La pasión de Louis Chevrolet por las carreras han dado lugar al legado de la competición.

Son innumerables los momentos que han forjado la historia de Chevrolet en las carreras de motor a lo largo de los más de 100 años de historia.

Marca auténticamente legendaria del automovilismo norteamericano, Chevrolet ha ganado el Campeonato de Fabricantes de la Sprint Cup Series de NASCAR en 36 ocasiones, siendo el nombre más laureado en la historia de esta competición. Chevrolet Corvette Racing ha logrado además siete triunfos absolutos en las 24 horas de Le Mans, y un motor V8 de competición con el sello Chevrolet ganó también ocho veces las 500 millas de Indianápolis entre 1988 y 2002 y la más reciente en mayo de 2013.

La versión de competición del Chevrolet Cruze, que desde su debut en 2009 ha pasado a ser el coche de la marca de la pajarita más vendido en todo el mundo con más de 2 millones de unidades, se alzó con el triunfo en el Campeonato Mundial de Turismos (WTCC) en 2010, 2011 y 2012, convirtiéndose en el primer vehículo de una marca de General Motors que logra tal honor en un campeonato organizado por la FIA.

El novato Louis Chevrolet supera al gran Barney Oldfield

Hasta el 20 de mayo de 1905, el emigrante de origen suizo Louis Chevrolet, recién llegado a los Estados Unidos, no era más que uno de tantos chóferes de Nueva York. Aquél día se le presentó la oportunidad de participar al volante de un pequeño Fiat en una prueba cronometrada en el viejo hipódromo de Morris Park, donde batió el récord mundial de la milla en pista, que ostentaba el gran Barney Oldfield.

El 27 de mayo Chevrolet volvió a subirse al Fiat, esta vez en una carrera mano a mano contra Oldfield y otros intrépidos pilotos, pioneros de un deporte que comenzaba a cautivar al país. Su victoria frente a todos ellos fue portada en el New York Times. El siguiente éxito tuvo lugar en la Vanderbilt Cup, una carrera en ruta celebrada en Long Island, donde su valiente estilo de conducción hizo que su fama se acrecentara.

En 1909, el fundador de General Motors, William C. “Billy” Durant, había contratado a Chevrolet – quien, además de ser ya un renombrado piloto de carreras, se había convertido en un competente ingeniero mecánico, de formación autodidacta – para que pilotara y ayudara a desarrollar los coches de su equipo de carreras de Buick.

Cuando Durant se vio apartado de la dirección de General Motors en 1910, él y Chevrolet comenzaron a plantearse una nueva aventura como fabricantes de automóviles, una aventura que tomó forma en la creación de la Chevrolet Motor Car Company el 3 de noviembre de 1911.

Cien años más tarde, sigue sin estar claro lo que pretendía Durant; si era el coche que su nuevo socio estaba diseñando, o si era simplemente el nombre Chevrolet. En cualquier caso, y pese a que poco después Louis Chevrolet dejó la empresa, el espíritu competitivo y el lema: “No te rindas nunca” de aquel emigrante suizo siguen hoy en día impregnando la marca que lleva su nombre.

La primera gran victoria de Fangio cambia la imagen de Chevrolet en Argentina

Desde principios de la década de 1920, la política de General Motors prohibía a sus divisiones participar en carreras de motor. Nadie sabe si quizás fuera que la prohibición no había llegado a oídos de la unidad de negocio de GM en la remota Argentina, pero el caso es que el argentino Juan Manuel Fangio era miembro del equipo de carreras oficial de Chevrolet cuando en 1940 se impuso en el Gran Premio Internacional del Norte; una durísima carrera que llevaba a los participantes desde Buenos Aires hasta Lima, a través de los Andes, y de vuelta a Buenos Aires, hasta completar casi 10.000 kilómetros.

Los amigos de Fangio habían reunido el dinero necesario para que pudiera comprar el Chevrolet coupé con el que participó en la edición de 1939. Su inesperado quinto puesto final, tras haber sufrido un grave accidente, le permitió hacerse al año siguiente un hueco en el equipo Chevrolet.

Fangio ganó el campeonato argentino de automovilismo en 1940 y 1941, siempre al volante de un Chevrolet. Los duelos que mantuvo con su buen amigo Óscar Gálvez, piloto de Ford, alimentaron a principios de los años cuarenta en Argentina una rivalidad entre Chevrolet y Ford aún más enconada que la larga pugna mantenida por las dos escuderías en los campeonatos de Estados Unidos.

Chevrolet y la Indy 500: Dos instituciones ligadas para siempre

No hay empresa automovilística más ligada a las 500 millas de Indianápolis que Chevrolet. Dos instituciones del mundo del motor que comenzaron su carrera en 1911.

Los tres hermanos Chevrolet (Louis, Arthur y Gaston) participaron en las primeras ediciones de la Indy 500, logrando dos victorias consecutivas en 1920 y 1921 con máquinas que entonces eran de última generación, diseñadas y construidas por ellos mismos. Más recientemente, el motor V8 de competición fabricado por Chevrolet en colaboración con la empresa británica Ilmor Engineering ganó seis veces seguidas la carrera en la década de 1980, y para la edición de 2012 se está preparando un nuevo motor V6 biturbo de 2.2L.

