Probamos el coche elegido por la mayoría de los jugadores del R. Madrid y del F.C. Barcelona.

Prueba Q7 exteriores (1)

25 jugadores de ambos equipos han elegido el Q7 como su coche para esta temporada.

El Audi Q7 es el coche más elegido entre los jugadores del Real Madrid y del Barcelona. Por parte del Real Madrid eligieron el Q7 Sergio Ramos, Pepe, Marcelo, Kaká, Mesut Özi, Fabio Coentrao, Sami Khedira, Ricardo Carvalho, Michael Essien, Raúl Albiol, Álvaro Morata, José Callejón y Ángel Di María.

Por parte del Barcelona. los jugadores que eligieron el Audi Q7 fueron Víctor Valdés, Andrés Iniesta, Marc Bartra, Dani Alves, Sergio Busquets, Leo Messi, Cristian Tello, Gerard Pique, Jordi Alba, Javier Mascherano, Alex Song y Adriano.

Hemos probado una unidad exactamente igual a la que han elegido, por ejemplo, Mesut Özil o Kaká. Hasta el color era el mismo.

No es de extrañar que sea el modelo más elegido por los futbolistas de ambos equipos, ya que es el vehículo más imponente de la gama Audi. Con una apariencia de gran coche, pero que al perder los cromados, curiosamente, parecía más pequeño. No han sido ni uno ni dos los que nos han dicho si era “un Q5”. Junto con las descomunales llantas de 21 pulgadas, el efecto visual es que el coche no parece tan grande como dicen sus números. El Q7 tiene unas medidas de 5.089 mm de largo, 1.983 mm de ancho y 1.737 mm de alto. Con una batalla de 3.002 mm tenemos una de las mayores del segmento, que significa una gran cota de habitabilidad interior, tanto en las plazas delanteras como las traseras. El Q7 con este motor supera holgadamente las 2,3 toneladas.

Prueba Q7 exteriores (18)

El interior del Q7, a pesar de que ya lleva unos años en el mercado, sigue siendo la referencia en cuanto a calidad. Todos los ajustes y materiales están excelsamente montados y muy bien rematados, con materiales que pueden ser muy lujosos. La unidad que hemos probado tenía el nivel de acabado más alto y el equipamiento más completo, sumado al paquete deportivo S-line, que le da un tacto de conducción digno de mención. Hacer que este mastodonte parezca una berlina en carreteras con curvas tiene gran mérito y en Audi lo saben hacer muy bien. El equipamiento es muy abundante, en el que prácticamente no echamos nada en falta, salvo algunos elementos de ayuda a la conducción que empezamos a ver en coches inferiores en precio y equipamiento de serie y que en el Q7 siguen siendo opción.

Podemos arrancar el Q7 usando una llave de forma tradicional o usándola con un botón de encendido, sin necesidad de meter la llave/mando en su alojamiento. Una vez que nos sentamos en cualquiera de sus plazas, incluidas las de la tercera fila de asientos, nos damos cuenta porque estos coches valen lo que valen. Comodidad, lujo por el detalle, calidad percibida, todo lo que nos rodea está a un grandísimo nivel. En los asientos de las plazas delanteras, a parte de los habituales ajustes eléctricos de longitud, altura, inclinación del respaldo y ajuste lumbar, podemos regular el ajuste lumbar. El respaldo de los asientos delanteros cubren casi completamente la espalda y sujeta con suficiencia. Los reposacabezas llegan perfectamente a situarse en la altura correcta, incluso para las personas más altas. Tienen un mando mecánico para aumentar la longitud del asiento.

Prueba Q7 interiores (19)

Los asientos de esta unidad estaban guarnecidos completamente de cuero de grano fino y alcántara, de color negro muy agradable a la vista y muy sencillos de limpiar. Los asientos traseros son cómodos para tres adultos y cuentan con regulación de inclinación del respaldo y con regulación longitudinal, fundamental para liberar el espacio necesario para los ocupantes de la tercera fila. Es de los pocos coches que pueden alojar a tres adultos con comodidad en la segunda fila de asientos. Las plazas laterales traseras de la segunda fila cuentan con anclajes Isofix. La tercera fila de asientos cuenta con dos plazas escamoteables individualmente que cuando no se usan, quedan perfectamente enrasadas son el piso del maletero.

