Urbano indomable.

Prestaciones, diseño y sostenibilidad. El nuevo BMW i3 es un hito en la marca bávara que, a pesar de ser un eléctrico es todo un BMW, dotado de un comportamiento y unas prestaciones excepcionales. Tiene un precio base de 35.500 euros, mientras que la versión Range Extender costará 39.990 euros.

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El BMW i3 es un eléctrico puro de casi cuatro metros de largo, con cuatro plazas y un maletero de 260 litros. Se mueve gracias a un motor eléctrico de 170 CV de potencia máxima y 250 Nm de par motor alimentado por baterías de ion de litio con una autonomía máxima de 200 km según el ciclo de homologación europeo. La versión que hemos probado es la eléctrica enchufable y contaba con elementos de equipamiento diferenciadores como una tapicería de cuero de buen tacto, madera en el salpicadero y un guarnecido de puertas y salpicadero que usa plásticos reciclados.

El BMW i3 se puede cargar en un enchufe doméstico (tarda ocho horas en un enchufe con un mínimo de 16 amperios), en una conexión de carga rápida (se consigue el 80% de la carga en solo media hora) o bien a través de lo que BMW denomina WallBox, que son unos cuadros eléctricos especiales para ser instalados es casa. Existen dos tipos de módulos. El normal cuesta 795 euros y rebaja el tiempo de carga de ocho a cinco horas. El segundo modelo llegará a lo largo de 2014 y realiza una recarga completa en sólo tres horas. BMW se encarga de la instalación, del mantenimiento y del asesoramiento integral. BMW ofrecerá más adelante una versión de autonomía extendida que monta un motor (de la GS 650) bicilíndrico de 645 centímetros cúbicos y 34 CV, con un depósito de 9 litros de gasolina que garantiza energía suficiente para cubrir unos 100 kilómetros más.

Para que el vehículo eléctrico sea una opción válida para el transporte diario hay que explicar lo que significa comprar un coche eléctrico y más concretamente un BMW i3. Los costes son una baza importante a la hora de valorar la compra de este tipo de coches. El BMW i3 parte de unos 35.500 euros, precio que con las diferentes subvenciones se queda en los 30.000 más o menos. La mayoría pensará que es un precio alto para un vehículo con 135 kilómetros de autonomía. Pero hay que ver todas las cifras porque puede que no lo sea tanto. La marca bávara asegura que el coste diario de utilización de un BMW i3 es la mitad del de un Serie 1 118d para los mismos kilómetros recorridos.

Con el BMW i3, los costes de mantenimiento se reducen en un 20% mientras que las reparaciones serán de media un 15% más baratas, sin contar con que las averías de este tipo de coches son mínimas. A esto hay que añadir que este tipo de vehículos están exentos de varios impuestos y que no pagan por aparcar en las zonas de aparcamiento regulado. Y luego está el coste de recargar el coche, que a igualdad de kilómetros recorridos, es diez veces más barato que un diesel de potencia similar.

Lo primero que llama la atención es, sin duda, su diseño. Es diferente a todos los BMW, sin embargo es un BMW. Eso sí, detalles azules por toda la carrocería nos dan pistas sobre el carácter tan especial de este vehículo. Después de mirarlo por todos lados nos encontramos con que los neumáticos de este BMW i3 tienen unas dimensiones realmente raras. Unas enormes y preciosas llantas de 19 pulgadas montan unos neumáticos con dimensiones 155/70 R19 delante y 175/70 R19 detrás. Estos están diseñados para favorecer, sobre todo, la eficiencia y el ahorro de energía. Y es una pena porque son los responsables de que el BMW i3 no pueda mostrar todo el potencial que lleva dentro.

El interior es puro diseño. ¿Cómo definirlo? Es ciertamente impactante porque es un interior que puede parecer futurista, minimalista e incluso con un aire “Zen”. Todos son calificativos que encajan perfectamente para definir el interior de este coche tan especial. Cuando dejamos de seguir sus formas y nos centramos en los materiales que recubren el interior, nos damos cuenta que incorpora lo último en materiales para interiores de automoción. Encontramos materiales como fibras naturales, madera, fibras recicladas, etc. Toda una declaración de intenciones. El BMW i3 dispone de un equipamiento muy completo, como todo BMW que se precie. Nos hubiera gustado tener un climatizador más potente.