Sin embargo, lo que posiblemente más identifique en la psique popular el vínculo entre Chevrolet y la Indy 500 sean los 24 coches de seguridad que han portado el símbolo de la pajarita desde que en 1948 un Fleetmaster gris fuera el primer Chevrolet en lanzar el clásico de Indiana.

A lo largo de los años, Chevrolet ha encontrado en la carrera de Indianápolis una excelente oportunidad para presentar nuevos modelos e introducir importantes mejoras en sus productos. Al igual que en 1967, cuando Chevrolet corrió con el nuevo Camaro para darlo a conocer al país, en 2009 aprovechó la carrera para mostrar el flamante Camaro 2010, haciendo que el nombre de Camaro volviera a la actualidad tras un paréntesis de siete años. En 2008 la leyenda brasileña del automovilismo, Emerson Fittipaldi, dos veces ganador en Indianápolis, usó para conducir a los participantes hasta la línea de salida un Corvette propulsado por etanol E-85, uno de los dos coches de seguridad que tomaron parte en aquella edición. En la última edición de 2013, el turno ha sido para el nuevo Corvette Stingray 2014, que suma así 12 apariciones de Corvette.

Darlington, 1955: un sorprendente Chevrolet conmociona la NASCAR

La reputación de Chevrolet como marca triunfadora era prácticamente inexistente a principios de los años 50, pero esta percepción cambió rápidamente cuando los nuevos modelos de 1955 incorporaron el primero de los legendarios motores V8 de bloque pequeño. Pronto se propagó por el mundo del motor la noticia de que el nuevo V8 desarrollado por Ed Cole y el equipo de ingenieros de Chevrolet rebosaba potencial de rendimiento.

El V8 de Chevrolet no tardó en demostrar ese potencial en carreras de coches de serie, logrando varias victorias en circuitos pequeños al comienzo de la temporada de 1955. Pero el auténtico estallido en el frente de las carreras de turismos se produjo en la famosa carrera Southern 500 de la NASCAR, disputada en el “súper circuito” de Darlington, en Carolina del Sur, el primer lunes de septiembre de 1955. Allí, el piloto Herb Thomas lideró una sorprendente y aplastante victoria de Chevrolet, que vio cómo siete de sus nuevos V8 finalizaban entre los diez primeros.

Tras la victoria de Darlington y la consolidación del V8 de Chevrolet, las carreras de la NASCAR no volverían jamás a ser lo mismo. Aquél lunes de septiembre, mientras los coches más grandes y potentes que hasta entonces dominaban el circuito hacían trizas sus llantas y rompían sus motores, los ligeros y a la vez resistentes Chevrolet seguían vuelta tras vuelta. Pese a emplear un motor más pequeño y menos caballos de potencia que sus competidores, los Chevrolet eran notablemente más ligeros, lo que les permitía apurar más el combustible y reducir el número de paradas en boxes. Y todo el mundo quedó impresionado, además, al ver cómo estos nuevos coches completaban el recorrido sin tener que cambiar neumáticos.

La primera carrera de los Corvette en Sebring impulsa a Chevrolet al liderazgo en Estados Unidos

En una apuesta que incluso Zora Arkus-Duntov consideró demasiado arriesgada, Ed Cole llevó cuatro Corvette a la edición de 1956 de las 12 horas de Sebring, una dura carrera de resistencia. Su actuación fue, en general, peor que discreta. Pero el trabajo que supuso preparar los cuatro vehículos para la carrera tuvo un efecto decisivo a la hora de convertir al Corvette en coche de carreras, y a Chevrolet en una institución del deporte del motor.

Las pruebas realizadas antes de la carrera por John Fitch, jefe del equipo, revelaron numerosos fallos en las piezas. Las soluciones que se aplicaron sobre la marcha evolucionaron rápidamente, dando lugar a un nuevo sistema de respuesta rápida del departamento de ingeniería de Chevrolet. Como las normas del circuito de Sebring prohibían usar piezas que no fueran de serie, los componentes más robustos tenían que estar disponibles al momento a través de los distribuidores de Chevrolet, y esta circunstancia llevó a instaurar un nuevo sistema de distribución desde fábrica de piezas de alta resistencia. Poco después, Chevrolet era el principal proveedor en Estados Unidos de conocimientos y componentes robustos inspirados en la competición.

En marzo de 1957, Chevrolet regresó a Sebring tras completar un exhaustivo trabajo de fábrica, del que destacaba la introducción del sistema Ramjet de inyección de combustible. Unos meses más tarde, los fabricantes de automóviles estadounidenses acordaron conjuntamente cerrar la puerta a la fabricación directa de vehículos para deportes de motor. Chevrolet, sin embargo, siguió trabajando en silencio con un selecto grupo de profesionales independientes del mundo del automovilismo. La lista incluía al legendario constructor Smokey Yunick; a Jim Hall, famoso por el Chaparral, y a un joven piloto llamado Roger Penske.