El maletero tiene unas dimensiones grandes y muy regulares pero al tener la tercera fila de asientos nos resta capacidad. Para su tamaño, con las 7 plazas, tiene un maletero grande. Cuenta con 774 litros que pueden ampliarse, abatiendo el respaldo trasero, hasta los 2.035 litros. Eso sí, como mínimo y teniendo las 7 plazas montadas, contamos con 330 litros de capacidad. También tenemos una red para llevar objetos pequeños y debajo del falso suelo tenemos las herramientas y la rueda de repuesto de uso temporal. El portón se abre y se cierra mediante un motor eléctrico.

La iluminación del habitáculo se realiza mediante suficientes puntos de luz que dan buena calidad e intensidad. Tiene luz en el techo y en los pies de los ocupantes con regulación de intensidad.

Los mandos dispuestos en el volante tienen un tacto muy bueno y funcionan perfectamente. Regulan varios ajustes, como los de audio y del teléfono, los sistemas de ayuda a la conducción, el control vocal o el regulador de velocidad entre otros. El volante, forrado en cuero, tiene un tacto muy agradable y un diámetro correcto aunque el grosor parece un poco delgado. Tiene regulación eléctrica en altura y profundidad con memoria. El resto de mandos e indicadores tienen un buen tacto general, como es norma habitual de la marca de los cuatro aros.

Prueba Q7 interiores (13)

Los huecos repartidos por el interior del habitáculo son más que suficientes, pero no sobran en un coche de este porte. En la consola tenemos un hueco sin tapa con fondo de goma delante del selector del cambio. Justo al final de la consola, como parte del reposabrazos hay dos posavasos, uno con tapa, que sirven también para poner un móvil o un objeto de tamaño similar. También tenemos debajo de estos, un compartimento con poco fondo y ancho. Todos los huecos están forrado de textil o de goma. Las puertas delanteras tienen unas bolsas con buena capacidad. La guantera tiene una buena capacidad, está iluminada y refrigerada. Las plazas traseras no tienen muchos huecos. Apenas un cenicero en las puertas y las bolsas de las puertas traseras. Los pasajeros de las plazas traseras tienen dos huecos. Detrás de los respaldos de los asientos delanteros tenemos unas redes para guardar objetos.

El equipo de sonido firmado por BOSE es muy completo y tiene un sonido francamente bueno y potente. Además de la radio gestiona discos CD con mp3/wma/cd audio, y cuenta con perfil de audio bluetooth, conexión de equipos mediante conector AUDI propietario, y lector de tarjetas SD. El navegador tiene una pantalla táctil de muy buena resolución, y cuenta con muchas informaciones alrededor del mapa y opciones para desplegar menús de configuración y opciones disponibles. No tiene conector USB pero tiene la capacidad de crear un punto de acceso WIFI mediante la conexión con un smartphone o con una tarjeta SIM dedicada.

El sistema de alumbrado del Q7 es muy bueno y combina fuentes de diodos (luz de circulación diurna, indicadores de dirección, pare y posición delantera y trasera), luces de descarga de gas (cruce y carretera) con bombillas halógenas para el resto de las funciones de alumbrado, como las funciones duplicadas cuando abrimos el portón y el alumbrado está activado. El Q7 tiene de serie faros bixenón con sistema AFS que dan un haz de luz muy potente, tanto que varias veces nos han dado con “las largas”. El climatizador bizona funciona con una calidad encomiable. Es muy silencioso y potente. Tanto que hemos tenido que ponerlo por debajo de la temperatura que habitualmente seleccionamos para no sentir más calor. Las plazas traseras tienen salidas de aire orientables al final de la consola y controles de temperatura bizona independientes para las plazas traseras.

