El compacto llegará con nuevos motores y nuevos equipamientos.

El fabricante alemán ha decidido, poco antes de la mitad del ciclo de vida del modelo, renovar el diseño de la parte delantera de la segunda generación de su compacto, que no ha conseguido los niveles de ventas esperados.

Presentado en septiembre de 2011, en el Salón del Automóvil de Frankfurt, cuando el nuevo Serie 1 llegó al mercado, los clientes de la marca y los potenciales coincidieron en que el agresivo diseño con el que se había tratado al frontal del nuevo Serie 1 había sido demasiado arriesgado en términos de agresividad, y más en comparación con una gama de modelos en los que la elegancia era la cualidad reinante.

Incluso con el paquete deportivo M que, casi en todos los modelos, mantiene esa elegancia característica pero que aumenta la deportividad, los clientes no veían un cambio a mejor.

Inusual pero necesario, BMW se vio obligada a no respetar los ciclos de vida habituales de sus modelos que, normalmente, se lleva a cabo en la segunda mitad del tercer año de vida, para este modelo Serie 1 debido a las cifras tan bajas de ventas que el compacto estaba logrando en todos los mercados en los que se comercializa, todo lo contrario que el M135i.

Calificado como el modelo “representante de la discordancia de diseño en BMW”, los cambios estéticos se centran en el frontal, renovando la parte delantera y adaptándola al nuevo estilo de la gama, con un diseño de faros que cambiará por completo, más rasgados y con un reborde en la parte inferior de los mismos, además de sustituir el paragolpes delantero también.

A la vista de las imágenes espía, se aprecia la nueva forma de la parrilla delantera y de los faros, similares a los de los nuevos Serie 2 Coupé y Serie 2 Cabrio, con el extremo final de los grupos ópticos delanteros y el pliegue del borde de los riñones más grandes a modo de conexión visual entre los elementos. Realmente, serán los faros delanteros los que reciban una nueva forma, siendo más finos, pero tambien, se espera un cambio en los pilotos traseros y en el paragolpes, aunque en estas imágenes no se vea camuflado.

El interior también contará con cambios y el equipamiento adoptará los nuevos servicios de conectividad de BMW ConnectedDrive, además de la opción de contar con faros completos de LED, un elemento hasta ahora no disponible en este modelo pero sí en muchos de sus rivales.

Pero los cambios no solo serán importantes en el plano estético. Si cabe, el mismo nivel de importancia o más estará en la gama de mecánicas, estrenando una nueva generación de motores de gasolina y diésel Twinpower Turbo, en arquitecturas de tres y cuatro cilindros en línea.

La gama de gasolina estará compuesta por las versiones 116i, 118i, 120i y 125i y las versiones diésel por las 116d, 118d, 120d y 125d, con un rango de potencias máximas que se extenderá desde 100 CV hasta 220 CV, con cambio manual de seis velocidades o automática Steptronic, con posibilidad de montar el sistema de tracción total xDrive como hasta ahora.

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