema de frenos, con esas preciosas pinzas en color rojo, no tiene la efectividad de un RS6, pero frenan con suficiente contundencia y son fáciles de dosificar.

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Para regular su eficacia cuenta con varios modos que podemos cambiar a través del sistema “Audi drive select”. Para completar el conjunto deportivo y convertir al A6 Biturbo en una máquina perfecta para devorar curvas, cuenta con la tracción integral quattro con diferencial central autoblocante y un nuevo diferencial trasero deportivo configurado para dejar que deslice lo justo antes de entrar en acción el control de estabilidad. Nos encanta la tendencia claramente sobreviradora que tiene hasta que le damos un golpe de gas y el sistema de tracción quattro pone las cosas en su sitio. Siempre dentro de las leyes de la física, que la tracción no hace milagros.

Prueba: Audi A6 TDI Biturbo Competition 326 CV. El “S6” diésel

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