El hijo sucede al padre en una carrera accidentada.

Nico Rosberg ganó un GP de Mónaco que dominó de principio de a fin, con unos afortunados Red Bull completando el podio en una carrera en la que han abandonado 7 monoplazas.

Bandera verde.

Nico Rosberg es justo merecedor de esta bandera. Ayer obtuvo su segunda victoria de su carrera deportiva en F1 y, por primera vez, un padre y un hijo han ganado el mismo GP, ya que en 1983 fue Keke Rosberg quien se llevó la victoria. Ayer, el pilotó alemán tuvo que mostrar sangre fría continuamente ya que fueron hasta cuatro los relanzamientos que tuvieron que hacer de la carrera.

Fue contundente durante todo el fin de semana, siendo el más rápido en todos los libres, en clasificación y ganando en carrera. Todo, ayudado por unos neumáticos que parecían no desgastarse. ¿Qué raro es todo, no? Un Mercedes que no degrada las gomas dos semanas después de haber dado un recital de degradación en el GP de España. ¿Tendrá algo que ver el test «secreto» que hicieron Mercedes y Pirelli donde rodaron 1.000 km para comprender mejor los neumáticos? A lo mejor sí, ¿no?

Misma bandera para los Red Bull, que si bien no han hecho el mejor fin de semana, han aguantado los envites de Hamilton y, sobretodo de Webber, logrando mantener la calma. Aunque bien es cierto que la suerte les ha guiñado con la salida del primer Safety Car.

El sábado, Adrian Sutil dijo que su objetivo era el podio. A tanto no ha llegado pero el alemán brilló con luz propia al acabar 5º después de adelantar a Button y a Alonso en la curva 6, donde muchos dicen que es imposible adelantar.

Ni podemos ni queremos olvidarnos de los comisarios. Probablemente sean los mejores de todo el calendario. Bien es cierto que las circunstancias del circuito así lo requiere, pero es increíble ver cómo en tres minutos han retirado el monoplaza de la pista y el asfalto quedó completamente limpio. Quizá estos comisarios tendrían que ir a otros circuitos a dar alguna lección.

Otro nombre que ha de estar en esta sección es el de Bernd Mayländer. Pocos sabréis quién es, pero sin él ayer la carrera no podría haber terminado. A los mandos del Mercedes-Benz SLS AMG , es el encargado de poner orden cuando los gallos se alborotan en el corral y la lían. Y ayer, no fueron pocas las salidas que tuvo que hacer.

Los últimos en ver esta bandera son Vergné, por terminar 8º y dar un golpe en la mesa de ascenso a Red Bull y al Sergio Pérez de antes de la bandera roja, por mostrarse con ganas de querer hacer algo.

Bandera amarilla.

Parece que ayer el «samurai se cortó las manos con la katana». Durante el domingo, vimos una de las peores versiones de Fernando Alonso en los últimos tiempos. Poco combativo y perdido en la pista con pilotos adelantándole con cierta facilidad. Es cierto que empezó muy fuerte pegándose a Räikkönen y que, desde que se fue el primer Safety Car hasta la bandera roja, se subía por las paredes. Pero. después de la bandera roja, con la pérdida de posición con Pérez, se vino abajo. Mucho tendrá que mejorar en Canadá si no quiere que Vettel siga aumentando cómodamente su ventaja.

Pastor Maldonado también es el agraciado en ganar esta bandera. Hasta antes del accidente no estaba mostrando nada que no fuesen errores que se han traducido en dos alerones delanteros rotos. Históricamente, el venezolano ha ido bien en las calles de Mónaco, pero ayer por momentos mostraba un ritmo errático.

Llevamos un largo tiempo de reflexión y no nos decantamos por bandera amarilla o roja. Tal vez lo meritorio sería una bandera naranja. La de este color se merecen todos los equipos que rodaban en cabeza en el primer stint. Lo de ayer ya fue demasiado. Por el afán de ir a una única parada veíamos a los Mercedes, los Red Bull, Kimi y Alonso rodando incluso 2 segundos más lentos que los Sauber o los Williams. Solo les faltaba ponerse dos coches en paralelo y llevar una vírgen para completar la procesión.