Al abrir las puertas vemos que no tiene montante central. El chasis de fibra de carbono permite que las puertas puedan disponerse de esta forma. Para abrir las puertas traseras hay que abrir las delanteras. Se abren al contrario que las delanteras. El acceso a las plazas delanteras es igual que en cualquier coche ya que las puertas son amplias. Pero el acceso a las plazas traseras se verá limitado de forma directamente proporcional al tamaño de las personas que vayan a sentarse en las plazas traseras, a pesar que los respaldos delanteros se abaten para facilitar algo más la maniobra. Cuanto más grandes sean esas personas, más difícil será el acceso a las plazas traseras. Con 1,88 metros he tenido algunos problemas para entrar o salir de las plazas traseras. Como curiosidad, decir que las ventanillas traseras son fijas.

Nos ponemos al volante y procedemos a arrancar (o conectar, mejor dicho) el motor. Pulsamos el botón que tiene un contorno de LED que parece palpitar, algo que ya indica que no es un coche normal. Y no se oye nada, lógicamente. Nos llama la atención el diseño del mando selector de la marcha, que está situado encima del mando del limpiaparabrisas. El BMW i3 no dispone de una caja de cambios al uso, pero funciona para el usuario como si fuera un coche automático normal. El cambio simula las posiciones de marchas de una caja de cambios automática a pesar que el motor solo va hacia delante o hacia atrás. Ponemos el mando en la posición “D” y aceleramos suavemente para ponernos en marcha.

Como todos los eléctricos solo se escucha un leve zumbido. Es muy silencioso, pero una vez hemos cogido velocidad, el zumbido se hace más evidente y artifical. Aún asi, lo que más se oye es el ruido aerodinámico y de rodadura. El interior está muy bien aislado, lo que se traduce en un gran confort de marcha. A esta sensación de confort colabora de forma notoria la excelente puesta a punto de la suspensión del BMW i3. No solo absorbe las irregularidades del terreno, sino que aporta una seguridad adicional que sorprende al enlazar curvas sin que el coche balancee en exceso.

En ciudad, la maniobrabilidad y respuesta del motor lo hacen el urbano perfecto. Los motores eléctricos entregan el 100 % de la potencia desde el primer giro del motor. La respuesta es prácticamente instantánea. Y recordad que tiene nada menos que 170 CV. Pues se notan y de qué manera. No solo somos los primeros en salir de los semáforos sin quemar rueda, es que las recuperaciones son increíbles. El BMW i3 acelera de 80 km/h a 120 km/h en solo 4 segundos. ¿Qué no os dice nada? Bueno, pensad que es la misma cifra que consigue un nuevo BMW M3 Berlina.

Unos de los hándicaps para asegurar una buena autonomía en un vehículo eléctrico es, precisamente, sus prestaciones. Cuando la gente vea lo que anda este coche, querrán comprobarlo, estamos seguros. El BMW i3 solo necesita 7,2 segundos para alcanzar los 100 km/h, casi como un “GTI” pequeño y muy cerca de los “gallitos” deportivos de los utilitarios que obtienen 6,9 segundos en la misma medición.

Hasta ahora nos hemos entusiasmado con la aceleración y las prestaciones del BMW i3, pero estamos en un circuito urbano y con los semáforos en rojo tenemos que frenar. No hay problema, con levantar el pie del acelerador frenaremos casi sin tocar el pedal de freno. Es tan fuerte la retención en este BMW i3 (más que en otros eléctricos) que casi no es necesario tocar el pedal del freno para frenar. Es verdad que hay que anticipar la maniobra, que si vas muy deprisa la retención no es tan fuerte como para pararlo y que las primeras veces nos pararemos a 10 metros del semáforo. No pasa nada, es muy sencillo hacerse con esta característica y hacer uso de ella, porque no olvidemos que en retención, cargamos la batería. Y con los frenos también, por supuesto.

El BMW i3 es un coche eminentemente urbano, pero sobre el papel tiene una serie de características que lo hace interesante para ser usado en carretera con un nivel de satisfacción y de diversión muy destacados. El BMW i3 tiene una velocidad máxima limitada a 150 km/h, más que suficiente para poder trasladarnos a cualquier punto con rapidez, y que la autonomía nos permita. La velocidad máxima la alcanza muy rapidamente. Mas allá el motor dice que no da más y clava la velocidad máxima en 150 km/h.

