Audi y Mercedes-Benz, de los más avanzados.

Mercedes-Benz y Nvidia han hecho grandes desarrollos en materia de coches capaces de desplazar a sus pasajeros por sí solos. Audi por su parte, ha mostrado al público lo que son capaces ya de hacer sus modelos ‘piloted driving’.

Los coches autónomos están experimentando un gran avance en los últimos tiempos. Y esto se debe a que la tecnología necesaria para llevar a cabo estos vehículos, está cada vez más cerca de lograrse y perfeccionarse. Sin embargo, aún habrá que esperar unos años más para ver el resultado definitivo.

Por ejemplo, el Mercedes-Benz F 015, la propuesta de la marca de la estrella sobre cómo ve el futuro del automóvil para 2035, y de la conducción autónoma, no es capaz de lograrlo debido a que los ordenadores necesarios para conseguirlo harían que no cupiesen pasajeros en su interior. De hecho, el Mercedes-Benz F 015, durante una demostración en California, sólo fue capaz de moverse por una ruta prefijada. Para conseguir la conducción autónoma, hay que solventar una serie de problemas, o ‘capas’, que es como lo denominan los ingenieros.

En primer lugar, es necesario conocer la localización exacta del coche. Para ello se emplean escáneres láser, o sensores de radar como Mercedes-Benz, una opción con un menor coste a la larga. Luego es necesario solucionar la capa de obstáculos, que determina las partes del camino sobre las que el coche puede rodar, o no, mediante una cámara esteoroscópica.

El siguiente paso consiste en conocer e interpretar las señales, principalmente los semáforos, y en qué estado se encuentran. La planificación se encarga de predecir qué harán el resto de vehículos de la vía, y establecer el comportamiento del coche frente a ello. Ante la duda, Mercedes-Benz cede el paso a un coche que invada el carril, aunque no tenga preferencia. Finalmente, sólo queda ejecutar todas las acciones, tras la interpretación de toda la información.

Respecto a la capa de obstáculos, Nvidia ha presentado su placa con dos procesadores integrados Tegra X1, con una capacidad cada uno de ellos de mil veces superior a un supercomputador. Éstos son capaces de solucionar el problema de los obstáculos, junto con el apoyo en doce cámaras.

El Audi RS 7 que condujo de forma autónoma por Sillicon Valley y Las Vegas, empleaba una placa con un procesador Tegra K1, mucho más lento que el X1. Además los X1 no han sido programados, si no que su funcionamiento se basan ‘red neuronal’, una forma de computación que aprende mediante prueba y error que se basa en imitar los impulsos del sistema nervioso de los seres vivos. Así, su funcionamiento consigue perfeccionarse, hasta, en última instancia, actuar de forma correcta.

Las claves de la conducción autónoma

Categoría: PortadaTechAutoTécnica
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