El SUV según Honda.

Presentado en 2012, probamos la cuarta generación del Honda CR-V que llegará con ligeros cambios para la gama 2014.

La marca japonesa cuenta con novedades en la gama 2014 de la cuarta generación de los todoterrenos de Honda. En comparación con la generación anterior cambia ligeramente el paragolpes frontal y se mantienen las luces de freno traseras verticales características del CR-V, que se introdujeron en la primera generación.

Una vez nos encontramos en el interior vemos que los mandos principales se han agrupado por funciones. Detrás del volante tenemos un cuadro de mandos con una pantalla de información que nos da toda la información sobre el vehículo y los sistemas de infotainment del mismo. En la consola tenemos una pantalla de información múltiple inteligente (i-MID) de 5 pulgadas, que controla los sistemas de audio, telefonía y sistema y de navegación.

Para los materiales del interior se ha utilizado, según Honda, teniendo en cuenta los gustos europeos. Y es posible que así sea porque nos ha gustado mucho. Buenos ajustes y materiales muy buenos son los que encontraremos por doquier en el interior. La banda decorativa que atraviesa el salpicadero es una película especial con un efecto en tres dimensiones. Se ha rediseñado la consola y el espacio entre los asientos para dejar espacio suficiente para alojar dos portavasos, un compartimento de almacenamiento, un reposabrazos y respiraderos para los asientos traseros.

El nuevo Honda CR-V mide 4,57 metros de longitud, 1,65 metros de altura y tiene una distancia entre ejes de 2,63 metros lo que garantiza un muy buena habitabilidad interior. La capacidad del maletero es de 589 litros con las cinco plazas disponibles y de 1.669 litros si se abaten las plazas traseras mediante un sistema muy sencillo que Honda denomina «Easy Fold» y que consiste en unos tiradores que abaten de forma automática los respaldos traseros.

La gama de motores del nuevo Honda CR-V ofrecerá, en principio, tres versiones mecánicas, una de gasolina y dos diésel de 2.0 litros y un nuevo turbodiésel de 1.6 litros. El gasolina es el 2.0 litros i-VTEC con 155 CV de potencia máxima y un par motor de 192 Nm, mientras que la oferta diésel se centra en el 1.6 y el 2.2 que Honda llama i-DTEC, con 120 CV y 150 CV respectivamente. El motor que hemos probado es el 2.2-litros i-DTEC con una potencia de 150 CV y un par máximo de 350 Nm.

El motor diésel 2.2-litros i-DTEC ofrece 150 CV de potencia máxima y 350 Nm de par motor. En este, las emisiones de CO2 se reducen de 171 gr/km a 153 gr/km para el modelo de caja de cambios manual, y de 195 gr/km a 175 gr/km para los modelos equipados con la transmisión automática de cinco velocidades.

Todas las versiones se combinan con una caja de cambios manual de seis velocidades y pueden contar con un sistema de arranque/parada y con el modo ECON y Assist Eco, un asistente que aconseja al conductor cómo realizar una conducción más eficiente mediante consejos visuales.

El Honda CR-V cuenta con una suspensión delantera de tipo McPherson y la suspensión trasera está formada por un esquema multibrazo. El sistema de tracción permanente AWD, de serie en esta versión probada, se ha revisado sustituyéndose la activación hidráulica de «doble bomba» por un sistema activado electrónico que, según Honda, proporciona una respuesta más rápida cuando se detecta una pérdida tracción. Y realmente es así ya que la transición de los modos de tracción se realizan de forma prácticamente imperceptible para el conductor. El sistema funciona perfectamente y es todo suavidad.

El sistema de dirección electrónica adaptable al movimiento (MA-EPS) se ha perfeccionado y ahora funciona junto con el sistema de control de estabilidad y tracción (VSA), que es de serie, para detectar la inestabilidad en condiciones resbaladizas de la carretera y modifica automáticamente el esfuerzo requerido por la dirección para indicar al conductor la trayectoria que debe seguir. El sistema «MA-EPS», a diferencia de un sistema de servodirección convencional con bomba hidráulica, no consume continuamente energía del motor, ayudando a reducir el consumo de combustible.

Entre los sistemas de ayuda a la conducción, se incluye el sistema de mantenimiento de carril (LKAS), el control de crucero adaptativo (ACC) y el sistema de prevención y mitigación de impactos (CMBS). El LKAS avisa al conductor mediante la aplicación de un 80% en la asistencia electromecánica, de forma totalmente automática y hacia la dirección correcta. Además, contará con sistemas electrónicos como el Hill Start Assist (HSA) y el Control de Descenso de Pendientes (HDC).

El sistema de prevención y mitigación de impactos (CMBS), también está disponible en este modelo. Funciona a velocidades superiores a 15 km/h, en tres fases. En la primera, se advierte al conductor con sonidos y advertencias luminosas, mientras que en la segunda, avanza más con tres tensiones del cinturón de seguridad, además de aplicar una leve fuerza en los frenos. En la tercera, el sistema aplica una gran fuerza de frenado para evitar daños mayores en la inminente colisión.

El sistema ACC y permite al conductor elegir la velocidad y la distancia respecto al vehículo que le precede. Utiliza un radar situado en la parrilla delantera que controla la distancia respecto al coche precedente. En caso de reducción brusca de la distancia, por un frenado del vehículo precedente, es capaz de aplicar hasta un cuarto de la fuerza de frenado máxima para mantener la velocidad y distancia establecidas. Si es necesario un mayor frenado, el sistema emite una advertencia visual y acústica. Funciona entre 30 y 180 km/h.

En una parada de emergencia, el Sistema de Parada de Emergencia (ESS, Emergency Stop System) activará automáticamente el freno y los intermitentes de emergencia. Las luces indicarán rápidamente a los vehículos siguientes que el CR-V se va a parar de forma abrupta, minimizando el riesgo de colisión.

El comportamiento del CR-V es muy bueno en carretera. Cuenta con unas llantas de aleación de 18 pulgadas que montan unos neumáticos mixtos Michelin Latitude Sport en medidas 225/60 R18. Estos han dado un agarre normal en carretera. En campo mejoran y mucho, otorgando al CR-V de un control y un agarre en pistas forestales destacables. La suspensión tiene un recorrido amplio y una configuración que busca más el confort que la deportividad. Aún así tiene unos movimientos de balanceo y cabeceo bastante controlados lo que hace que sea un coche muy cómodo y también confiable.

Como conclusión, nos parece que este coche con la motorización 2.2 i-DTEC con cambio manual y acabado Executive es la versión más equilibrada de la gama por calidad de acabado, amplio equipamiento y precio ajustado, ya que por 34.800 euros tenemos un vehículo con la comodidad y la capacidad de una berlina grande y la versatilidad de un SUV.

Precios para España

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Prueba: Honda CR-V 2.2 i-DTEC

Categoría: 4x24x4PortadaPruebasSegmentoSUV
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