Durante el siguiente cuarto de siglo Chevrolet no participó oficialmente en carreras, salvo en contadas excepciones. Pero como sus clientes sí participaban, parecía lógico que recibieran ayuda de fábrica para poder ser competitivos.

Le Mans, 1960: El espíritu del “No te rindas nunca” genera admiración y respeto hacia el Corvette

Para Zora Arkus-Duntov, el ingeniero de carreras del Corvette emigrado de Europa, las 24 horas de Le Mans eran la cumbre del automovilismo. Él mismo había subido allí a lo más alto del podio al volante de un Porsche.

Desde el primer momento el objetivo del programa Corvette SS 1957 de Duntov era lograr la victoria en el circuito francés; pero esta ambición fue víctima de la prohibición de participar en carreras, adoptada por el sector norteamericano del automóvil en 1957. Pese a ello, Duntov y Ed Cole encontraron un aliado, el acaudalado piloto y patrón de yates Briggs Cunningham, que apoyó con entusiasmo su plan de lograr una sonada victoria con el Corvette en 1960 en Le Mans. En aquellos años, los coches de carreras americanos eran una rareza en Europa, por lo que la aparición de cuatro Corvette en la parrilla de salida despertó más curiosidad que respeto.

Mientras John Fitch iba marcando con el Corvette Nº 3, durante la noche y bajo la lluvia, vueltas más rápidas que otros coches de tan nobles escuderías como Ferrari, Porsche y Aston Martin, pocos espectadores lo tuvieron en cuenta. Pero al llegar el amanecer, muchos que al principio se mostraban sorprendidos de que aún se mantuviera algún Corvette en pista comenzaron a fijarse también en los bólidos americanos.

Hacia el final de la carrera, el Corvette Nº3 tenía asegurada la victoria; bastaba con que consiguiera llegar a meta. Pero entonces, con Bob Grossman, el otro piloto del equipo, al volante, y menos de cuatro horas para la bandera a cuadros, el motor se recalentó. Y el reglamento no permitía repostar líquidos a esas alturas de la carrera. Jaleado por el público, animado por las banderas de los Estados Unidos que ondeaban en las gradas, Grossman continuó en pista, haciendo frecuentes paradas para llenar de hielo el compartimento del motor.

Años más tarde, Grossman declararía que el recuerdo de la ovación que recibió en la última vuelta le seguía poniendo la carne de gallina. En 2010, medio siglo después de la victoria de 1960, el Corvette Nº 3 de Fitch y Grossman volvió al circuito de la Sarthe, para regocijo del público. Lo pilotaba John Fitch, a sus 93 años.

Los motores Chevrolet atraen a pilotos y constructores

Aunque a finales de la década de los 50 Chevrolet se mantenía apartada oficialmente de los deportes de motor, pilotos y constructores de todas las latitudes ansiaban utilizar la potencia de los motores Chevrolet. Además del apabullante número de Corvette que adornaban las redes de producción primarias y secundarias del SCCA (Sports Car Club of America); los coches de carreras exóticos, muchos de ellos de fabricación artesanal, se hacían cada vez más populares –y casi siempre, bajo sus capós había motores V8 de Chevrolet –.

El motor V8 de bloque pequeño de Chevrolet era un sueño para cualquier coche de carreras. De poco peso y tamaño compacto, encajaba perfectamente en los diminutos compartimentos para el motor. Era además potente, de precio asequible, duradero, fácil de mantener y aún más fácil de encontrar. Los distribuidores de Chevrolet mantenían en stock piezas de montaje (heavy duty parts) y los fabricantes de repuestos ofrecían otros accesorios de servicio.

Esta tendencia se consolidó definitivamente cuando un amante de la velocidad británico, sacado de la película The Racers (estrenada en España con el título de “Hombres temerarios”) y equipado con un motor Chevrolet de bloque pequeño adaptado para la competición se presentó en las carreras de Pebble Beach, el 22 de abril de 1956. El piloto Bill Pollack dominó la carrera estrella, aunque problemas con la carrocería impidieron que se llevara el triunfo.

El primero de los coches de carreras con este tipo de adaptaciones, tuneado a partir del motor de bloque pequeño de Chevrolet fue el Scarab, cuya fabricación financió en 1957 Lance Reventlow, un joven de 21 años hijo de la rica heredera de Woolworth Barbara Hutton. Casi 100.000 espectadores asistieron a la victoria de un Sacarab con motor de bloque pequeño en el Gran Premio de Riverside de 1958, la primera carrera auspiciada por la USAC/FIA en la costa Oeste de Estados Unidos.

[flickr-gallery mode=»photoset» photoset=72157633842179758]

Nuestros videos

Chevrolet: 100 años de historia en competición

Categoría: CompeticiónHistoria del MotorPortada
0

Únete a la discusión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.