Es el futuro, pero lejano aún.

Las marcas empiezan a mirar con buenos ojos la pila de combustible pero antes hay que resolver una serie de problemas que hacen que el coche eléctrico sea mucho más sencillo a su lado.

La electrólisis es un proceso en el que se introduce un terminal positivo y otro negativo, procedentes de una pila, en un vaso de agua salada. Esto origina unas burbujas en cada borne que dan lugar a hidrógeno en el negativo, y oxígeno en el positivo. La pila de combustible funciona en modo inverso: se mezcla oxígeno (de la atmósfera), con hidrógeno procedente de un depósito, y se forma agua en una reacción en la que también se genera electricidad. Esta electricidad puede emplearse para mover un motor eléctrico, y es la forma con la que un coche con una pila de combustible se propulsa.

Sin embargo, a pesar de tratarse de la forma en la que las personas emplearán para moverse en el futuro, en la actualidad hay una serie de problemas a resolver. En primer lugar, un precio muy elevado (50.000 euros cada pila), debido principalmente al platino, un elemento usado como catalizador en la reacción y del que, por el momento, no hay sustitutos. Su precio es el responsable del precio de las pilas y no se espera una bajada en el coste del gramo. Cada pila de combustible debería rondar los 2.500 euros para ser viable.

El proceso de reformado para producir hidrógeno, y su posterior compresión en un depósito genera grandes emisiones de CO2, por lo que a partir de este punto, deja de ser una fuente libre de contribuir al efecto invernadero. Producir hidrógeno a partir de la electricidad mediante hidrólisis es un proceso muy ineficiente, y que sería mejor aprovechado para cargar una batería. Por último, no hay apenas estaciones de servicio que suministren hidrógeno. Es más fácil encontrar un punto de recarga para un híbrido o un coche eléctrico.

Sin embargo, el hidrógeno es abundante en la Tierra. No contamina, ya que sólo se emite agua por el tubo de escape tras su reacción con el oxígeno, y su eficiencia energética es muy elevada: el 90% de la energía contenida en el hidrógeno se transforma en electricidad. Un valor muy por encima del rendimiento de un motor de combustión interna que ronda entre el 30 y el 40% según se trate de un ciclo Otto o Diésel. Además, con todo, un coche con pila de combustible genera un 50% menos de emisiones que uno eléctrico.

Por tanto, es necesario solucionar los problemas que existen por el momento con esta tecnología. Una vez hecho, será una fuente de energía capaz de sustituir a la electricidad y, por tanto, los vehículos híbrido y eléctricos podrían tener sus días contados.

¿La pila de combustible sustituirá a la electricidad?

Categoría: ActualidadEléctricoHíbridoHíbrido Plug-inPila de combustibleTécnica
0

Únete a la discusión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.