Tiene un comportamiento muy correcto. A velocidades normales va muy sujeto y enlaza curva tras curva sin que notemos ninguna diferencia con un coche de combustión de su tamaño. Recordad que es un coche con tracción trasera, pero pese a ello, no es un coche con un eje trasero nervioso. Ni siquiera apretando a fondo el acelerador se mueve lo más mínimo. El control de tracción se encarga de que el BMW i3 traccione siempre de la forma más eficiente en todo momento.

A pesar de ser un vehículo de propulsión, no se muestra juguetón. A este buen comportamiento colabora el bajo centro de gravedad y el reparto equilibrado de las masas, marca de la casa. Si queremos buscarle las cosquillas, nos daremos cuenta que los neumáticos no acompañan ni están preparados para estos menesteres. Se quejan de inmediato con un flaneo muy acusado. Con unos neumáticos más deportivos este coche tendría un comportamiento muy diferente. Sería la guinda al pastel.

El equipamiento básico incluye el volante de cuero, llantas de aleación, climatizador monozona, Bluetooth, Radio con conector USB/AUX, cuatro altavoces, asiento posterior partido, elevalunas electricos, cierre centralizado, cargador portátil, mando iDrive, toma de 12 voltios.

Si queremos más, tenemos el paquete Comfort por unos 2.000 euros, que incluye el volante multifunción, espejos retrovisores eléctricos, reposabrazos central delantero, paquete de compartimentos, sensor de lluvia, climatizador bizona y control de crucero con función de frenado asistido. El paquete “Comfort Advanced”, disponible por 2.800 euros, incluye lo mismo que el anterior más el alumbrado por LED y el sistema de navegación Business. Hay cuatro ambientes para elegir, que cambian el aspecto interior. El “Atelier” es de serie, el “Loft” (interior en color claro) cuesta 1.500 euros, el “Lodge” cuesta 2.000 euros y el “Suite” (con el interior oscuro) sale por unos 3.000 euros.

La autonomía del BMW i3 que declara BMW en un uso normal se parece bastante a la que hemos obtenido en esta toma de contacto. Hemos realizados tramos de unos 120 kilómetros en total por diferentes recorridos, autovía y ciudad, y según el ordenador nos quedaban unos 30 kilómetros más, lo que se parece bastante a las cifras declaradas por BMW. El consumo es muy sensible a la forma de conducir pero también en el tipo de entorno. Consume mucho menos en ciudad que en carretera. Y no os digo nada si hacemos uso continuo de los 170 CV de potencia máxima. Si nos ponemos ahorradores y queremos apurar las posibilidades del BMW i3, disponemos de los modos “ECO PRO” y “ECO PRO +”, con los que podremos llega a ver así los 200 kilómetros de autonomía.

El BMW i3 es el primer coche eléctrico del mundo plenamente incluido en la nube. En ninguna otra parte se ofrece un intercambio de datos tan completo entre el coche, el conductor y el mundo exterior. Los servicios de BMW ConnectedDrive están disponibles en el BMW i3 a través de la tarjeta SIM que este modelo incluye de serie. Los servicios de navegación, especialmente desarrollados para atender temas relacionados con la movilidad eléctrica, completan la oferta de servicios, entre ellos el de información “Concierge Services”, así como la llamada de emergencia inteligente.

Los servicios específicos de BMW ConnectedDrive relacionados con BMW i se centran en la navegación y en la gestión de la energía. El asistente de previsión de la autonomía del coche incide en la planificación de la ruta y en el modo de conducción. Si el destino seleccionado mediante el navegador se encuentra fuera del rango de la autonomía del coche, el sistema le propone al conductor cambiar al modo “ECO PRO” o, respectivamente, “ECO PRO +”, además de calcular una ruta alterna más eficiente. Si fuese necesario recargar la batería en una estación de recarga pública, el sistema le indica al conductor dónde se encuentran las estaciones disponibles a lo largo de su ruta.

