Un histórico en ciernes.

El tiempo pasa rápido, pero lo hace para todos, y el BMW M3 CSL que hace 10 años maravilló al mundo del automóvil es hoy parte de la historia moderna de la marca y un vehículo que, en pocos años, será todo un clásico moderno.

Acabamos de conocer el BMW Serie 4, el nuevo coupé derivado del Serie 3 Berlina, lo que supone que el nombre «M3» refiriéndose a un coupé prestacional ha llegado a su fin con el M3 E92. Sin embargo, nos negamos a olvidar esta nomenclatura y a uno de los M3 más exclusivos que BMW Motorsport ha construido, el CSL.

Y aunque ahora es un vehículo apreciado por los aficionados, no salió a la venta exento de polémica y todo fue motivado por su apellido. Si echamos la vista atrás nos encontramos con el BMW 3.0 CSL, un histórico que debe su fama a la competición; concretamente, al Campeonato Europeo de Turismos.

En un principio BMW anunció el CSL como «M3 Lightweight», pero finalmente se decantaron por las siglas CSL (Coupe Sport Lightweight) para denominar a un vehículo que no era nada más y nada menos que un M3 E46 de bajo peso.

Sin embargo, BMW quiso hacer del M3 CSL algo más. Por ello diseñaron elementos estéticos exclusivos como el paragolpes delantero con la característica toma de aire redonda en el lado izquierdo, el paragolpes trasero o la tapa del maletero con una curva en su parte superior que hacía la función de spoiler. Todo, rematado por unas llantas de 19 pulgadas de BBS.

Pero quienes admiran al BMW M3 CSL lo hacen por su bajo peso y su mejora en el rendimiento del motor. Para lograr lo primero sometieron al M3 a una dieta de adelgazamiento que lo llevó hasta los 1.385 kg de peso, gracias al empleo de materiales ligeros que, en el caso de la tapa del maletero y el soporte del paragolpes trasero, se hicieron de termoplástico reforzado con fibra de vidrio, mientras que para el soporte del paragolpes delantero y el techo recurrieron a plástico reforzado con fibra de carbono (CFRP) mientras que el capó se hizo con aluminio.

La reducción de peso llegó también al habitáculo con unos asientos hechos de plástico reforzado con fibra de vidrio. El equipamiento de serie se redujo, haciendo de elementos como el aire acondicionado, la radio o el sistema de navegación opcionales, mientras que la calefacción para los asientos y los airbags laterales no estaban disponibles.  Con todo esto, BMW logró ahorrar un total de 188 kg respecto a un M3 E46.

El motor de 6 cilindros en línea y 3.2 litros de cubicaje también tuvo su protagonismo en este vehículo. Modificaron el árbol de levas para que las válvulas estuviesen abiertas más tiempo, montaron una toma de aire de mayor dimensión, el colector de admisión lo fabricaron en fibra de carbono y modificaron también las válvulas de escape y el colector de escape.

Con todas esas modificaciones, el M3 CSL tenía un motor capaz de rendir 360 CV de potencia máxima a 7.900 rpm y un par motor máximo de 370 Nm a 4.900 rpm. Estamos hablando de una relación potencia/peso de 111 CV/tonelada o, lo que es lo mismo, su relación potencia/peso era de 3,5 CV/Kg, con un total de 114 Nm/litro, una cifra elevada si tenemos en cuenta que es un motor atmosférico.

Aunque la velocidad máxima del M3 CSL se mantuvo en los mismos 250 km/h del M3, la aceleración de 0 a 100 km/h la lograba en 4,9 segundos, medio segundo más rápido que el M3.

Acompañando al motor estaba la caja de cambios de 6 velocidades SMG Drivelogic, con función de control de salida «Launch Control» y un sistema de control electrónico de estabilidad más permisivo en el modo «M Track Mode».

El BMW M3 CSL vino acompañado de unos nuevos reglajes en el chasis, unas suspensiones más cortas y rígidas, unos frenos cuyos discos aumentaban de tamaño en el eje delantero y unos neumáticos Michelin Pilot Sport Cup, como opción sin sobrecoste.

Viendo todo esto, se podría decir que BMW quiso hacer una especie de 911 GT3, una opción aligerada y más potente de su vehículo estrella y que ha llegado a nuestros días convertido en un clásico, aunque no tan cotizado como seguramente lo esté en unos pocos años.

Y como no podía ser de otra manera, BMW se llevó el M3 CSL a uno de los circuitos más exigentes y duros, al «Infierno Verde», al trazado Nordschleife-Nürburgring, donde marcó un tiempo por debajo de los 8 minutos, suponiendo medio minuto menos que el BMW M3 normal: si es que un M3 es un vehículo normal.

En total salieron de la fábrica 1.883 unidades aunque probablemente, a día de hoy, esa cifra se bastante inferior y alguno de esos M3 CSL haya terminado sus días en algún desguace o haya sido prensado tras un accidente.

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Jeremy Clarkson también puso sus manos sobre este coche.

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Diez años de BMW M3 CSL

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