Prueba Q7 interiores (4)

El motor V6 diésel de 3.0 litros y 245 CV es una referencia. Por como mueve al Q7 nos parece que es de los mejores motores de su categoría. No es de extrañar que la Alianza Renault-Nissan lo tuviera como modelo en el desarrollo del también recomendable V6 dci que montan, entre otras marcas, Infiniti, en un competidor de este Q7. Los 245 CV son más que suficientes para mover con mucha soltura al Q7. Está asociado a una caja de cambios tiptronic de ocho velocidades de convertidor de par que proporciona un cambio de marchas muy suave y bastante rápido, muy agradable en su funcionamiento en carretera. La estrategia de funcionamiento en toda circunstancia, para nosotros, perfecta. Los cambios los hace cuando se necesitan.

El comportamiento del Q7, con el pack S-line, tiene un carácter deportivo que sorprende. Y lo hace porque va tan fino, tan directo y tan dentro de la trazada que nos hace olvidar las dimensiones y el peso real de este coche. Nos olvidamos muy pronto que estamos ante un vehículo de más de dos toneladas por la agilidad que demuestra. Aparte del chasis, que lo aguanta todo, y de la configuración de la suspensión, tiene una gran importancia para el comportamiento los neumáticos que llevamos. No tienen nada que ver con lo que podemos esperar en un SUV. Con medidas 295/35R21, los Pirelli PZero que monta nuestra unidad de pruebas nos da una idea de para que tenemos estos neumáticos. Y no es para ir por el campo precisamente. Con estos neumáticos hemos pasado mucho más rápido que con coches más pequeños. Y sin dar muestra alguna de pérdida de adherencia.

Pero como se puede ver en la galería exterior, no dan buen agarre en superficie con muy poca adherencia, como hielo o nieve. En este caso y para estas superficies, lo que no pueda el sistema quattro lo hará un buen neumático de invierno. Los frenos cumplen más que bien. Frenan contundentemente al Q7 y con un tacto peculiar, ya que tiene un primer recorrido con poca mordiente, al que tenemos que acostumbrarnos, para luego dar la potencia de frenada en cuanto la solicitamos con decisión. Es de esos frenos que, para frenar fuerte, hay que querer frenar pisando con decisión el pedal de freno.

Prueba Q7 interiores (2)

El motor del Q7 acelera de forma contundente desde pocas revoluciones hasta casi el corte de inyección, rondando las 5.000 rpm. Las cifras de rendimiento son realmente buenas, con 245 CV y nada menos que 550 Nm entre 1.750 rpm a 2.750 rpm. Esto nos da una aceleración de 0 a 100 km/h en 8 segundos y una velocidad máxima de 215 km/h. Las cifras de consumo, teniendo en cuenta el peso del Q7, son muy buenas. En nuestro circuito habitual nos ha llevado hasta los 8,3 litros cada 100 km a ritmo alegre. En condiciones muy prestacionales, buscando aceleraciones más intensas, hemos llegado a los 9,5 litros. Practicando una conducción económica hemos rondado los 6,3 litros cada 100 km, en un trayecto llano y bastante favorable, pero demuestra que es fácil conseguir consumos ridículos y cercanos a los datos de la homologación. Con un depósito de 100 litros, tenemos una autonomía espectacular.

El Audi Q7 2013 tiene disponibles cinco motorizaciones, tres de ellas diésel de 204, 245 y 340 CV y dos TFSI gasolina de 272 y 333 CV. Todas las versiones tienen tracción total quattro y cambio tiptronic de 8 velocidades. La gama Audi Q7 parte de los 58.910 euros, para la versión diésel de 204 CV y acabado Advance con cinco asientos. La unidad probada tenía un precio a partir de 70.000 euros, a lo que hay que añadir el paquete S-Line. Es un coche realmente imponente, con unas condiciones dinámicas de primer orden, fácil de conducir, confortable, deportivo, versátil, lujoso, familiar y aventurero. Es muchos coches en uno sólo. Vale cada euro que cuesta.

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Galería exterior

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Galería interior

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Prueba: Audi Q7 3.0 TDI 245 CV S line

Categoría: 4x4PruebasSegmentoSUV
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