Si es que hasta daban ganas de apagar la televisión e irse a dormir con ese ritmo tan soporífero que llevaban. Menos mal que con el segundo stint encontraron el pedal del acelerador; si no, hubiesen sido las 78 vueltas más pesadas de la historia. Solo esperamos que esto no se vuelva a repetir, que no hay nada más aburrido que ver cómo pilotos experimentados van a paso de burra para cuidar sus ruedas. ¡Ni que Pirelli les diese solo dos juegos para el fin de semana!

Bandera roja.

Había hecho un buen inicio de temporada, pero es que lo de este fin de semana no tiene nombre. Bueno, sí lo tiene, Felipe Massa. El sábado, en FP3, se estampó contra las barreras en Santa Devota destrozando su F138, lo que le imposibilitó clasificar. Ayer, en la carrera, rodaba casi solo y cometió exactamente el mismo error y en el mismo punto. Tal vez, el sábado debió haber ido a la iglesia de Santa Devota a poner unas velitas. Quizá así las deidades hubieran sido más misericordiosas con el brasileño, que fue quien abrió la veda de los Safety Car.

Bandera roja también para Max Chilton por provocar un durísimo accidente que se podría haber evitado. Si el británico hubiese sido menos audaz y no hubiera cerrado a Maldonado, otro gallo hubiera cantado. Pero lo cierto es que la situación del venezolano fue muy peligrosa, levantando las cuatro ruedas, lo que le impidió frenar y moviendo todas las barreras de Tabac, lo que ha motivado la bandera roja.

Sergio Pérez se lleva la palma. Parecía que el mexicano iba a poner la pimienta a un GP algo descafeinado. Pero el mexicano ha llegado con un saco lleno de chiles y se ha pasado de picante. Encontró la Chicane como gran punto de adelantamiento y allí protagonizó un precioso adelantamiento a Jenson Button. Lo mismo quiso hacer con Fernando Alonso pero el español tuvo que saltarse parte de la chicane para evitar una colisión. Sin embargo, la FIA penalizó en el período de bandera roja al español por saltarse la curva, teniendo que darle la posición al mejicano.

El siguiente rival era Kimi, con el que ya tuvo un encontronazo en el GP de China. Varias veces lo intentó pero Räikkönen, que no es flor de un día, supo cómo tapar el hueco. En este punto, Pérez era 6º y tal vez el conformismo le hubiera llevado a cerrar una gran jornada de domingo. Pero la avaricia rompió el saco y quiso meterse por donde no cabía. El finlandés, al contrario que Alonso, no se saltó la chicane en vista de la sanción que le cayó al de Ferrari, por lo que ambos chocaron provocando la rotura de casi todo el alerón delantero del monoplaza de «Checo» y el pinchazo en la rueda de Kimi.

Esto se saldó con una lamentable actuación de Pérez en las posteriores vueltas que concluyó con un abandono, mientras que finalmente Kimi llegó in extremis a la 10ª posición logrando un punto que lo acerca al récord de más carreras puntuando.

Y qué decir de Romain Grosjean. Un buen piloto cuando quiere, un verdadero kamikaze cuando se le cruzan los cables. Ayer no lo estaba haciendo mal del todo pese a haber chocado en Santa Devota en FP2 el jueves y en FP3 el sábado. Pero, en la salida del túnel, se le debió de nublar la vista por el cambio de luz o pensó que su Lotus podría atravesar coches sin que nada pasase.

Pero no. Daniel Ricciardo frenó como corresponde frenar en una zona donde se rueda a 290 km/h y el coche pasa por la curva a 75 km/h. Romain confió en los superpoderes del Lotus E20 y éstos fallaron estrepitosamente. El alerón trasero del Toro Rosso de Ricciardo quedó completamente destrozado e, ironías de la vida, el culpable pudo seguir la carrera. Aunque parece que el karma actuó y no tardó mucho en retirarse con una fisura en el triángulo de la suspensión. Y, a Eric Boullier, esto seguro que no la ha hecho ni pizca de gracia, ya que la broma de su pupilo le costará 10 posiciones en el GP de Canadá.

Las imágenes han sido extraídas de la web Formula1.com y los derechos quedan reservados para Sutton Images.

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Las banderas del GP de Mónaco de F1 2013

Categoría: CompeticiónPortada
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