Es difícil clasificar como va a reaccionar el mercado con este tipo de coches. Es indudable que tiene un precio caro, pero una vez que se conduce, es imposible no enamorarse de él. Es rápido, es inusual, es atrevido, es probablemente un futuro icono de la automoción. Pero todo esto son intangibles, pobres excusas para comprarse uno. Realmente es de esos coches que se compra porque sí. Estamos de acuerdo con BMW en que el 80% de los usuarios de coches no hacen diariamente los 170 Km que declara el BMW i3 como autonomía máxima y que realmente se quedan en unos 135 km.

A nosotros no nos ha supuesto ningún problema tener esa autonomía a pesar de vivir fuera de una gran urbe. Lo hemos recargado todas las noches y hemos circulado como con cualquier coche de prueba. Nos gusta muchísimo poder recorrer 170 km con apenas 2 euros de coste de electricidad, que podría ser menos incluso según la tarifa escogida. Si no te importa el detalle de la autonomía pero tienes 35.500 euros para gastarte en un coche y quieres entrar en la historia de BMW, deberías probarlo. Lo mismo te llevas uno. Yo apostaría por ello. Lo que es seguro es que te vas a divertir muchísimo.

Y como prueba de ello, os traemos la experiencia que compartimos con una familia de Asturias, que subimos al BMW i3. Fue absolutamente casual, ya que buscábamos a alguien que llamara nuestra atención. Un niño, Víctor, que gritó “un BMW i3” y decidimos parar a darle una sorpresa. Subir con nosotros y darse una vuelta, junto a su familia. Les damos las gracias por acompañarnos. A David, Manuel y, por supuesto, a Víctor. Aquí os dejamos sus impresiones:

“Todos somos asturianos y estábamos de vacaciones en Madrid. Un afortunado encuentro con vosotros, en la Castellana, nos permitió comprobar de primera mano las virtudes del BMW i3, su espectacular salida como un avión, su marcha silenciosa, su comodidad, su estabilidad, su espectacular diseño exterior e interior y destacar su magnífica tecnología que permite que, a pesar de ser un vehículo eléctrico,  sigue siendo un BMW. El único inconveniente que le hemos encontrado es su autonomía, aunque la casa ofrece a sus propietarios las opciones de préstamos de otros vehículos para viajes largos. Ha sido una estupenda experiencia por la que os quedamos muy  agradecidos”.

Ficha de características

 GRUPO MOTOR 
 Posición del motorTrasero transversal 
Potencia máxima170 CV
Par máximo250 Nm
Tensión nominal360 Voltios
Posición de la bateríaCentral
Tipo bateríaAcumulador de iones de litio
Capacidad21,6 kWh
Capacidad útil18,8 kWh
Caja de cambiosAutomática, relación única
TracciónTrasera
MASAS, DIMENSIONES, CHASIS Y SUSPENSIONES
Suspensión delanteraTipo McPherson. Resorte helicoidal. Barra estabilizadora.
Suspensión traseraRueda tirada con elemento torsional. Resorte helicoidal. Barra estabilizadora.
Frenos delanterosDiscos ventilados
Frenos traserosDiscos ventilados
Neumáticos155/70 R19
DirecciónCremallera con asistencia eléctrica variable según la velocidad.
Largo3.999 mm
Ancho1.775 mm
Alto1.578 mm
Distancia entre ejes2.570 mm
Peso1.270 kg
Número de puertas5
Número de asientos4
Capacidad maletero260 litros (1.110 litros con el respaldo trasero abatido)
Capacidad recargable mediante suministro eléctrico externo19 kWh
PRESTACIONES, CARGAS Y CONSUMOS
Velocidad máxima150 km/h
Aceleración de 0-100 km/h7,2 segundos
Autonomía160 km aprox.
Consumo eléctrico12,9 kWh cada 100 km
Emisiones de CO2 (g/km)0
Tipos de alimentadoresEnchufe a la red eléctrica de 230 voltios o de 400 voltios
Tiempo de carga total8 horas con enchufe de 230 voltios o 1 hora con enchufe de 400 voltios
Fuente de energíaElectricidad

Galería prueba

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Galería BMW

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Prueba: BMW i3. Las pilas llegan a BMW

Categoría: EléctricoPortadaPruebasSegmentoUrbano
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