Se acabó la gloria.

Red Bull está lidiando con un año en el que han tenido que aceptar su nueva realidad, que no les toca ganar a ellos.

Después de cuatro años aburriendo y haciendo disfrutar con sus victorias, Red Bull se ha topado con un año en el que la gloria le ha sido retirada, todo lo conseguido ya no sirve de nada y ahora tienen que volver a empezar; sin embargo, no parece que todos hayan aceptado esto.

Bandera verde.

Pero no todo está siendo malo en la galaxia Red Bull. Para empezar, son segundos en el mundial de constructores y los únicos que han ganado una carrera, aparte de Mercedes. Esto parecía algo imposible durante los test de pretemporada, donde sufrieron y mucho, pero ese sufrimiento ha dejado paso a uno nuevo, el de despedirse de las victorias.

Pero para minimizar el daño (tanto moral como de puntos) Red Bull ha encontrado un aliado en su nuevo piloto, Daniel Ricciardo, el único que ha ganado carreras aparte de Rosberg y Hamilton. Su primera victoria llegó en Canadá y repitió en Hungría. Además, Daniel se está mostrando como un piloto de futuro para el equipo, ya que si las cosas no están peor es gracias a él.

El piloto de la sonrisa eterna, el que ha sido capaz de hacer olvidar los buenos momentos de Vettel, porque desde el primer día le ha ganado. En clasificación, el marcador es de 7-4 a favor de Daniel, pero en carrera es de 6-1, también a su favor. Vamos, que ha barrido del mapa a Vettel. Qué cosas pasan en este deporte.

Bandera amarilla.

El gran damnificado de todo está siendo Vettel. El tetracampeón (sí, aunque no lo parezca, lo es) no está teniendo un buen año y tiene que forzar una sonrisa mientras ve a Ricciardo ganarle las partidas. Pero es que parece que Sebastian tampoco puede sacar mucho más del RB10. Algo parecido a lo que pasa en Ferrari entre Alonso y Kimi.

No quisiera ser oportunista, pero Sebastian no es la sombra de lo que era y está demostrando ser un piloto normal con algunos buenos momentos. Vamos, que los que decían que sus títulos se debían a su coche y no a su pilotaje y que como piloto no era gran cosa, estarán disfrutando mucho este año, porque es verdad, ver al Vettel de este año y pensar que es tetracampeón del mundo suena un poco a chiste.

Sinceramente, quería ver un año en el que no fuese Red Bull quien diese con la tecla, más que nada por conocer a Vettel con un coche menos bueno de lo normal, y este Sebastian no me está gustando nada. Ya no deslumbra, ni siquiera sorprende, y no muestra la raza de un campeón, raza que sí estoy viendo en Ricciardo, y eso que aún no es campeón del mundo.

Bandera roja.

Este año no estoy viendo un Red Bull que me guste, y no porque el coche no sea tan bueno, sino porque se han dedicado a echar balones fuera. Desde el primer día han llorado porque Renault no les daba buen material y amenazaban con hacer sus propios motores. Entiendo que si pagan, querrán un producto de primera calidad, pero amenazando no se consiguen las cosas.

Aunque tanto llorar ha surtido efecto porque ahora Red Bull es prioritaria para Renault de cara a 2015 y bueno, después de todo, tampoco es tan malo el motor Renault. Ahora solo hace falta que hagan autocrítica porque con un motor que ya es decente siguen sin ser lo que fueron. Quizá el gran gurú de los universos, Adrian Newey, se haya equivocado, como le ha pasado otras veces, con el diseño del coche. No creo que pase nada por admitirlo.

Pero bueno, llega la segunda mitad del mundial y a Red Bull se les da bien esa segunda mitad, si no que se lo pregunten a Vettel, que el año pasado lo ganó todo después del verano. A ver si vuelven a dar un salto hacia arriba, pero que no sea muy grande, porque si no el alemán se puede quedar en tierra mientras que Ricciardo despega.

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Las banderas del verano de Fórmula 1: Red Bull

Categoría: Competición
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