BMW celebra el 30 aniversario de la tracción total dentro de la marca y nosotros repasamos algunos de los modelos más importantes en equipar este sistema de tracción.

Año 1985. El primer BMW de la historia con tracción integral se presenta en el Salón del Automóvil de Frankfurt. Se trata del BMW 325i «Allrad», y supuso el inicio de una era dentro de la marca alemana, con los xDrive como protagonistas en la actualidad.

Hoy en día no resulta extraño encontrar un vehículo no todoterreno o SUV que cuente con tracción a las cuatro ruedas, pero hace 30 años se trataba de algo exótico que pocos automóviles convencionales equipaban. Quizá BMW lo hiciese precisamente para competir con el exitoso quattro de Audi, que llevaba ya cinco años en el panorama automotriz, pero BMW quiso mantener el toque de la casa. Así, primaron la tracción trasera, ya que el diferencial de acoplamiento viscoso proporcionaba sólo hasta un 37% de la potencia a las ruedas delanteras, mientras que el Audi quattro tenía un reparto del 50/50.

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El nombre comercial que recibió finalmente fue BMW 325iX, y se ofrecía en la versión sedán del E30, con un motor de seis cilindros en línea y 170 CV. Contaba además con un diferencial autoblocante en el eje trasero, que permitía aumentar el agarre sin afectar a los sensores del ABS.

A partir de 1988 llegó también la versión Touring (denominación de los familiares de BMW), pero no fue hasta 1991 cuando otro modelo de la marca incorporase este sistema. Se trataba del 525iX, que suposo el inicio de la era electrónica en sus sistemas de tracción total, ya que controlaba sus dos diferenciales repartiendo la potencia de la forma más adecuada. Este modelo también tuvo su versión Touring con tracción integral, que apareció al siguiente año. Más tarde se sustituyó el diferencial autoblocante trasero en pos de un sistema que frenaba la rueda que perdía tracción, gracias a la información proporcionada por los sensores del ABS.

Hubo que esperar, pero antes de que acabase el siglo, BMW abrió un nuevo capítulo en su historia, sacando al mercado su primer SUV. Se trataba del BMW X5, un todocamino con carrocería autoportante, como había hecho Toyota con el RAV4. En esta ocasión BMW dio el protagonismo a la electrónica, ya que el X5 incluía los siguientes sistemas: Control Dinámico de Estabilidad DSC, Freno Automático del Diferencial ADB-X y Control de Descenso de Pendientes HDC. El reparto de tracción por defecto era de 38/62, que variaba en función de la necesidad.

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En 2003, BMW dio al X5 un hermano pequeño, que no sería el último. En esta ocasión entró en escena el BMW X3, con un tamaño más compacto, y que estrenaba un nuevo sistema de tracción denominado xDrive, que consistía en un diferencial central multidisco, que controlado de forma electrónica podía prevenir de subvirajes o sobrevirajes variando el reparto a los diferentes ejes, además de actuar en los frenos. Este sistema ha sido aplicado posteriormente a gran cantidad de modelos no sólo de la serie X.

En 2007 vio la luz un nuevo concepto denominado SAC (Sport Active Coupé), de la mano del BMW X6, para muchos un «tanque» debido a su musculosa apariencia. En este vehículo el sistema xDrive se combina con el DPC (Dynamic Performance Control), ayudando a distribuir el par de forma variable entre las ruedas posteriores en función de las necesidades, logrando un comportamiento muy ágil, sin influir negativamente en la estabilidad.

El todocamino compacto de BMW se denominó X1, y apareció en 2009. Contaba con un sistema más sencillo que el DPC del X6, pero que tenía la misma función: afrontar las curvas con un mayor dinamismo, para lo cual hacía uso del freno (del eje trasero) situado en el interior de la curva.

Exterior (101)

En años posteriores BMW renueva el X3 mejorando el sistema xDrive, el X1 (prueba), el X5 por segunda vez, y saca a la venta el X4, que se trata de una versión reducida del gigantesco X6, modelo que también se renueva, reduciendo sus cualidades fuera del asfalto, como la mayoría de sus nuevos vehículos mencionados anteriormente, a pesar de tratarse de SAVs. Y es que BMW cree que lo que más valora un cliente a la hora de decantarse por uno de ellos, es la seguridad que proporcionan, y no sus cualidades camperas.

En 2014 se fue más allá, y se procedió a usar un motor convencional para el eje trasero y uno eléctrico para el delantero en el BMW i8, que fue seguido por el BMW X5 xDrive40e, un híbrido enchufable que enviaba la potencia de ambos motores a los dos ejes mediante la famosa transmisión xDrive. Recientemente se ha presentado la última generación del BMW serie 7, que estará disponible con la tecnología xDrive combinada con la Dirección Asistida Integral, que mejorará aun más el paso por curva del vehículo, objetivo primordial de BMW desde el lanzamiento de su primer modelo con tracción total.

Actualmente, uno de cada tres BMW que se venden incluyen tracción a las cuatro ruedas, ya que la opción está presente en todos sus modelos (un total de 26).

30 años desde el primer BMW con tracción total

Categoría: 4x4ActualidadHistoria del Motor
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